No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Mexicali

Damián Pacheco: El artesano del buen vestir

Con 50 años en el negocio de la sastrería, comentó que este oficio podría estar en peligro de extinción, pues la industria textil ha orillado que menos personas quieran vestir a la medida.

Avatar del

Por Raymundo García

Damián Pacheco: El artesano del buen vestir(Daniel Resendiz)

Damián Pacheco: El artesano del buen vestir | Daniel Resendiz

MEXICALI, Baja California.- Entre las telas, hilos y máquinas de coser que han sobrevivido al paso del tiempo, trabaja Damián Pacheco de 67 años de edad, quien desde hace 50 años se ha dedicado a la sastrería, un oficio que ha catalogado como el arte del buen vestir.

Dueño de la Sastrería Londres que existe desde 1965, expresó que su trabajo ha sido desafiante, pues inició desde muy joven como aprendiz, intentando aprender todos los trucos, pues los sastres son herméticos con su saber.

“Yo llegué a ser sastre porque mi mamá un día en el centro preguntó que si no necesitaban en la sastrería a alguien que les limpiara el taller y pues así fue como entré”.

“Pero el problema del aprendiz es que duraba mucho tratando de entender, pues tenías que estar bien metido en lo que hacía el maestro en la mesa de trazo para irte forjando porque el maestro no creas que te enseña todo, ellos solo querían que les siguieras limpiando el taller”.

“Así que yo me metí y aprendí y como el maestro hacía mucha ropa para secundaria pues le ayudaba así que fue cuestión de aprender poco a poco”, comentó.

DE APRENDIZ A MAESTRO

Don Pacheco quien estaba arreglando unos pantalones, indicó que ya teniendo más experiencia en el trazo e intentando descifrar el arte de hacer un saco, fue cuestión de tiempo para hacerse de su sastrería.

Contó que todo fue a raíz de que al fallecer su maestro quien tenía su taller en la chinesca, con el tiempo le vendieron la sastrería que estaba enseguida, donde también trabajó por unos años más mientras esperaba sus papeles migratorios.

“Fue algo muy curioso, pues después de trabajar un año en Estados Unidos yo ya estaba casado con la hija de mi patrón, razón por la cual con el tiempo me traspasó el negocio”.

“Yo no le quise cambiar el nombre, en los 70s ya era mía y yo opté por seguir aprendiendo el trazo sin necesidad de tener un patrón o huaraches como le decían, o sea que yo pongo una tela y sobre esa trazo y corto”, comentó.

ÉPOCA DE TRABAJO

El señor Damián, ya con la sastrería Londres a su cargo, expresó que los 70s fue una época con mucho trabajo, pues llegaba gente de la zona sur del país a trabajar la tela.

“Eran tiempo de hacer mucho traje, mucho pantalón y aunque yo tenía un tallercito chico, hacíamos un promedio de 35 a 40 pantalones por semana, lo cual era mucho para ser sobre medida”. “Pero pues eso que te digo, eran personas que venían, rentaban un cuartito y aquí se les proporcionaba la máquina, cuestión que repito era muy común en Mexicali”, indicó.

EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

El artesano mientras seguía haciendo reparaciones explicó, que no todo dura para siempre, pues en la década de los 90s cuando la maquila entró más a la ciudad junto con el producto chino, hicieron que ya pocos se preocuparan por vestir a la medida.

“Ahorita consigues un traje 75 o 100 dólares que es algo regalado, pero un trabajo artesanal como el de nosotros no cuesta eso definitivamente, ya que es mucho trabajo para tampoco precio en un momento dado”.

“La gente quiere salir de la bronca con un traje, pero la gente que quiere buen material lo paga pues yo tengo muchos clientes que les hago ropa tanto que te puedo decir que tengo trabajo hasta diciembre de hacer pura ropa nueva”.

HECHO A LA MEDIDA

Don Damián por último y a pesar de que reconoce el peligro en el que se encuentra su oficio, comentó seguir trabajando con esmero, pues se considera alguien que le tiene amor a lo que hace, cuestión que deberían aprender las nuevas generaciones.

“La gran mayoría de los jóvenes lo que quieren es ganar un peso rápido, o sea no quieren extenderse y aprender lo que a mí me llevó tres años para aprender más o menos pues nunca acabas de aprender en esto”.

“Pero la gran verdad es que no van a encontrar nada mejor que hacerse un traje a la medida, pues si quieren verse bien a la medida debe ser”, expresó.

En esta nota
  • Oficios en Peligro de Extinción

Comentarios