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Google Maps mostraba esta isla en medio del Pacífico en sus mapas, pero cuando llegaron hasta ella, solo había océano

Una expedición australiana navegó en 2012 hasta el punto donde los mapas ubicaban Sandy Island y encontró únicamente mar abierto; el error se remontaba al siglo XIX y había terminado incorporado a bases cartográficas digitales.

Durante años, Sandy Island tuvo nombre, forma y ubicación en mapas del Pacífico. Google Earth también la mostraba. El problema era que la isla no estaba allí.

En 2012, científicos que viajaban a bordo del buque australiano Southern Surveyor decidieron comprobar qué había en el punto donde aparecía aquella masa de tierra, ubicada en el Mar del Coral, entre Australia y Nueva Caledonia. Cuando llegaron, encontraron únicamente océano y una profundidad de alrededor de 1,400 metros.

La historia, que continúa reapareciendo en videos y publicaciones de internet, es real, pero tiene un matiz importante: los satélites no “vieron” una isla inexistente. El error procedía de información cartográfica antigua que terminó propagándose a bases de datos digitales utilizadas para construir distintos mapas. GEBCO, organización dedicada a la cartografía del fondo oceánico, explicó en diciembre de 2012 que Sandy Island había sobrevivido dentro de la base World Vector Shoreline y, desde ahí, pasó a otros modelos globales.

Los científicos navegaron por el lugar donde debía estar la isla

El Southern Surveyor realizaba una expedición geológica para estudiar el fondo marino y la tectónica de placas cuando su equipo detectó una contradicción.

Algunos mapas mostraban Sandy Island, mientras que las cartas de navegación del barco señalaban agua de unos 1,400 metros de profundidad en el mismo sitio. La científica Maria Seton, de la Universidad de Sídney, explicó entonces que el equipo decidió acercarse para comprobar cuál de las referencias era correcta.

La embarcación pasó por la zona sin encontrar tierra. ABC News reportó en noviembre de 2012 que la supuesta isla aparecía en Google Maps con unas dimensiones aproximadas de 15 millas de largo por tres de ancho, equivalentes a alrededor de 24 por cinco kilómetros.

Lo que encontraron debajo tampoco permitía sostener que se tratara de una isla recientemente hundida: había más de un kilómetro de agua entre la superficie y el fondo marino.

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¿Cómo llegó Sandy Island a los mapas?

El origen moderno del error se remonta a 1876, cuando el barco ballenero Velocity reportó unas “islas arenosas” en esa región del Pacífico. Esa observación terminó incorporándose a cartas posteriores y, con el paso de las décadas, la supuesta isla siguió reproduciéndose.

El problema continuó cuando parte de aquella información cartográfica fue digitalizada.

GEBCO explicó que la posición de Sandy Island terminó incluida en World Vector Shoreline, una base mundial de líneas costeras. Otros modelos utilizaron posteriormente esos datos, lo que permitió que un error heredado de mapas anteriores continuara apareciendo en sistemas digitales.

Esto también permite precisar una de las afirmaciones que suelen acompañar la historia: Sandy Island no engañó literalmente a los satélites. Tras conocerse el caso, científicos revisaron imágenes ópticas de la región y no detectaron una anomalía de color que indicara una isla o arrecife cercano a la superficie.

Una posible explicación: piedra pómez flotando en el Pacífico

En abril de 2013, Maria Seton, Simon Williams, Sabin Zahirovic y Steven Micklethwaite publicaron en Eos el artículo “Obituary: Sandy Island (1876–2012)”, en el que reconstruyeron la historia del error.

Los investigadores plantearon una posibilidad para explicar qué pudieron haber visto los tripulantes del Velocity en el siglo XIX: una gran acumulación de piedra pómez flotante producida por actividad volcánica submarina.

Las corrientes y los vientos pueden transportar estas masas de roca volcánica flotante a grandes distancias. El artículo señaló que la posición atribuida a Sandy Island se encuentra en una ruta por la que pueden desplazarse balsas de piedra pómez entre Fiji, Nueva Caledonia y Australia. Sin embargo, se trata de una hipótesis sobre el origen del avistamiento de 1876, no de una explicación demostrada de manera definitiva.

Sandy Island no desapareció: el error fue el que sobrevivió

Por eso, describir a Sandy Island como una isla que “desapareció” puede resultar engañoso. La evidencia obtenida por la expedición de 2012 indica que en las coordenadas investigadas no había una masa terrestre que después se hubiera hundido; lo que perduró fue su representación cartográfica.

El caso muestra cómo un reporte antiguo puede atravesar generaciones de mapas y adquirir una nueva apariencia de certeza cuando pasa a una base de datos digital.

En otras palabras, Google no inventó Sandy Island. La plataforma heredó un error mucho más antiguo que, tras repetirse durante décadas, terminó llegando también a la cartografía de la era de internet.

RESUMEN

  • Sandy Island aparecía en mapas del Pacífico y llegó a figurar en Google Earth, aunque no existía en el lugar señalado.
  • En 2012, científicos del Southern Surveyor navegaron por su supuesta ubicación y encontraron mar abierto de alrededor de 1,400 metros de profundidad.
  • El error se relaciona con un reporte marítimo de 1876 que terminó reproduciéndose en distintas generaciones de mapas y bases de datos.
  • Los investigadores plantearon que los marineros pudieron haber confundido una gran masa flotante de piedra pómez con tierra, aunque esta explicación permanece como hipótesis.
  • El caso no demuestra que los satélites fueran “engañados”; los análisis de imágenes ópticas no encontraron señales de una isla en ese punto.

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