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Liberaron 28 asnos salvajes en un desierto y 44 años después cientos de ellos están ayudando a recuperarlo al dispersar semillas, excavar pozos de agua y crear condiciones para que otras especies sobrevivan

La reintroducción de estos animales terminó generando efectos que van mucho más allá de recuperar una especie: su comportamiento favorece el crecimiento de acacias, crea nuevos puntos de agua y beneficia a distintas especies que comparten el desierto.

Los asnos salvajes poblaban el desierto del Néguev hasta que la caza intensiva de principios del siglo XX provocó su desaparición de la región. Décadas después, las autoridades pusieron en marcha un programa para recuperar la especie y devolverla a su hábitat histórico.

En 1982 fueron liberados los primeros 28 ejemplares en el cráter Ramón. Cuatro décadas después, entre 500 y 600 asnos viven en libertad en la zona, donde su presencia ha tenido un efecto que fue más allá de la conservación de la especie.

Los animales se convirtieron en una especie de ingenieros naturales del desierto, ya que ayudan a dispersar semillas, favorecen la reproducción de árboles y excavan pozos que pueden ser aprovechados por otras especies.

¿Cómo regresaron los asnos salvajes al Néguev?

Los ejemplares liberados no eran burros domésticos comunes. El proyecto reunió onagros persas y asnos salvajes africanos, dos especies amenazadas que fueron trasladadas a la región para iniciar un programa de reproducción.

En 1968 llegaron 11 onagros procedentes de reservas de Irán, que fueron trasladados hasta la Reserva de Vida Silvestre de Yotvata. Ahí comenzó un programa de reproducción en cautividad.

Durante la década de 1970 también se incorporó un pequeño grupo de asnos salvajes africanos procedentes de Etiopía, con el objetivo de ampliar la diversidad genética de la población.

Después de más de una década de reproducción controlada, los científicos consideraron que el grupo era suficientemente grande y saludable para regresar a la vida silvestre.

En 1982 eligieron el cráter Ramón, dentro del desierto del Néguev, para liberar a los primeros ejemplares.

¿Cómo ayudan los asnos a recuperar el desierto?

Uno de los principales aportes de estos animales está relacionado con las acacias, árboles fundamentales para la vida en este entorno porque proporcionan sombra y alimento a distintas especies.

Los asnos comen las vainas de las acacias y las semillas pasan por su sistema digestivo. Los jugos gástricos debilitan la cubierta de las semillas sin destruirlas y, posteriormente, estas son expulsadas junto con el estiércol.

Este proceso facilita que las semillas germinen y permite que las acacias se reproduzcan en zonas donde anteriormente tenían dificultades para hacerlo.

De esta manera, los propios animales contribuyen a dispersar la vegetación y ampliar las condiciones necesarias para que otras especies puedan sobrevivir.

Los pozos que excavan también benefician a otros animales

Los asnos salvajes también desempeñan un papel importante cuando buscan agua.

Con sus duros cascos pueden excavar pozos de hasta dos metros de profundidad en terrenos secos y rocosos. Estas excavaciones les permiten acceder al agua, pero también terminan convirtiéndose en pequeños abrevaderos para otros animales.

Gacelas, zorros, puercoespines y distintas aves pueden utilizar estos pozos, incluso cuando no tienen la capacidad de cavar por sí mismos.

La humedad alrededor de las excavaciones también favorece la presencia de insectos, que posteriormente sirven de alimento para murciélagos y otras especies.

Así, una acción realizada por los asnos para sobrevivir termina beneficiando a buena parte del ecosistema.

Una mezcla de especies fortaleció la población

El programa también tomó una decisión importante para mantener la diversidad genética de los animales.

En lugar de mantener separadas las poblaciones, se mezclaron los onagros procedentes de Irán con los asnos salvajes africanos de Etiopía.

Los ejemplares híbridos desarrollaron una mayor resistencia a enfermedades y una mejor adaptación a las variaciones climáticas del desierto, de acuerdo con la información del proyecto.

Esta estrategia permitió fortalecer una población que había desaparecido de la región décadas antes.

También construyeron estructuras para conservar el agua

La recuperación del ecosistema no dependió únicamente de los animales. El proyecto también incorporó terrazas y presas de tierra compactada, inspiradas en antiguas técnicas utilizadas en la región.

Estas estructuras permiten retener parte del agua de las inundaciones repentinas que ocurren durante el invierno y ayudan a mantener elevadas las capas de agua subterránea.

El resultado es una combinación entre las acciones de los propios animales y las medidas desarrolladas para aprovechar mejor el agua disponible.

De una especie desaparecida a un aliado del ecosistema

El proyecto comenzó con un objetivo concreto: recuperar una especie que había desaparecido del desierto del Néguev.

Sin embargo, la recuperación de los asnos terminó teniendo efectos que fueron mucho más allá del aumento de su población. Al dispersar semillas y excavar pozos, los animales modifican las condiciones del entorno y generan beneficios para otras especies.

Después de cuatro décadas, la población alcanza entre 500 y 600 ejemplares en libertad, mientras que el desierto cuenta con un modelo de recuperación basado en la interacción entre los animales, la vegetación y la conservación del agua.

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