Mexicali ¿Este es el dilema con la gastronomía molecular, muy buena, pero es comida?

Alimento, pero no comida

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Por Santiago Elizondo Castillejo

Alimento, pero no comida

Alimento, pero no comida

Tacos de la esquina, el pozole que hace tu abuela que es el mejor o una pasta que comiste en tu restaurante italiano favorito. Cuando mencionas alguno de estos alimentos casi se te hace agua en la boca. Ahora pensemos en otra cosa. Jeringa con liquido café, vapor que huele a pez, espuma que sabe a zanahoria. Eso no suena como una comida suena más como un experimento alienígena intentando recrear nuestra gran comida terrícola. ¿Este es el dilema con la gastronomía molecular, muy buena, pero es comida? La gastronomía molecular pienso que es nada más un lujo innecesario y no una comida que se debería disfrutar como tal.

La gastronomía molecular es una rama de la gastronomía que utiliza ramas distintas de la ciencia para modificar la comida, esto quiere decir que busca hacer nuevas cosas con la cocina y de eso no estoy en contra. Estoy en contra de la manera que ven los alimentos y casi los ven como un experimento de ciencias que se veía bonito, pero en verdad era algo un poco innecesario. Por ejemplo, gel y papel de aperol (un licor de naranja y otras hierbas), esto no suena muy apetitoso suena como una mezcla de sustantivos que no parece razonable, pero si existe por alguna razón. Ahora piensen en un bistec de carne servido caliente a tu plato (¡hasta de solo mencionarlo quiero uno!). Este es el problema de la gastronomía molecular, concibe a la comida como si estuviera basada en dos sentidos: la vista y el sabor, cuando en realidad la comida toma en cuenta todos, el sabor, el olor que te invita a probar igual que la vista, la textura y en algún caso la satisfacción del sonido de un pan crujiente o una tostada. Contrastemos el ejemplo del bistec y del gel y papel de aperol, al momento que te dan el primero con el cuchillo de carne lo partes y sientes las hebras cortándose, mientras sale el jugo que le da tanto sabor, lo empiezas a masticar y sientes la textura, mientras tus muelas la deshacen y terminas lleno, feliz, con lo que acabas de comer. Ahora pensemos en el gel y papel de aperol cuando la corta sientes… ¡no sientes nada!, solo un cuchillo pasando por un tipo de gelatina dura y cuando lo pruebas es como comer hule sabor aperol. Lo único bueno que salió de esa comida fue el sabor y lo visual, lo demás no está presente. Entonces ¿para qué comer algo que no tenga la misma satisfacción que sientes al comer comida buena, comida de verdad?

No estoy en contra de la gastronomía molecular ya que las personas que estudian eso deben ser muy inteligentes y creativas, además de que han inventado comidas con todos los nutrientes necesarios para el cuerpo que ayudan a personas vulnerables, pero no creo que no se de cobrar tan caro por lo que se consume, que es en mi opinión, una experiencia incompleta de una buena comida.

Santiago Elizondo Castillejos, 16 años, integrante de la 2da. Generación del Taller de Periodismo, ofertado en Preparatoria CETYS, Campus Mexicali.
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