Una mujer de 59 años perdió su empleo en HP y se mudó a la Antártida para trabajar en una estación científica, donde recibe mercancías, controla inventarios y disfruta de una vida social que incluye fiestas hasta la madrugada
Su jornada comienza a las 6:30 de la mañana y termina a las 17:30, de lunes a sábado; en 2026, planea regresar para asumir un nuevo puesto como ingeniera de transmisiones.
A los 59 años, May Lee cambió su vida en Silicon Valley por una experiencia laboral en la Antártida. Después de ser despedida de su puesto como gerente de marketing y comunicaciones en HP, aceptó un trabajo temporal en la estación McMurdo, donde tuvo que adaptarse a horarios rígidos, temperaturas extremas y una rutina muy distinta a la que llevaba antes.
Su jornada comienza a las 6:30 de la mañana y termina a las 17:30, de lunes a sábado. Entre sus responsabilidades están el control de inventario y la manipulación de carga, tareas que realiza mientras enfrenta caminos cubiertos por hasta 60 centímetros de nieve.
Sin embargo, el trabajo no ocupa todo su tiempo: al terminar, participa en actividades comunitarias y, los fines de semana, disfruta de las noches de baile que ofrece la estación.
Cómo es el trabajo de May Lee en la estación McMurdo
May se despierta a las 6:30 de la mañana, se prepara y a las 7:30 ya está en su puesto. La cercanía entre los edificios facilita los traslados a pie, aunque las condiciones climáticas pueden complicar el recorrido.
“A veces, si quiero dormir un poco más, me salto el desayuno. Lo bueno es que no hay tráfico: todo queda cerca y se puede ir caminando”, contó.
Su trabajo consiste en recibir pedidos de otros empleados, controlar el inventario y registrar la mercancía que llega al almacén. Cada mañana consulta con su supervisor cuáles son las prioridades y después atiende a quienes necesitan artículos, además de registrar los movimientos en la base de datos.
“Lo primero que hago es buscar a mi supervisor para saber las prioridades del día. Después, ayudo a quienes vienen a buscar artículos y registro todo en la base de datos”, detalló.
El abastecimiento también cambia a lo largo de la temporada. Al principio, los grandes aviones C-17 transportan suministros a la estación. Conforme el hielo se debilita, los vuelos comienzan a realizarse en aeronaves más pequeñas.
La alimentación también se ajusta a las condiciones climáticas. Al comienzo de la temporada hay huevos sin límite, pero cuando aumenta la temperatura empiezan las restricciones. Aun con esos cambios, May asegura que la comida es variada y de buena calidad.
La vida social y las noches de baile en la Antártida
Cuando termina su jornada laboral, a las 17:30, May cambia el almacén por los espacios de convivencia de McMurdo. La cafetería es uno de los principales puntos de encuentro, en parte porque el acceso a internet es limitado.
“Nos sentamos juntos y charlamos sobre el día. Hay una vida comunitaria muy activa”, relató.
La estación ofrece actividades para distintos intereses, desde manualidades hasta baile. May también participa como voluntaria en la biblioteca y conduce su propio programa de radio.
Uno de los momentos destacados del calendario es Icestock, el festival de Año Nuevo, durante el cual los trabajadores forman bandas y organizan actividades musicales.
Los sábados, las celebraciones pueden prolongarse hasta la madrugada en las discotecas de la estación. Durante el verano antártico, la luz natural permanece incluso a altas horas de la noche, por lo que salir a bailar a las 2:00 de la mañana no significa encontrarse con la oscuridad.
“Puedes salir a las 2 de la mañana y parece de día”, explicó May, quien normalmente se acuesta cerca de la medianoche, excepto los fines de semana.
El domingo, su único día libre
Después de trabajar seis días a la semana, el domingo es el único día de descanso de May. Cada persona organiza su tiempo como prefiere y ella aprovecha la oportunidad para dormir hasta tarde.
Uno de sus planes habituales es acudir al brunch, aunque casi siempre llega después de que ha comenzado. La comida de ese día incluye una mayor variedad de alimentos, entre ellos quesos.
Mientras algunos trabajadores salen a correr o practican senderismo, May dedica parte de su tiempo a preparar su programa de radio y organizar las actividades de la semana.
Por la noche, suele asistir a las conferencias científicas que se realizan en el comedor principal, una de las actividades habituales de los domingos en McMurdo.
May Lee decidió regresar a la Antártida en 2026
La experiencia que vivió en 2025 fue suficiente para que May decidiera volver al continente blanco al año siguiente. Sin embargo, su regreso en 2026 contempla un cambio de puesto: busca asumir funciones como ingeniera de transmisiones.
“Estoy deseando regresar este año para trabajar en ese rol”, anticipó.
Así, después de perder su empleo en HP, May encontró una alternativa laboral que la llevó a cambiar Silicon Valley por una estación científica en uno de los lugares más remotos del planeta.
Su rutina combina trabajo físico, convivencia con otros empleados y actividades que van desde la radio hasta el baile, incluso cuando la madrugada parece no llegar a la Antártida.
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