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Mexicali Por más de cinco décadas, este discreto personaje se ha dedicado a retratar los momentos de juerga y romance de parroquianos de los bares

Don José, el creador de memorias instantáneas

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Por Saul D.Martinez

Don José, el creador de memorias instantáneas

Don José, el creador de memorias instantáneas

Con una Fujifilm Instax 300 al hombro y un artefacto para dar “toques” a turistas, comensales y parroquianos, don José Pérez González, recorre a paso lento las calles del Centro Histórico de Mexicali y visita sus bares, cantinas y centros nocturnos.

En las horas más vehementes de la vida nocturna en el primer cuadro de la ciudad, don José timonea entre parejas y entusiastas de la cerveza, a quienes dispara su cámara instantánea para capturar un recuerdo del momento.



A sus 86 años y noche tras noche, sigue transitando con seguridad por las calles del Centro, su lugar de trabajo que conoce desde hace 50 años, cuando comenzó a apasionarse por la fotografía.

Con factores en contra, como el desdén y displicencia de juerguistas, así como la desventaja ante las cámaras de teléfonos inteligentes en las manos de casi todo mundo, o hasta la pérdida de su esposa a finales del año pasado, don José sigue guerreando dignamente en el Centro Histórico para ganarse la vida.



UN SUEÑO AMERICANO

Cuando tenía 24 años de edad, don José decidió salir de su natal Nochistlán de Mejía, un poblado al Sur de Zacatecas y que hoy cuenta con poco más de 35 mil habitantes. Se dirigió al Norte y cruzó a Estados Unidos en busca de trabajo y prosperidad, pero al poco tiempo fue deportado tras ser detenido por las autoridades estadounidenses.

Una vez en México, decidió quedarse en Mexicali, donde trabajó por muchos años como vendedor de juguetes, negocio en el que estaba asociado con un amigo, cuenta don José, con su voz baja y serena.



Josefina, la esposa que dejó en Zacatecas, llegó a la capital bajacaliforniana cuando don José logró establecerse. “Allá uno se casaba joven, pero yo me vine acá primero y ya luego ella se vino para acá”, dice. Lograron formar una familia, con dos hijos y una hija.

RETRATOS EN EL TIEMPO

No sabe con certeza, pero cree que cerca de 1962, la primera cámara fotográfica llegó a sus manos gracias a un amigo suyo. En la agitada y dinámica vida nocturna del Centro de la ciudad, se percató que había un nicho de oportunidad.



Con su cámara de filme, fotografiaba a parejas, familias, amigos y cualquiera que quisiera preservar el momento en un retrato, una foto física. Un souvenir en peligro de extinción en tiempos de las cámaras digitales.

DON

Desde entonces, ataviado con un chaleco de fotógrafo y un sombrero de ala corta, don José ha recorrido tabernas, cantinas, bares y similares, para crear esas memorias instantáneas, por más de cinco décadas.



En ese medio siglo como fotógrafo social en el Centro Histórico, ha visto peleas, rompimientos, momentos alegres, cachondos, bullicio y el ajetreo propio del lugar. No niega que en ocasiones las mujeres lo invitaban a bailar.

También recuerda cuando, en los noventas y cuando trabajó un tiempo en los centros nocturnos de Tijuana, un cliente le pidió que le tomara una fotografía a un choque ocurrido a las afueras del bar, donde un hombre había muerto.

“HASTA QUE DIOS ME LO PERMITA”

Carga con una moderna cámara Fujifilm Instax Wide 300 y al hombro con un dispositivo para los “toques”. Se acerca a las mesas de los bares, donde es bien conocido, y con un tintineo de dos tubos metálicos conectados con cables, va ofreciendo sus servicios de entretenimiento.

Su voz se entrecorta cuando recuerda que su esposa, Josefina, murió hace unos seis meses. “Yo voy a andar aquí hasta que aguante (…) ella nunca me reclamó ni me dijo nada por este trabajo”, dice.

Don José es habilidoso con su cámara. Por cincuenta pesos, ofrece a parejas o amigos, capturar el momento con una fotografía instantánea. Por una suma similar, les ofrece “pasarles corriente” y arrancarles carcajadas.



Con su sosegado caminar, don José va y viene de bar en bar en el Centro de Mexicali, determinado a seguir ganándose la vida ofreciendo sus memorias instantáneas o alegrías infravaloradas, hasta que su cuerpo y alma aguanten.

JOSÉ PÉREZ GONZÁLEZ

•Tiene 86 años y es originario de Nochistlán de Mejía, Zacatecas
•Fue deportado de Estados Unidos
•Tuvo su primer cámara en 1962
•Utiliza una cámara Fujifilm Instax Wide 300
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