Arqueólogos recuperan en un lago de Alemania maderas trabajadas hace 10 mil 500 años por cazadores-recolectores del Mesolítico, un hallazgo que podría demostrar que estos grupos construían espacios de vida más estables de lo que se pensaba, unos 3 mil años antes de la llegada de la agricultura a Europa central
Un poste de 1.6 metros y tablas de hasta 1.3 metros fueron recuperados a unos 20 metros de profundidad en el lago Arendsee, donde las condiciones geológicas permitieron conservar madera de una época de la que normalmente quedan pocas evidencias de construcciones

A unos 20 metros bajo la superficie del lago Arendsee, en el norte de Alemania, arqueólogos recuperaron piezas de madera trabajadas por seres humanos hace aproximadamente 10 mil 500 años. Entre ellas destaca un poste de 1.6 metros de longitud que conserva marcas de corte y trabajo, además de varias tablas partidas de hasta 1.3 metros.
El hallazgo fue realizado durante las investigaciones subacuáticas del Landesamt für Denkmalpflege und Archäologie (LDA) de Sajonia-Anhalt, organismo responsable de la protección y estudio del patrimonio arqueológico de esa región. Los investigadores consideran que las piezas podrían haber formado parte de antiguas construcciones, aunque todavía no está confirmado si se trataba de cabañas, otras estructuras o un tipo de construcción hasta ahora desconocido.
La importancia del descubrimiento está relacionada tanto con su antigüedad como con el tipo de evidencia recuperada. Durante el Mesolítico, los grupos humanos de Europa central dependían de la caza, la pesca y la recolección, y las evidencias de madera de este periodo son poco frecuentes porque el material orgánico suele desaparecer con el paso de los milenios.
Las piezas podrían revelar cómo vivían los cazadores-recolectores
El poste encontrado presenta huellas de tala y modificación, mientras que las tablas muestran un trabajo intencional de la madera. Para los arqueólogos, esto abre una posibilidad que todavía debe comprobarse: que los habitantes de la zona hayan construido espacios de vida o estructuras más elaboradas de lo que suele poder documentarse para este periodo.
Marcel Weiß, responsable del proyecto del LDA, explicó que actualmente se analiza si los restos corresponden a cabañas, otras construcciones o estructuras desconocidas. Por ello, el descubrimiento no debe considerarse todavía como el hallazgo confirmado de una vivienda de 10 mil 500 años.
La diferencia es relevante. Hasta ahora, muchas investigaciones sobre los cazadores-recolectores del Mesolítico se apoyan en herramientas de piedra, restos de animales y otras evidencias arqueológicas, mientras que las construcciones de madera rara vez sobreviven durante miles de años.
Harald Meller, arqueólogo estatal de Sajonia-Anhalt, señaló que las piezas recuperadas ofrecen una nueva perspectiva sobre la Edad de Piedra Media, precisamente porque la madera de este periodo se conserva de manera excepcionalmente rara.
El hallazgo ocurrió miles de años antes de la agricultura
Los restos corresponden a una época en la que las comunidades humanas de Europa central todavía no habían adoptado la agricultura. Según el LDA, las maderas de Arendsee proceden de aproximadamente 3 mil años antes de la llegada de los primeros agricultores a la región.
Ese contexto convierte al sitio en una pieza potencialmente importante para comprender cómo utilizaban el territorio las comunidades de cazadores-recolectores.
Si las investigaciones confirman que las maderas pertenecían a una construcción organizada, el hallazgo permitiría estudiar con mayor detalle la manera en que estos grupos modificaban sus espacios de vida y aprovechaban los recursos disponibles, en lugar de limitar el conocimiento sobre ellos a objetos aislados.
Precisamente por eso, los arqueólogos todavía necesitan determinar si los fragmentos encontrados forman parte de una misma estructura o si corresponden a diferentes elementos depositados en el antiguo borde del lago.
¿Por qué se conservaron las maderas durante tanto tiempo?
La supervivencia de materiales orgánicos durante más de diez milenios es uno de los aspectos más llamativos del descubrimiento. La explicación está en la particular geología del Arendsee.
A diferencia de muchos lagos que con el paso del tiempo se llenan progresivamente de sedimentos y terminan perdiendo sus antiguas orillas, el fondo del Arendsee se hunde lentamente debido a procesos geológicos relacionados con un domo de sal situado bajo el lago.
Ese descenso hizo que antiguos sectores de la orilla quedaran sumergidos y posteriormente cubiertos por sedimentos. En esas condiciones, la madera permaneció protegida del proceso de descomposición que normalmente destruiría un material tan vulnerable.
Así, lo que alguna vez estuvo en tierra firme terminó preservado bajo el agua y permitió que los investigadores actuales recuperaran piezas que de otro modo probablemente habrían desaparecido.
Tecnología para localizar el antiguo paisaje
El trabajo arqueológico no se limita a recuperar las piezas. Después de localizar los restos, los investigadores comenzaron a estudiar cómo estaban distribuidos y qué relación podrían tener entre sí.
Para ello, el LDA colaboró con el Fraunhofer IOSB-AST de Ilmenau, cuyos especialistas participaron en la exploración mediante un vehículo operado de forma remota, conocido como ROV. El equipo permitió realizar mapas con sonar de alta resolución del antiguo relieve del lago.
Esta tecnología ayuda a identificar zonas que podrían contener más evidencias y permite preparar nuevas inmersiones con mayor precisión. El objetivo es reconstruir, en la medida de lo posible, el antiguo paisaje donde vivieron las personas que utilizaron esas maderas.
Los investigadores también recuperaron muestras y piezas adicionales que deberán ser analizadas para establecer con mayor precisión su antigüedad, extensión y distribución.
Arendsee ya había escondido otros restos arqueológicos
El descubrimiento no es el primero que demuestra la capacidad del lago para conservar materiales de distintas épocas. Las investigaciones anteriores localizaron estructuras de pesca del Neolítico, además de un barco medieval de fondo plano conocido como Prahm y una embarcación medieval excavada en un tronco.
La nueva investigación lleva ahora el registro arqueológico del lago mucho más atrás, hasta una época en la que las comunidades humanas tenían formas de vida muy diferentes a las sociedades agrícolas que aparecerían posteriormente.
El reto consiste en saber cuánto más permanece oculto bajo el sedimento.
¿Encontraron una casa de 10 mil 500 años?
Todavía no. Lo que está confirmado es la recuperación de madera trabajada de aproximadamente 10 mil 500 años de antigüedad, incluida una pieza que podría haber funcionado como elemento estructural.
La posibilidad de que esos restos correspondan a una cabaña o a otra construcción es precisamente una de las preguntas que deberán resolver las próximas investigaciones.
Los buzos tendrán que determinar si existen más maderas relacionadas entre sí y si debajo del sedimento permanece una estructura completa o parcialmente conservada. La profundidad, la poca visibilidad y la presencia de sedimentos hacen que las nuevas exploraciones sean técnicamente complejas.
Por ahora, el valor del descubrimiento está en haber recuperado evidencias directas del trabajo de la madera durante el Mesolítico, procedentes de una época de la que normalmente se dispone de muchas menos pruebas sobre la construcción de espacios habitables.
Si los estudios posteriores consiguen demostrar que las piezas forman parte de una construcción estable, el Arendsee podría aportar nueva información sobre la forma en que los cazadores-recolectores organizaban sus espacios y transformaban el paisaje miles de años antes de la expansión de la agricultura en Europa central.
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