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Guatemala logra por primera vez reproducir al pejelagarto en cautiverio y libera cientos de crías en un canal de agua dulce para estudiar su adaptación y supervivencia

Las crías nacieron en tanques del Centro de Conservación Marina y fueron trasladadas por barco a Taxisco, donde serán monitoreadas para conocer su crecimiento y supervivencia en un entorno rodeado de manglares.

Guatemala logra por primera vez reproducir al pejelagarto en cautiverio y libera cientos de crías en un canal de agua dulce para estudiar su adaptación y supervivencia

El Centro de Conservación Marina (CCM) y el zoológico La Aurora lograron a comienzos de septiembre la primera reproducción en cautiverio del pejelagarto (Atractosteus tropicus) en Guatemala y trasladaron cientos de crías, conocidas como alevines, hacia un canal de agua dulce rodeado de manglares en Taxisco, al sur del país.

El proceso, descrito por GEO, busca conocer cómo se desarrollan y sobreviven estos ejemplares en su entorno natural.

Las crías nacieron en tanques de las instalaciones del centro, ubicadas en la costa guatemalteca del Pacífico, y posteriormente fueron colocadas en recipientes para su traslado por barco.

Según información de Prensa Libre, los ejemplares serán monitoreados para evaluar su crecimiento, supervivencia y adaptación al ambiente, además de reunir información que pueda servir para futuras acciones de repoblamiento.

¿Por qué es importante la reproducción del pejelagarto?

El pejelagarto es un pez de agua dulce que habita distintos ecosistemas de este tipo. Su liberación se realizó en un canal rodeado de manglares, vegetación costera que puede servir como refugio y zona de desarrollo para distintas poblaciones.

Su nombre se relaciona con su cuerpo alargado y su mandíbula, que recuerda a la de un lagarto. La especie también es considerada prehistórica debido a que ha conservado sus características morfológicas durante alrededor de 100 millones de años.

Los ejemplares adultos pueden alcanzar 1.20 metros de longitud y pesar cerca de 10 kilogramos. Por la conservación de sus características físicas durante largos periodos, se utiliza para describirlo el término “fósil viviente”.

Pesca ilegal, contaminación y sequías amenazan a la especie

La reproducción lograda en cautiverio ocurre en un contexto en el que el pejelagarto enfrenta distintas amenazas. Entre ellas están la pesca ilegal, la contaminación y las sequías.

Los periodos de falta de agua afectan directamente los ecosistemas de agua dulce donde vive la especie. De acuerdo con la información presentada, estas condiciones también pueden verse relacionadas con El Niño, fenómeno climático que puede modificar los patrones de lluvia y favorecer periodos secos.

Pablo Gaitán, veterinario del Centro de Conservación Marina del zoológico La Aurora, explicó a estudiantes la importancia de proteger al pejelagarto.

“Su ausencia afectaría a los ecosistemas”.

El especialista también señaló que se trata de una especie que “conforme a los años puede llegar a un estado mucho más crítico”.

Las crías de pejelagarto fueron trasladadas a un canal de agua dulce rodeado de manglares en Taxisco, Guatemala, donde serán monitoreadas. Foto: Pexels

La alimentación también influye en la supervivencia

La alimentación es otro de los aspectos estudiados para conocer cómo puede desarrollarse la especie bajo cuidado humano.

Una investigación de la Universidad de San Carlos de Guatemala evaluó durante 84 días el desarrollo de alevines de pejelagarto en la Estación Experimental de Monterrico, en Taxisco, Santa Rosa.

El estudio comparó dos alimentos comerciales: uno formulado para truchas, con 52% de proteína cruda, y otro para tilapias, con 48% de proteína.

Para el ensayo se utilizaron seis recipientes con 40 peces jóvenes cada uno, lo que representó 240 ejemplares. Los peces recibieron alimento tres veces al día y fueron medidos cada 15 días para registrar su talla, peso y supervivencia.

Antes de esta etapa, los ejemplares habían recibido Artemia salina, un pequeño crustáceo utilizado como alimento vivo durante la crianza.

¿Qué alimento permitió una mayor supervivencia?

Los resultados no mostraron una diferencia estadísticamente significativa en talla y peso entre los dos grupos.

Los ejemplares alimentados con harina para trucha alcanzaron una longitud media de 6.31 centímetros y un peso de 2.59 gramos. Los que recibieron harina para tilapia llegaron a una longitud media de 6.76 centímetros y un peso de 3.20 gramos.

La diferencia más marcada apareció en la supervivencia.

El grupo alimentado con harina para trucha mantuvo con vida al 30% de los alevines, mientras que en el grupo alimentado con harina para tilapia sobrevivió el 16.67%.

El estudio relacionó la mayor mortalidad del segundo grupo con episodios de canibalismo y planteó la necesidad de evaluar dietas con un mayor aporte de proteína para la crianza del pejelagarto.

El pejelagarto cumple una función en los ríos

Además de estudiar su reproducción y alimentación, el proyecto busca entender el papel que cumple esta especie dentro de los ecosistemas.

El pejelagarto es un animal carnívoro y Jennifer Hernández, subdirectora de conservación del zoológico, explicó que tiene “un papel muy importante” en la cadena alimentaria y en el equilibrio del río.

Con la primera reproducción en cautiverio, los especialistas pueden incorporar ejemplares nacidos bajo cuidado humano a las acciones de preservación y estudiar de manera más amplia su reproducción, desarrollo y supervivencia.

Por ahora, las crías trasladadas al canal de agua dulce serán monitoreadas para conocer cómo se adaptan a su entorno y cuánto tiempo logran sobrevivir en estas condiciones.

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