La UNAM encontró una rana sin describir en Guerrero; 21 años después, científicos revisaron su identidad
La UNAM reportó originalmente un anfibio y tres plantas aparentemente no descritos al oeste de Acapulco; un estudio publicado en 2025 concluyó que la llamada forma Papagayo corresponde a Rana omiltemana.
Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encontraron en Guerrero una rana y tres plantas que, cuando fueron estudiadas a comienzos de la década de 2000, parecían representar organismos todavía no descritos formalmente por la ciencia.
El descubrimiento ocurrió al oeste de Acapulco, en la región del río Papagayo. Aunque la página de ¿Cómo ves? continúa disponible actualmente, el dato temporal es fundamental: el boletín original de la UNAM fue publicado el 6 de septiembre de 2004, mientras que el número 72 de la revista corresponde a noviembre de ese mismo año.
Entre los ejemplares estaba una rana que aún no contaba con una denominación científica oficial y que fue conocida provisionalmente como “rana Papagayo” por su relación con la cuenca de ese río. También se reportó un arbusto urticante llamado popularmente “mala mujer” y dos tipos de árboles cuyo diagnóstico seguía en proceso.
Qué encontraron los investigadores en Guerrero
El trabajo fue realizado por científicos del Instituto de Ecología y de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Además de los cuatro organismos considerados entonces potencialmente nuevos, el grupo informó haber registrado más de 20 variedades de plantas y animales cuya presencia no había sido documentada previamente en esa zona de la costa del Pacífico.
El estudio también reportó una elevada riqueza de vertebrados terrestres: 508 especies, de las cuales 95 fueron señaladas como endémicas y 113 se encontraban entonces bajo alguna consideración de peligro de extinción. Esas cifras corresponden al diagnóstico presentado en 2004 y no deben interpretarse automáticamente como el estado actual de esas poblaciones.
El descubrimiento tenía además una dimensión ambiental. La región estaba relacionada con el proyecto hidroeléctrico La Parota, y los investigadores planteaban que una zona de selva de esa magnitud debía protegerse debido a su patrimonio biológico.
Guerrero sigue siendo particularmente relevante para el estudio de anfibios. En 2020, por ejemplo, se describió una rana arborícola endémica del estado, Sarcohyla floresi, nombrada en honor al herpetólogo de la UNAM Óscar Flores Villela. Nombran a nueva especie de rana en honor a investigador de la UNAM
La “rana Papagayo” tenía una historia más complicada
En 2004, la rana todavía era presentada como un organismo que carecía de descripción y nombre científico formal. Sin embargo, el problema de su identidad no comenzó entonces: registros científicos anteriores ya utilizaban la denominación “Rana sp. form Papagayo” para poblaciones de Guerrero cuya posición taxonómica no estaba completamente resuelta.
La respuesta se volvió más clara en 2025.
Un equipo internacional de investigadores, con participación de científicos de la Facultad de Ciencias y del Instituto de Biología de la UNAM, publicó el 5 de mayo de ese año en Proceedings of the National Academy of Sciences un estudio sobre los límites entre especies de las ranas leopardo de México y Centroamérica.
El trabajo concluyó que, contrario a interpretaciones anteriores, la forma Papagayo es referible a Rana omiltemana, una especie previamente descrita cuya distribución se encuentra en la Sierra Madre del Sur de Guerrero.
Esto significa que no sería correcto presentar actualmente a la “rana Papagayo” como una especie nueva todavía esperando nombre científico. La evidencia más reciente disponible la coloca dentro de una especie conocida.
El caso ilustra también por qué descubrir un animal con características particulares y describir formalmente una nueva especie son procesos distintos. La genética, la morfología, la distribución geográfica y la evidencia sobre el aislamiento entre poblaciones pueden modificar una clasificación inicial.
Un ejemplo reciente en México ocurrió con una salamanquesa de Tehuacán-Cuicatlán, cuya condición como especie distinta fue respaldada después mediante información genómica y morfológica. Confirman una nueva especie en México tras estudios genómicos
Algo similar ocurrió después de casi una década de investigación con la lagartija caimán del occidente, identificada como una especie endémica que también tiene distribución en Guerrero. Así es la lagartija caimán recién descubierta en México
¿Qué ocurrió con las tres plantas?
La respuesta es menos clara.
El reporte de 2004 menciona un arbusto urticante conocido como “mala mujer” que aparentemente no había sido descrito, además de dos especies de árboles que estaban siendo analizadas para determinar si realmente eran diferentes.
Sin embargo, las fuentes originales consultadas no proporcionan los nombres científicos propuestos, números de colección u otros identificadores que permitan relacionar inequívocamente esos ejemplares con descripciones taxonómicas posteriores.
Por esa razón, no es posible afirmar con estas fuentes que las tres plantas hayan sido confirmadas posteriormente como nuevas especies. Lo preciso es mantener el lenguaje del reporte original: eran organismos que parecían nuevos y cuyo estatus todavía debía estudiarse.
El contraste con descubrimientos formalmente descritos ayuda a entender la diferencia. En 2026, por ejemplo, científicos de la UNAM identificaron formalmente una especie fósil de ajolote después de estudiar materiales conservados durante décadas, un proceso que requirió comparación anatómica y análisis especializado. Científicos de la UNAM identifican un antiguo ajolote mexicano
Lo que se sabe del hallazgo de Guerrero
- Reporte original: 6 de septiembre de 2004.
- Lugar: región de Guerrero al oeste de Acapulco, vinculada con la cuenca del río Papagayo.
- Organismos señalados: una rana, un arbusto urticante y dos tipos de árboles.
- Rana Papagayo: un estudio publicado en 2025 la considera referible a Rana omiltemana.
- Tres plantas: las fuentes disponibles no permiten confirmar su eventual reconocimiento formal como especies nuevas.
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