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Mexicali A sus 29 años Andrea conjuga los roles de madre, estudiante y esposa

"Nunca es tarde para salir adelante"

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Por Fernanda Acosta

"Nunca es tarde para salir adelante"

"Nunca es tarde para salir adelante"

A la compleja labor de ser madre y esposa, María Andrea Juárez Luzanía le ha sumado el de ser estudiante universitaria, demostrando que no hay obstáculo que pueda contra una mujer que tiene bien trazada una meta.

Con 29 años de edad, Andrea tiene dos hijas, Quetzalli y Andrea, y un ahijado, José Alberto, del que se hace cargo.

Además, es estudiante de quinto semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC.

Comparte su tiempo entre las atenciones necesarias para que sus hijos puedan crecer en un buen entorno, y trasladándose desde el fraccionamiento Valle de Puebla hasta su unidad académica, en la Colonia Conjunto Urbano Esperanza.

“Le doy prioridad a ellos, a mi familia y a mi casa. La escuela tiene su parte en mi prioridad pero cuando es necesario debo dejar lo de la escuela, porque siempre pongo a mis hijos por delante”.

Sin embargo, Andrea no olvida su propósito de concluir una carrera profesional, tanto por satisfacción personal como para darle un buen ejemplo a los suyos.

Ya siendo madre, en el año 2013 decidió retomar sus estudios de preparatoria, que había dejado inconclusos cuando se presentó su primer embarazo.

Durante el curso, resultó embarazada de su segunda hija, pero ésta vez no abandonó las aulas.

Recién egresada, decidió aplicar su examen de ingreso a la universidad, y desde entonces no ha parado.

“Estoy siguiendo, a veces batallo para que me cuiden a mis niñas, pero saco adelante también la escuela, a como pueda, a veces me desespero y digo no quiero seguir, pero aquí estoy todavía”.

Aunque el futuro es incierto, Andrea no duda de la utilidad e importancia de la preparación profesional, ambas enfocadas en sus hijos.

“No se si me vaya a dedicar a algo de la profesión, espero que si, sobre todo cuando mis niñas ya estén más grandes.


Quisiera que ellas también estudien una carrera profesional”.

Cuando el tiempo no da para más, y no hay cuidador, los pequeños acompañan a Andrea a las aulas de la FCH, donde ya empezaron a soñar con ‘ser como su mamá’, e ir a la universidad.

“En el futuro quiero ver realizados a mis hijos, por ellos me esfuerzo. Si deciden estudiar me daría gusto, pero si no, que se realicen como ellos quieran en la vida”.



Lo valioso de ser mujer


Tanto en el ámbito familiar como en el académico, cuenta con el apoyo de su esposo Roberto Coronado, con quien tiene nueve años de matrimonio, quien es su soporte y complemento, según sus propias palabras.

“Siempre he tenido su apoyo. Y así debe de ser, los hombres y mujeres no podemos ser iguales, ellos son más fuertes en unas cosas y nosotros en otras, somos un complemento; lo que a uno le falta el otro lo aporta”.

Sin embargo, los obstáculos no han faltado.

“En mi caso he tenido apoyo, pero a veces la distancia es grande o tengo mucha tarea, eso ha sido muy difícil para mí, combinar la escuela y la casa”.

Involuntariamente, su caso se ha convertido en ejemplo para otras mujeres, que dudan entre perseguir o no sus objetivos profesionales ante la maternidad y la vida familiar.

“Nunca es tarde para salir adelante, si uno quiere seguir, ya sea estudiando o una meta, no debe haber obstáculo que lo prohíba, siempre hay cosas buenas y malas, pero siempre hay que ver para adelante”.


Confesó que de todos sus roles, tiene uno favorito. “De ser mujer, consideró que lo más especial y valioso son los hijos, poder tenerlos, ellos están sobre todas las cosas”.

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