Una mujer intentó recuperar una deuda hace 3 mil 800 años, escribió a su esposo para contarle que un hombre se negaba a devolverle el dinero, su carta permaneció sellada en arcilla hasta que científicos lograron leerla
Una tecnología permitió leer sin abrir una antigua carta escrita por Anna-anna, quien buscaba recuperar un dinero que su esposo había prestado a otro hombre
Una mujer intentó recuperar un dinero que su esposo había prestado hace aproximadamente 3 mil 800 años, pero el hombre que debía devolverlo se negó a entregárselo. Ante esa situación, ella escribió una carta para contarle a su marido lo ocurrido, sin imaginar que su mensaje quedaría encerrado durante milenios.
La carta fue escrita en la antigua Anatolia, en una época en la que los comerciantes asirios mantenían actividades comerciales a larga distancia. El documento permaneció dentro de una envoltura de arcilla que protegía su contenido, por lo que durante miles de años nadie pudo conocer lo que había escrito en su interior.
Según información del Centre for the Study of Manuscript Cultures de la Universidad de Hamburgo, la carta fue escrita por Anna-anna para su esposo, el comerciante Ennum-Aššur, quien se encontraba fuera de casa realizando actividades comerciales. Ella había intentado recuperar el dinero que él había prestado a otro hombre, pero el deudor se negó a entregárselo.
Una deuda que quedó registrada en arcilla
Ennum-Aššur había prestado dinero a otro hombre antes de ausentarse. Durante su viaje, encargó a su esposa que intentara recuperar la deuda.
Anna-anna cumplió con la encomienda, pero no tuvo éxito. De acuerdo con la reconstrucción de los investigadores, el hombre le respondió que no le entregaría el dinero a ella y que esperaría hasta que regresara su esposo para pagárselo directamente.
La mujer entonces escribió a Ennum-Aššur para informarle de la situación.
El mensaje tenía un destinatario concreto, pero probablemente nunca llegó a manos de su esposo. La carta permaneció dentro de su envoltura de arcilla y terminó formando parte de los objetos arqueológicos descubiertos miles de años después.
Una carta que permaneció cerrada durante miles de años
La pieza fue encontrada durante excavaciones en Kültepe, un antiguo asentamiento conocido como Kanesh, ubicado en la actual Turquía.
Las cartas de aquella época podían escribirse sobre pequeñas tablillas de arcilla que después eran cubiertas con una segunda capa de arcilla. Esa envoltura funcionaba como una especie de protección para el mensaje y permitía mantener su contenido oculto durante el traslado. En el exterior podían aparecer los nombres del remitente y del destinatario, además de la impresión del sello utilizado para autenticar el documento.
Para leer tradicionalmente una carta de este tipo era necesario romper la envoltura, algo que habría destruido parte de la evidencia histórica, incluido el sello.
Por eso, la carta de Anna-anna permaneció cerrada durante casi 4 mil años.
La tecnología permitió leerla sin romper la arcilla
El descubrimiento fue posible gracias a ENCI, un escáner móvil de tomografía computarizada desarrollado específicamente para estudiar objetos del patrimonio cultural sin dañarlos.
El equipo permite obtener imágenes del interior de las envolturas de arcilla y reconstruir digitalmente las tablillas que contienen. De esta manera, los especialistas pueden observar la escritura cuneiforme sin necesidad de abrir físicamente los objetos.
La tecnología fue utilizada en el Museo de las Civilizaciones de Anatolia, en Ankara, donde los investigadores estudiaron cartas y otros objetos procedentes de Kültepe.
Uno de esos documentos resultó ser el mensaje de Anna-anna a su esposo.
Un mensaje cotidiano que sobrevivió miles de años
El interés de la carta no está únicamente en su antigüedad. Su contenido permite conocer un aspecto cotidiano de la vida de las personas que vivieron en Anatolia durante el segundo milenio antes de nuestra era.
El documento muestra que las actividades comerciales no dependían únicamente de los hombres que viajaban entre distintas ciudades. Las personas que permanecían en casa también podían intervenir en cobros, deudas y asuntos relacionados con los negocios familiares.
En este caso, una mujer recibió la responsabilidad de recuperar un dinero, enfrentó la negativa del deudor y posteriormente informó de lo ocurrido mediante una carta.
Su mensaje quedó sellado en arcilla durante miles de años.
Ahora, gracias a una tecnología que no existía cuando fue escrita, los investigadores pudieron reconstruir aquella pequeña historia de una deuda que comenzó hace casi 4 mil años.
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