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¿El fin del calzado tradicional? De dónde surgió la tendencia de los “zapatos sin suela” que conquistó TikTok y la alta moda

De los virales de TikTok a las pasarelas de lujo: los pies se han convertido en los verdaderos protagonistas. Los “zapatos sin suela” y las transparencias reviven una histórica fascinación anatómica para desafiar todo lo que sabíamos sobre el calzado.

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Durante años, la moda ha buscado maneras cada vez más atrevidas de mostrar el cuerpo. Vestidos transparentes, escotes, aberturas, prendas de talle bajo y diseños que dejaban al descubierto la anatomía, este 2026 parece haber una nueva frontera: los pies.

Solo basta con hacer un poco de scroll en TikTok para darte cuenta del abundante contenido que rodea a las conversaciones sobre el tema: desde creadores analizando la biomecánica al caminar sin suela, hasta debates virales sobre la estética y la fascinación por nuestras extremidades inferiores. Vivimos, sin duda, en una auténtica época de renacimiento del pie.

La moda refleja y mercantiliza a la sociedad en su conjunto, incluidas sus peculiaridades y deseos más extraños. En este entorno donde se priorizan las vistas y el erotismo se reinterpreta para generar ventas, el fenómeno cobra sentido cuando esta corriente salta del contenido en plataformas para adultos para conquistar las pasarelas.

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Cuando el zapato desaparece

La tendencia no consiste únicamente en usar sandalias. El cambio está en la manera en que los diseñadores están transformando el calzado para que el pie deje de ser algo que se cubre y se convierta en el protagonista.

Hay zapatos transparentes, mules que exponen los dedos, diseños que separan cada dedo, sandalias prácticamente invisibles y propuestas que eliminan casi por completo la suela. La pregunta ya no es qué zapatos llevas, sino cuánto zapato necesitas realmente.

Una de las expresiones más extremas de esta tendencia son los llamados naked shoes o zapatos desnudos. La idea es sencilla y, al mismo tiempo, extraña: conservar únicamente los elementos indispensables para que el objeto siga pareciendo un zapato mientras el pie queda completamente expuesto.

Algunos diseños parecen estructuras colocadas alrededor del pie. Otros utilizan materiales transparentes o dejan grandes espacios entre la piel y el calzado. La tendencia también recupera una fascinación por las formas anatómicas. Los dedos, el arco y la silueta natural del pie dejan de esconderse y pasan a formar parte del diseño.

Es una inversión de la función tradicional del calzado: el zapato ya no oculta el pie; lo enmarca.

¿Por qué nos llaman tanto la atención los pies?

Los pies tienen una particularidad dentro de la cultura visual: son una parte del cuerpo que normalmente permanece cubierta. Precisamente por eso, cuando aparecen en contextos inesperados pueden generar una reacción mucho más fuerte que otras partes que estamos acostumbrados a ver.

Esa relación entre pies, calzado y deseo tampoco nació con las redes sociales. Los zapatos han tenido durante mucho tiempo una dimensión simbólica relacionada con identidad, estatus, feminidad y atractivo.

En la Europa medieval, por ejemplo, las élites adoptaron zapatos extremadamente puntiagudos llamados poulaines, utilizados como marcador social que incluso provocó restricciones sobre la longitud de sus puntas. La historia del calzado demuestra así que cubrir los pies nunca ha sido solamente una cuestión práctica, ha servido para comunicar quiénes somos, qué posición ocupamos y qué consideramos atractivo. El propio museo Smithsonian ha documentado cómo el calzado puede leerse como una ventana a la historia cultural y social de las distintas épocas.

Lo que ha cambiado es la manera en que internet permite que esas imágenes circulen, se compartan y encuentren comunidades interesadas en ellas. Por eso, cuando la moda comienza a mostrar cada vez más los pies, también está jugando —de manera consciente o no— con una parte del cuerpo que tiene una carga cultural particular.

