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Especialista revela que el aire acondicionado puede resecar e irritar las vías respiratorias si se usa mal y señala la temperatura, humedad y mantenimiento que deben cuidarse

Santiago Parreño, otorrinolaringólogo, explica que el aire muy seco, los cambios bruscos de temperatura y los filtros sucios pueden provocar molestias, especialmente en personas con asma, rinitis o alergias.

Especialista revela que el aire acondicionado puede resecar e irritar las vías respiratorias si se usa mal y señala la temperatura, humedad y mantenimiento que deben cuidarse

Con la llegada de septiembre, el calor continúa y el aire acondicionado sigue siendo parte de la rutina en hogares y oficinas.

Aunque permite mantener una temperatura confortable, utilizarlo de manera inadecuada puede resecar e irritar las vías respiratorias, sobre todo en personas con asma, rinitis, alergias o determinados problemas nasosinusales.

En conversación con La Vanguardia, Santiago Parreño, otorrinolaringólogo del Hospital Vall d’Hebron, explicó cuáles son las condiciones que conviene mantener para reducir estas molestias.

Entre ellas están controlar la temperatura y la humedad, evitar que el flujo de aire llegue directamente al cuerpo y mantener los equipos y sus filtros en buenas condiciones.

¿Qué temperatura es recomendable?

En casa, una temperatura de alrededor de 26 grados es adecuada. De acuerdo con Parreño, más allá del ahorro energético, desde el punto de vista respiratorio es importante evitar cambios demasiado bruscos de temperatura.

Pasar de un ambiente muy caliente a otro con una diferencia de más de 12 grados puede desencadenar una respuesta inflamatoria. Por ejemplo, una persona con rinitis puede entrar a un espacio climatizado después de estar expuesta al calor y comenzar inmediatamente con síntomas.

Esto puede ocurrir incluso cuando no hay polvo, partículas o alérgenos en el ambiente. El cambio brusco de temperatura por sí mismo puede provocar una reacción de la mucosa nasal.

¿Qué humedad debe tener una habitación?

La humedad relativa recomendable se encuentra entre 30% y 50%. En este intervalo funciona de manera adecuada el denominado aclaramiento mucociliar, uno de los mecanismos naturales mediante los cuales la nariz realiza su limpieza.

Además, mantener estos niveles dificulta la proliferación de ácaros, que son un alérgeno importante.

El especialista señala que esta recomendación no es exclusiva de quienes tienen alergias. Cuando el aire acondicionado reduce la humedad por debajo del 30%, la mucosa nasal puede resecarse y perder capacidad de limpieza y protección.

Un ambiente demasiado seco puede favorecer la irritación y desencadenar una respuesta inflamatoria incluso en personas que no tienen rinitis alérgica.

¿Cómo saber si la humedad está demasiado baja?

Para comprobar las condiciones de una habitación se pueden utilizar higrómetros o estaciones ambientales digitales. Son dispositivos pequeños que permiten conocer tanto la temperatura como la humedad relativa.

Esto puede ser especialmente útil porque algunos equipos de aire acondicionado tienden a secar considerablemente el ambiente.

Si se detecta una humedad demasiado baja, se puede valorar el uso de un humidificador ambiental. Sin embargo, también es necesario controlar los niveles para evitar generar una humedad excesiva.

Mantener una humedad de entre 30% y 50% ayuda a evitar la resequedad de la mucosa nasal. Foto: Magnific, IA

¿Por qué no conviene recibir directamente el flujo de aire?

Uno de los principales problemas aparece cuando una persona se coloca directamente debajo del flujo de aire del aparato.

El equipo emite un flujo frío y seco para climatizar la estancia y, al recibirlo directamente, puede favorecer la irritación y la inflamación de la mucosa.

Por ello, no solo importa la temperatura seleccionada en el aire acondicionado. También es importante considerar dónde se encuentra la persona respecto al aparato.

¿Qué ocurre si el aire acondicionado está sucio?

El mantenimiento es otro de los puntos que deben tomarse en cuenta. Un equipo antiguo, sucio o con los filtros en malas condiciones puede convertirse en un reservorio de polvo, ácaros e incluso moho.

Cuando el aparato se enciende, esas partículas pueden volver a circular por la habitación y entrar en contacto con las vías respiratorias.

Esto puede actuar como irritante o desencadenar síntomas de rinitis. Por esa razón, es importante respetar los periodos de revisión y limpieza establecidos por cada fabricante, ya que pueden variar dependiendo del aparato.

¿Dormir con el aire acondicionado encendido es perjudicial?

No necesariamente. Según el especialista, se puede dormir toda la noche con el aire acondicionado encendido siempre que se mantengan condiciones adecuadas de temperatura y humedad.

También es necesario que el equipo tenga un buen mantenimiento y que el flujo de aire no incida directamente sobre la persona.

El problema, explica Parreño, no es mantenerlo encendido durante varias horas, sino utilizarlo de manera incorrecta. Si se mantiene una temperatura cercana a los 26 grados, una humedad adecuada y el equipo está en buenas condiciones, no tendría por qué resultar perjudicial.

¿Qué precauciones deben tener las personas con asma o rinitis?

Las recomendaciones son básicamente las mismas, aunque quienes tienen asma, rinitis o determinados problemas nasosinusales deben prestar especial atención a estas condiciones.

La razón es que cuanto más reactiva sea la vía respiratoria, mayor puede ser la posibilidad de que determinados estímulos ambientales desencadenen síntomas.

Un cambio brusco de temperatura, un ambiente demasiado seco o una concentración elevada de partículas puede tener un efecto pequeño en una persona sin patologías respiratorias, mientras que en alguien con rinitis, asma o determinados problemas nasosinusales puede provocar una reacción mucho más evidente.

¿El aire acondicionado provoca resfriados?

El aire acondicionado y una infección vírica no deben confundirse automáticamente. El equipo puede tener efectos beneficiosos o negativos dependiendo de las condiciones en las que se utilice.

En situaciones de elevada contaminación ambiental o durante periodos de alta concentración de polen, las personas con alergia pueden beneficiarse de permanecer en un espacio cerrado y climatizado.

Para que esto ocurra, el aparato debe estar en buen estado, recibir el mantenimiento correspondiente y contar con filtros capaces de retener las partículas presentes en el aire.

Si estos factores están controlados y aun así aparecen síntomas compatibles con una infección, debe considerarse que su origen pueda ser vírico.

En términos prácticos, las principales condiciones que deben vigilarse son la temperatura, la humedad, la dirección del flujo de aire y el estado del equipo.

Mantener estos elementos bajo control puede ayudar a reducir la resequedad, irritación e inflamación de las vías respiratorias asociadas con un uso inadecuado del aire acondicionado.

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