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La ilusión del rosa: ¿Existe realmente este color?

Científicamente, el color rosa es una ilusión que nuestro cerebro interpreta

CIUDAD DE MÉXICO.- Desde la infancia, nos han enseñado que el color rosa existe y forma parte de la paleta de colores. Sin embargo, científicamente, el color rosa es una ilusión que nuestro cerebro interpreta. Contrario a lo que nos han enseñado, el rosa no se encuentra en el espectro visible de la luz, ya que no tiene una longitud de onda específica.

El profesor Jon Butterworth, en un artículo para la revista Science Focus de la BBC, explica que el color de la luz depende de la longitud de onda, y el rosa no encaja en este esquema, ya que está compuesto por más de una longitud de onda. Ajustar un láser a las longitudes de onda visibles nunca llevará a la creación del color rosa.

Butterworth sugiere que el color rosa es considerado como tal debido a que su longitud de onda impide que lo veamos, pero es una construcción de percepción más que una realidad basada en la longitud de onda de la luz. Nuestros cerebros y ojos son lo suficientemente astutos como para detectar la combinación de longitudes de onda que llamamos rosa y asignarle asociaciones culturales.

Aunque los científicos están de acuerdo en que el color rosa no forma parte del espectro electromagnético, no se puede negar su existencia por completo. Jill Morton, profesora de la Universidad de Hawái, sostiene que, si bien el rosa no es parte del espectro de luz, existe como la suma de otros colores. En realidad, el rosa es el resultado del esfuerzo del cerebro por combinar las longitudes de onda del rojo y el violeta.

El espectro visible del ser humano va desde una longitud de onda de aproximadamente 400 nanómetros, interpretada como violeta, hasta 700 nanómetros, correspondiente al rojo. Entre estos extremos, el rosa surge como una combinación de rojo y violeta. En términos puristas del espectro electromagnético, el rosa puede considerarse más un tinte derivado del rojo que un color independiente.

Sin embargo, la percepción del color va más allá de las simples longitudes de onda. El ojo humano capta una gama compleja de colores que involucran valores de luz añadidos, tintes y sombras. Así, el rosa se convierte en una manifestación de la capacidad del cerebro para procesar e interpretar las complejidades de la luz y el color.

El Imparcial: imagen de artículo

Así que, la próxima vez que veas algo rosa, recuerda que es una obra maestra de tu mente, una creación que va más allá de las leyes estrictas del espectro de luz visible. ¡Hemos vivido engañados, pero la ilusión del rosa sigue siendo cautivadora!

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