Del fetichismo a la cultura de internet

Las redes sociales han convertido prácticamente cualquier elemento del cuerpo o de la vestimenta en una posible categoría de contenido. Los pies no son la excepción.

Un estudio publicado en Journal of Sex Research, que analizó 381 grupos de discusión en línea, encontró que los pies y los objetos asociados con ellos eran el objetivo más común entre las preferencias relacionadas con partes del cuerpo y objetos vinculados al cuerpo.

Fotografías, videos, zapatos usados, calcetines, sandalias y diseños que muestran los dedos forman parte de una economía visual mucho más amplia, donde aquello que antes permanecía oculto puede convertirse en contenido. Eso ayuda a explicar por qué algunos diseñadores parecen interesados en crear zapatos que provoquen una reacción inmediata. No necesariamente buscan que todo el mundo quiera usarlos. Buscan que nadie pueda dejar de mirarlos.

Los zapatos “feos” también forman parte del fenómeno

Los pies expuestos coinciden con otra transformación importante de la moda: la popularidad de los llamados zapatos “feos” o deliberadamente extraños. Durante los últimos años, plataformas y redes sociales han ayudado a convertir en objetos de deseo modelos que anteriormente habrían sido considerados poco atractivos.

Tenis voluminosos, plataformas exageradas, zapatos con formas anatómicas, modelos de cinco dedos y siluetas difíciles de clasificar han encontrado consumidores precisamente porque se sienten diferentes.

La lógica ha cambiado. Antes, un buen zapato debía ser elegante, favorecedor o discreto. Ahora también puede ser raro, incómodo, polémico o incluso desagradable. Su valor puede estar precisamente en provocar una conversación.

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Chanel y el extremo de caminar casi descalzo

En este panorama aparece una de las propuestas que más conversación ha generado recientemente: Chanel. Durante su colección Cruise 2027 en Biarritz, Matthieu Blazy presentó diseños que prácticamente eliminan la suela y dejan la planta del pie expuesta.

A primera vista, las modelos parecían caminar descalzas. Los diseños conservaban una estructura alrededor del talón y tiras delicadas en el tobillo, pero renunciaban a buena parte de la función tradicional de un zapato.

La propuesta provocó exactamente la reacción que suele acompañar a las piezas más experimentales: sorpresa, rechazo, curiosidad y una enorme cantidad de conversación en internet.

Margaret Qualley posteriormente llevó una versión de este concepto a la premiere de The Dog Stars en Londres, trasladando la tendencia de la pasarela a la alfombra roja.

Pero Chanel no inventó la fascinación por los pies. Lo que hizo fue llevar a una casa de lujo una idea que ya estaba creciendo en distintos sectores de la moda: la desaparición progresiva del zapato.

Cuando la moda deja de buscar la comodidad

La evolución resulta especialmente llamativa porque durante décadas el discurso de la industria del calzado estuvo relacionado con la comodidad, el soporte y la tecnología.

Ahora algunos de los diseños que más conversación generan parecen dirigirse en sentido contrario. Son zapatos que no necesariamente buscan ser cómodos. Buscan ser memorables.

En este contexto, la rareza se convierte en una característica comercial. Un diseño que parece imposible de usar puede tener una ventaja: es mucho más probable que alguien lo fotografíe, lo comparta y pregunte por él. Y en la economía de las redes sociales, esa atención tiene valor.

¿Es una tendencia pasajera?

Es difícil saber si los zapatos completamente “desnudos” llegarán a convertirse en una opción cotidiana. Probablemente no todos los diseños extremos lo hagan.

Pero la tendencia que los rodea parece más amplia y resistente, cada vez hay mayor interés por mostrar los pies, experimentar con la forma tradicional del calzado y utilizar diseños inesperados para llamar la atención. La moda parece estar diciendo lo mismo de distintas maneras: el pie ya no tiene por qué esconderse.

Y quizá esa sea la verdadera tendencia. No caminar completamente descalzo, sino convertir aquello que normalmente permanece oculto en el detalle más llamativo de todo el look.

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