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Una adolescente de Texas convierte bidones desechados en barriles para recolectar agua de lluvia y evitar que 170 mil litros de agua con basura y contaminantes lleguen a ríos y acuíferos, mientras impulsa proyectos para proteger las fuentes de agua de su comunidad

Su iniciativa reúne a jóvenes artistas para reutilizar materiales industriales y reducir la contaminación del agua, un trabajo que le valió uno de los Premios Gloria Barron 2026.

Una adolescente de Texas convierte bidones desechados en barriles para recolectar agua de lluvia y evitar que 170 mil litros de agua con basura y contaminantes lleguen a ríos y acuíferos, mientras impulsa proyectos para proteger las fuentes de agua de su comunidad

Kaitlyn Tran, una estudiante de 17 años de Cedar Park, Texas, encontró una forma de ayudar a proteger las fuentes de agua de su comunidad: transformar bidones industriales desechados en barriles para recolectar lluvia.

Su iniciativa ha evitado que alrededor de 170 mil litros de escorrentía lleguen a los cuerpos de agua locales, según los cálculos de su organización.

El proyecto, llamado Rain Barrels for Runoff, le valió a Tran uno de los Premios Gloria Barron 2026, que reconocen a jóvenes por sus iniciativas de servicio y educación. Sin embargo, su trabajo no se limita a reutilizar materiales: también busca que más personas comprendan cómo las actividades cotidianas pueden contribuir a la contaminación del agua.

Cómo los barriles de lluvia ayudan a proteger el agua

Cuando llueve sobre calles, estacionamientos y techos, parte del agua no logra filtrarse en el suelo y corre hacia los desagües. En ese recorrido puede arrastrar aceites, basura, pesticidas y otros contaminantes que terminan en ríos, lagos y fuentes subterráneas.

El problema es especialmente importante en Cedar Park, cerca de Austin, donde una parte considerable del territorio se encuentra dentro de las zonas de recarga o contribución del acuífero Edwards, una fuente de agua clave para el centro de Texas.

Los barriles instalados por la iniciativa de Tran permiten captar agua de lluvia que cae sobre los techos y reducir la cantidad que llega directamente al sistema de drenaje. Así, ayudan a disminuir el arrastre de contaminantes hacia los cuerpos de agua cercanos.

De bidones industriales a proyectos ambientales comunitarios

El interés de Tran por el cuidado del agua surgió después de conocer las muertes de perros relacionadas con floraciones de algas tóxicas en el lago Lady Bird, en Austin. De acuerdo con la información publicada por Hill Country News, al menos seis perros murieron entre 2019 y 2022.

A partir de esa preocupación, la joven fundó junto con su hermana y algunos amigos la iniciativa juvenil Steward 4 Stormwater, que posteriormente colaboró con el club de arte de su escuela para desarrollar proyectos contra la contaminación por escorrentía.

Para poner en marcha los barriles, Tran recorrió cientos de millas por Texas para recolectar bidones usados en la industria alimentaria. Después, más de 40 jóvenes artistas los pintaron a mano para convertirlos en piezas que pudieran instalarse en viviendas y otros espacios de la comunidad.

Los barriles se vendieron entre residentes locales y permitieron recaudar más de 2 mil 500 dólares para programas ambientales.

La organización calcula que el proyecto ha evitado que unos 45 mil galones de escorrentía, equivalentes a aproximadamente 170 mil litros, lleguen a los cursos de agua locales.

Parte de los recursos obtenidos también se destinó a la iniciativa, al club de arte escolar y a organizaciones ambientales sin fines de lucro, entre ellas EcoRise.

Más de 40 jóvenes artistas participaron en la decoración de los barriles, cuya venta también financió iniciativas ambientales.

La estudiante también investigó cómo proteger el acuífero Edwards

El trabajo de Tran fue más allá de los barriles de lluvia. La estudiante también se preocupó por la posible expansión urbana en la cantera Lime Creek, un proyecto que, según su análisis, podría aumentar la cantidad de escorrentía contaminada que llega al acuífero Edwards.

Durante ocho meses, aprendió por su cuenta a utilizar modelos de aguas subterráneas y programas de cartografía. Además, trabajó con hidrogeólogos locales para comparar posibles escenarios de desarrollo y presentar sus conclusiones ante el Ayuntamiento de Cedar Park.

De acuerdo con CBS Austin, esa investigación contribuyó a que el Ayuntamiento considerara retirar alrededor de 26 hectáreas de terreno del desarrollo. La estimación presentada señala que esa medida podría evitar que aproximadamente 6.6 millones de litros de escorrentía contaminada lleguen al acuífero cada año.

La iniciativa busca demostrar que prevenir la contaminación desde su origen puede ser una alternativa a tratar el agua una vez que aparecen problemas ambientales. Tran también advierte que arrojar aceite de motor o basura en los desagües pluviales puede trasladar esos residuos a las aguas cercanas y afectar a la fauna.

¿Qué sigue para el proyecto de Kaitlyn Tran?

Los Premios Gloria Barron reconocen cada año a 25 jóvenes que realizan labores de servicio o educación. De ellos, 15 reciben un apoyo de 10 mil dólares por su trabajo.

El grupo de Tran espera establecer una colaboración con alguna ciudad o escuela para ampliar sus actividades educativas y utilizar los ingresos de la venta de barriles para financiar proyectos ambientales de mayor alcance.

La estudiante resume el propósito de su iniciativa en una idea: “Siempre hay un deseo en la gente de proteger lo que aman. Solo necesitan las herramientas para poder hacerlo”.

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