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Dos jóvenes franceses ofrecen un servicio para recuperar objetos perdidos en ríos y lagos y ya recibieron más de 230 solicitudes este verano para buscar joyas, teléfonos y otros artículos

Marco y León utilizan equipo de buceo y detectores de metales para localizar pertenencias bajo el agua, aunque la mayoría de las búsquedas no tiene éxito porque los dueños no recuerdan el sitio exacto donde las perdieron.

Perder un objeto mientras se nada en un río o lago puede significar darlo por perdido, sobre todo cuando las corrientes, la profundidad o el agua turbia impiden localizarlo.

Sin embargo, dos jóvenes franceses encontraron una forma de ayudar a quienes enfrentan este problema y ya recibieron más de 230 solicitudes durante este verano para buscar objetos bajo el agua.

Marco y su primo León se dedican a sumergirse en ríos y lagos de Francia para recuperar pertenencias perdidas. Utilizan trajes de neopreno, tanques de buceo, linternas y detectores de metales para localizar piezas que pueden haber quedado ocultas entre piedras, arena o sedimentos.

Una afición de infancia se convirtió en una iniciativa

Marco comenzó desde niño a buscar objetos en un río cercano a su casa. Durante esas exploraciones encontraba pequeños objetos que aparecían entre la tierra y las piedras de la orilla, a los que consideraba “tesoros perdidos”.

Con el tiempo, esa afición se convirtió en una actividad junto a su primo León. Ahora ambos reciben solicitudes de personas que perdieron sus pertenencias mientras nadaban o realizaban actividades en ríos y lagos.

Los interesados pueden contactarlos mediante redes sociales o su página web, donde explican las características de cada búsqueda y el lugar donde creen haber perdido el objeto.

¿Cómo encuentran los objetos bajo el agua?

Para realizar las búsquedas, los jóvenes utilizan equipo de buceo y un detector de metales que les permite localizar objetos metálicos en zonas donde la visibilidad puede ser limitada.

Entre los objetos que han conseguido encontrar hay pulseras, relojes, collares y teléfonos. También han localizado artículos menos habituales, como cartas de Pokémon, que terminaron en el fondo de ríos y lagos.

Una de sus búsquedas ocurrió en la Garganta del Tarn, un cañón turístico ubicado en la región francesa de Occitania. Allí consiguieron encontrar una cadena que había sido perdida en el agua y la recuperación tomó solamente 20 minutos.

No todas las búsquedas tienen éxito

Aunque algunos casos terminan con la recuperación del objeto, la mayoría de las búsquedas no son exitosas. Uno de los principales problemas, según explicó Marco al medio francés Midi Libre, es que las personas no siempre recuerdan con precisión el lugar donde perdieron sus pertenencias.

Una diferencia de algunos metros puede complicar considerablemente la búsqueda, especialmente cuando se trata de ríos con corriente o zonas donde el agua tiene poca visibilidad.

A pesar de esta dificultad, la iniciativa ha despertado interés entre quienes han perdido objetos durante sus actividades en el agua. Este verano, Marco y León ya recibieron más de 230 solicitudes, aunque solamente seleccionaron 50 para realizar las búsquedas.

También documentan sus hallazgos

Las búsquedas también se han convertido en contenido para internet. Marco comparte sus experiencias en su canal de YouTube, donde cuenta con más de 46 mil suscriptores.

Los videos muestran los diferentes objetos que pueden terminar en el fondo de ríos y lagos. Además de joyería y accesorios personales, los jóvenes han encontrado teléfonos de última generación, relojes digitales y cartas de Pokémon.

La iniciativa combina así una afición que Marco comenzó durante su infancia con una actividad que permite a otras personas intentar recuperar objetos que consideraban perdidos.

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