¿Escuchas un pitido que nadie más oye? Estas son las causas del tinnitus, las medidas que pueden aliviarlo y las señales que indican cuándo debes acudir al médico
El zumbido puede relacionarse con pérdida auditiva, cera, infecciones, ruidos intensos, estrés o tensión muscular, pero si aparece de forma súbita y se acompaña de otros síntomas requiere atención médica.
Escuchar un pitido, zumbido o sonido dentro de la cabeza cuando no existe una fuente externa puede ser una experiencia frecuente y tiene un nombre: tinnitus o acúfenos. La intensidad y el tipo de sonido pueden cambiar de una persona a otra, y en algunos casos aparece solo de manera intermitente.
De acuerdo con especialistas citados por fuentes médicas, el tinnitus “puede ser un síntoma de casi cualquier problema auditivo”. Por eso, aunque en algunos casos puede estar relacionado con situaciones como el estrés o la tensión muscular, también puede aparecer por problemas en el oído que requieren valoración médica.
¿Por qué se escucha un pitido que nadie más puede oír?
El tinnitus está relacionado con la manera en que el oído y el cerebro procesan los sonidos.
Una de las causas más habituales es el daño de las células ciliadas que se encuentran dentro de la cóclea. Estas células transforman las vibraciones del sonido en impulsos eléctricos que posteriormente interpreta el cerebro.
Cuando estas células se lesionan o envejecen, el patrón de señales que llega al cerebro puede cambiar. Como consecuencia, el cerebro puede interpretar esa actividad como un sonido aunque no exista una fuente externa que lo produzca.
Por eso, la persona puede escuchar un pitido o zumbido que nadie más a su alrededor puede percibir.
¿Qué puede provocar el tinnitus?
El origen del sonido puede ser distinto en cada persona. Entre los factores relacionados con su aparición se encuentran:
- Tapones de cera en el oído.
- Infecciones.
- Alteraciones de la trompa de Eustaquio.
- Pérdida auditiva asociada con el envejecimiento.
- Exposición a ruidos intensos, como conciertos o explosiones.
- Tensión muscular en la mandíbula o el cuello.
- Estrés.
- Presión arterial.
Esto significa que no todos los casos tienen el mismo origen. Mientras algunos pueden estar relacionados con una causa que puede identificarse directamente en el oído, otros pueden estar vinculados con cambios auditivos o factores musculares.
¿Qué se puede hacer para aliviar el pitido?
Cuando el tinnitus aparece, existen algunas medidas que pueden ayudar a disminuir la molestia.
Relajar la mandíbula mediante un masaje y movilizar los hombros y el cuello puede ser útil cuando existe tensión muscular en esas zonas.
También puede utilizarse ruido blanco para hacer que el zumbido sea menos perceptible. Un ventilador o sonidos de la naturaleza pueden ayudar especialmente durante la noche, cuando el silencio puede hacer que el pitido se perciba con mayor intensidad.
Si se utilizan auriculares, otra medida importante es reducir el volumen y limitar la exposición a sonidos demasiado fuertes.
¿Cuándo es necesario consultar a un especialista?
Si el zumbido aparece de manera recurrente, resulta molesto o está acompañado de pérdida de audición, mareos o entumecimiento, es recomendable acudir con un otorrinolaringólogo o audiólogo.
Estos especialistas pueden realizar estudios para determinar qué está provocando el síntoma y establecer un tratamiento de acuerdo con su origen.
La valoración también permite identificar si el tinnitus está relacionado con un problema auditivo que requiere atención.
¿Cuándo el tinnitus requiere atención urgente?
Hay situaciones en las que no conviene esperar para buscar atención médica.
Si el pitido aparece de manera súbita y se acompaña de una disminución de la audición en un oído, vértigo severo, debilidad facial o alteraciones neurológicas, se requiere atención urgente.
En estos casos, el equipo médico puede descartar problemas vasculares, infecciosos o neurológicos y determinar si es necesario intervenir rápidamente para evitar un daño irreversible.
¿El tinnitus es peligroso?
El tinnitus suele ser benigno, pero cuando permanece durante mucho tiempo puede afectar la calidad de vida de quien lo experimenta.
Mantener hábitos adecuados para proteger la audición, controlar la presión arterial, descansar y manejar el estrés puede ayudar a reducir la probabilidad de que aparezca o se intensifique.
Cuando la molestia persiste, consultar con un especialista permite conocer la causa y valorar opciones como audífonos, terapias sonoras o intervenciones médicas, dependiendo de cada caso.
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