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Columnas

El panorama electoral en BC

Aparentemente el panorama político electoral en Baja California luce complejo por el número de partidos y candidatos, así como por el empalme de las elecciones locales y federales.

Por Benedicto Ruíz Vargas

Aparentemente el panorama político electoral en Baja California luce complejo por el número de partidos y candidatos, así como por el empalme de las elecciones locales y federales, pero en realidad estos comicios se van a definir entre dos o tres fuerzas políticas, nada más. Es decir, habrá mucho ruido y pocas nueces.

Vayamos por partes. De los siete candidatos al gobierno del estado que van a participar, sólo dos de ellos tienen alguna posibilidad de competir con la estructura del gobierno actualmente en manos de Morena. Uno de ellos es Jorge Hank, postulado por el PES, y Lupita Jones que ha sido propuesta por la alianza que formaron PAN-PRI-PRD. El resto de los candidatos serán testimoniales, una parte del escenario, pero sin ninguna posibilidad de conseguir votos.

Hasta ahora no hay una encuesta seria realizada en vivienda, sólo sondeos realizados por teléfono o digitales, en los que se aprecia una clara ventaja de Morena para el gobierno estatal. En diputados federales la encuesta más reciente de El Financiero le da 40 por ciento en intención de voto para Morena a nivel nacional, 11 al PAN, 10 al PRI y 3 al PRD.

Parece difícil que esta tendencia cambie radicalmente en los próximos días, a pesar de todos los problemas que el gobierno federal está enfrentando y la aprobación del presidente López Obrador esté disminuyendo, pero el voto por Morena se mantiene a nivel local y nacional.

Aquí, no obstante el pésimo papel que ha hecho el gobierno de Morena en la gubernatura con Jaime Bonilla a la cabeza, en los ayuntamientos y en el congreso local, para no hablar de los desaparecidos diputados federales, Morena se perfila para repetir su triunfo el próximo 6 de junio.

La perspectiva es desalentadora y preocupante porque si esto sucede, es decir si Marina del Pilar gana en la gubernatura por los siguientes seis años, quien realmente va a gobernar en la entidad va a ser un grupo de políticos integrados por panistas (desertores de ese partido), por priistas que llegaron con AMLO y sostienen los hilos del poder local, así como algunos personajes que en otros tiempos fueron de la izquierda pero que ahora se han corrompido.

Una amalgama explosiva de corrientes e individuos que se han hecho del poder al amparo de Morena, pero con ideologías disímbolas y contradictorias, movidos por la ambición y el servilismo. Es fácil adivinar que después de 2024 este grupo estallará en mil conflictos, trayendo muchos problemas a los gobiernos locales.

La otra parte de este panorama está constituido por la oposición en la entidad que después de la elección de 2018 y 2019 quedó prácticamente destrozada e inerme. Esta oposición formó la alianza PAN-PRI-PRD (Va por BC) para hacer un frente común contra Morena, pero ha tenido varios problemas, entre ellos la fractura provocada por Hank Rhon, un miembro prominente del PRI que compite bajo las siglas de otro partido.

En dos años del gobierno bonillista los partidos no trabajaron en su reconstrucción después de su derrota, llegaron sin liderazgos políticos, sin dirección y estrategias claras, pero sobre todo sin procesar adecuadamente las causas de su fracaso político. La mayoría de ellos sufren divisiones internas y arrastran (sobre todo el PAN) el desprestigio de sus últimos gobiernos (Kikista) y sus diputados que aprobaron la Ley Bonilla.

Como consecuencia de esta situación tuvieron que traer una candidata de “afuera” porque en la entidad no había ninguno con posibilidades de competir. Lupita podría ser una buena candidata, pero tendrá que cargar sobre sus hombros el terrible desprestigio de los partidos y compenetrarse de los problemas de la entidad en un par de semanas si quiere realmente meterse a la contienda.

Aún más, tendrá que competir contra Hank para colocarse en un segundo lugar de la competencia, lo cual no se ve fácil porque con su estilo paternalista Hank puede atraer una corriente de electores significativa, aglutinar algunos panistas y hasta Morenistas resentidos con Bonilla. Le pesan muchos lastres en su campaña, pero puede tener mayor capacidad que los partidos aliados en montar un aparato de movilización y cooptación del voto. Hank se juega todo.

En caso contrario, Lupita no puede arrastrar tras su imagen y su estilo menos político a partidos desvencijados y profundamente desacreditados, como lo muestra la encuesta de El Financiero donde el PAN, el PRI y el PRD tienen altísimos puntajes negativos en su imagen.

El resto de los partidos que compiten sólo van a pulverizar el voto, facilitando el triunfo de Morena. Un ejercicio costoso y que hace predecible el resultado y abona el abstencionismo.

*-El autor es analista político

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