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Mexicali Amor, familia, trabajo y el encuentro con su verdadera vocación fue lo que Alessandro Blundo encontró en Mexicali.

Encontró su vocación al otro lado del mundo

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Por Fernanda Acosta

Encontró su vocación al otro lado del mundo

Encontró su vocación al otro lado del mundo

Cuando llegó por motivos de trabajo hace más de una década, nunca imaginó que a poco más de 10 mil kilómetros de distancia de su lugar de origen su vida tomaría un nuevo sentido personal y profesional.

Originario de Nápoles, Italia, y siendo licenciado en Negocios Internacionales, en tierras cachanillas se convirtió en esposo y padre, y descubrió su amor por la docencia.

Fue durante un viaje de trabajo de la empresa familiar que coordinaba en el año 2004, cuando conoció la capital de Baja California.

A través de su padre, conoció a la mexicalense que sería su pareja.

“Mi papá conoció a la mamá y yo a la hija. El se casó con la mamá y yo con la hija”.

Tras su matrimonio en 2008, tuvo que elegir entre viajar con su nueva familia a Europa o iniciar una nueva vida en esta ciudad.

“Mi hermana me dio un ultimátum, o vienes a Italia o te quedas allá y ya no vas a poder trabajar en la empresa. Y mi esposa es de aquí, me quedé por eso”.

Gracias a ella, la también docente Georgina Escamilla, tuvo su primer acercamiento con la profesión. “Me invitó una vez a una celebración internacional de la Primaria. Sus alumnos me llenaron de preguntas, me gustó mucho poder explicarles a personas del otro lado del mundo mi cultura. Ahí se encendió la chispa y el interés por ser maestro".


A partir de esa experiencia, Alessandro buscó y obtuvo su primera oportunidad frente a un grupo como profesor de inglés, en una Secundaria privada de la localidad a finales del 2009.

Fue dos años después cuando su trabajo como docente le brindó su primera gran satisfacción. “Empecé a dar clases de italiano en la UABC, y noté enseguida la diferencia.

No es lo mismo dar una materia que enseñar tu idioma y tu cultura. Ahí volví a sentir lo mismo que con los niños de la Primaria, me enamoré más de mi país, a través de los ojos de mis alumnos pude verlo con la misma fascinación e interés”.

NUEVAS EXIGENCIAS


Desde entonces, el italiano imparte clases presenciales y semi presenciales en instituciones públicas y privadas, destacando su trabajo con universitarios en Cetys y la UABC.

“Siempre hay algo nuevo, es muy bonito este trabajo. No me arrepiento para nada de haber tomado la decisión de quedarme y dejar mi otro trabajo”.

A casi 10 años de iniciar su carrera docente, sin dudarlo aseguró que son más las gratificaciones que los sacrificios que la noble profesión le da. Sin embargo, siendo extranjero y sin experiencia en el campo, durante el trayecto ha tenido que intensificar su preparación para mantenerse apto y competente.


“Aunque conocía el idioma durante las reuniones de profesores al principio me costaba trabajo comprender términos técnicos, que con el tiempo se me han hecho más sencillos. También tomé cursos en la UABC de estrategias didácticas, otros para actualizarme en las Tics y los medios audiovisuales en el salón, cada vez se exige más, hay que ser interactivo, dinámico, estar actualizado, así que es mucha la preparación que tenemos que tener los maestros”.


Cada uno de sus esfuerzos vale la pena porque, como profesor, contribuye a la formación de futuros profesionistas, y abre una ventana al mundo para cada uno de los seres humanos con los que diariamente interactúa.

“Estar con los jóvenes te mantiene joven. A mis 39 años vivo contento, me motiva iniciar cada día y hacer mi trabajo que no es para nada aburrido”.


VOCACIÓN QUE TRASCIENDE FRONTERAS


Italia y México, particularmente Mexicali y sus alrededores, guardan tanto importantes similitudes como diferencias, comentó el profesor.

“Siempre explico a mis alumnos que Italia, es como Baja California, somos muy parecidos porque somos una península. Lo que más disfruto de Mexicali es su clima, me gusta el calor. También su gente, que es mucho más amable y confiada que en Europa”.

Pese a las problemáticas que enfrenta, a los ojos del docente, el País se distingue por un importante factor. “México se considera de tercer mundo; hay corrupción, falta mejorar la economía, pero son mucho más ricos en relaciones humanas, cosa que se perdió en el primer mundo donde se perdió la interacción”.

En el plano educativo, dijo, nada se compara con la estrecha relación que maestros y alumnos mexicanos entablan, creando un ambiente único y para él desconocido hasta antes de llegar a Mexicali.

“Los alumnos son algo consentidos, sin embargo la relación que tienen alumno con docente no existe en Italia, allá ven al docente como un monstruo, se le respeta por deber. Este cariño que noto aquí, en mi país no existe, esta mentalidad que se ve reflejada en el ámbito docente”.

Por todo esto, el profesor Alessandro augura que pasará éste y muchos años más conmemorando el Día del Maestro, apapachado por sus alumnos y colegas.

“Siempre es un placer recibir cariño, demostraciones de afecto de los papás y los alumnos que en Italia nunca había visto, que hay un día especial para nosotros. Es algo que los distingue”, finalizó.


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