Científicos descubren a delfines cazando con herramientas y transmitiendo sus técnicas de generación en generación, después de observar cómo una madre utiliza una concha para atrapar un pez y su cría repite el mismo movimiento
La escena fue registrada en Queensland, Australia, y aporta la primera evidencia publicada de esta conducta en la costa este del país, además de abrir una nueva línea de investigación sobre cómo los delfines aprenden técnicas de caza
Investigadores documentaron en aguas de Queensland, Australia, a delfines mulares indo-pacíficos utilizando conchas marinas como herramientas para atrapar peces, una conducta conocida como “shelling” que hasta ahora solo había sido estudiada formalmente en otra población australiana. El hallazgo resulta especialmente relevante porque una de las grabaciones muestra a una cría repitiendo la maniobra realizada poco antes por su madre, lo que representa una posible vía de aprendizaje entre generaciones. El estudio fue publicado en Marine Mammal Science y fue realizado por investigadores de la University of the Sunshine Coast.
La escena ocurrió en la bahía de Hervey, dentro del Great Sandy Marine Park, en la costa este de Australia. Los científicos registraron a los animales durante observaciones realizadas en 2025 y posteriormente analizaron las imágenes para documentar una conducta que hasta ahora no formaba parte de los registros científicos publicados para esa región.
Lo que observaron no fue simplemente a un delfín manipulando una concha. El animal utilizó el objeto como parte de una estrategia específica para conseguir alimento, y la presencia de una cría que repitió la conducta abrió una pregunta sobre la manera en que este conocimiento puede pasar de un individuo a otro.
¿Cómo cazan los delfines utilizando una concha?
La técnica recibe el nombre de “shelling” y consiste en utilizar una concha grande y vacía para atrapar un pez.
El delfín persigue a su presa hasta conseguir que entre en una concha. Después, levanta el objeto por encima de la superficie del agua y lo inclina, de manera que el agua sale y el pez queda en una posición que permite al animal atraparlo con la boca.
Entre los objetos utilizados se encuentran grandes conchas de gasterópodos marinos, conocidas como bailer shells. Una de las especies identificadas en este comportamiento es Melo amphora, cuyas conchas pueden alcanzar un tamaño considerable.
El procedimiento requiere algo más que encontrar una concha. El delfín debe perseguir al pez, conseguir que se refugie dentro del objeto, recogerlo, elevarlo y manipularlo correctamente para recuperar la presa.
Por esas características, los investigadores consideran que el comportamiento cumple con los criterios utilizados para identificar el uso de herramientas en animales.
La escena que llamó la atención de los investigadores
El hallazgo ocurrió mientras el equipo realizaba sus observaciones habituales sobre los delfines de la zona.
La investigadora Alexis Levengood relató a ScienceAlert que el equipo se encontraba realizando estudios sobre el comportamiento y el estado de salud de los animales cuando observaron a una hembra levantar una concha fuera del agua.
El comportamiento llamó inmediatamente la atención porque los investigadores reconocieron la técnica.
Pero el momento más relevante llegó posteriormente.
En otra observación, una hembra realizó la maniobra y, pocos minutos después de que dejara caer la concha, su cría la recogió e intentó repetir el comportamiento. El registro fue realizado mediante imágenes obtenidas durante el trabajo de campo.
La secuencia es importante porque permite observar directamente a un ejemplar joven después de que un adulto realiza la conducta.
Sin embargo, los científicos mantienen una precisión importante: la grabación no demuestra por sí sola que la madre haya enseñado deliberadamente la técnica a la cría. Lo que aporta es evidencia potencial de aprendizaje social entre madre y descendiente.
Una conducta que ya se conocía en otra parte de Australia
El “shelling” no es completamente nuevo para la ciencia.
Antes de estas observaciones, la conducta había sido documentada en los delfines mulares indo-pacíficos de Shark Bay, en Australia Occidental. Investigaciones anteriores demostraron que estos animales podían utilizar conchas para capturar presas y que la conducta podía propagarse mediante aprendizaje social.
Un estudio publicado en Current Biology en 2020 analizó cientos de encuentros con delfines en Shark Bay y encontró evidencia de que el “shelling” podía propagarse entre individuos relacionados socialmente, incluso fuera de la relación entre madre y cría.
Esto es relevante porque muestra que los delfines no necesariamente necesitan aprender una conducta especializada únicamente de sus madres.
La nueva investigación en Queensland agrega otra posibilidad: que el aprendizaje también pueda producirse directamente entre una madre y su cría.
¿Los delfines realmente se enseñan estas técnicas?
La respuesta requiere una distinción.
Los científicos pueden observar que un delfín realiza una conducta y que otro la adopta después de verla. Eso permite hablar de aprendizaje social.
Pero demostrar que existe una enseñanza deliberada requiere evidencia adicional.
En el caso registrado en Queensland, los investigadores consideran que la secuencia entre la madre y la cría es la primera evidencia potencial de transmisión materna de esta conducta en esa población, pero serán necesarios más registros para determinar exactamente cómo se aprende y cuánto tiempo permanece la habilidad.
En otras palabras, la grabación muestra algo particularmente importante: una cría observó una conducta especializada y poco después realizó una maniobra similar.
La investigación futura tendrá que determinar si se trata de una conducta aprendida de la madre, de una coincidencia temporal o de una combinación de aprendizaje social y capacidad individual para desarrollar la técnica.
Los delfines también pueden aprender de otros miembros del grupo
El estudio de Shark Bay ayuda a ampliar el contexto.
En esa población, los investigadores encontraron que el “shelling” se propagaba principalmente mediante transmisión social no vertical, es decir, entre individuos que no necesariamente eran madre y cría. El análisis permitió identificar una relación entre la difusión de la técnica y las redes sociales de los delfines.
Esto significa que una innovación para conseguir alimento puede pasar de un individuo a otro dentro de una población.
El fenómeno es importante porque los investigadores utilizan el concepto de cultura animal para describir comportamientos que se adquieren socialmente y pueden mantenerse o propagarse dentro de un grupo.
Los delfines no son la única especie en la que se han identificado este tipo de comportamientos, pero el hallazgo permite estudiar con mayor detalle cómo una habilidad práctica puede extenderse entre individuos sin depender únicamente de la herencia genética.
El hallazgo también cambia lo que se sabía de la costa este
La investigación publicada en 2026 constituye el primer registro científico publicado del “shelling” en la costa este de Australia.
Eso no significa que nadie hubiera observado la conducta anteriormente.
Los investigadores revisaron registros de operadores turísticos de la zona y encontraron fotografías de delfines realizando comportamientos compatibles con “shelling” desde 2013 y 2019. Esos registros ayudaron a establecer que la conducta probablemente llevaba años ocurriendo en la región antes de ser documentada formalmente por científicos.
La diferencia está en que ahora existe evidencia científica publicada y material visual obtenido durante una investigación sistemática.
El descubrimiento también plantea una pregunta sobre otras poblaciones. Si el comportamiento existe en dos regiones separadas de Australia, los investigadores quieren saber si hay más grupos de delfines que utilizan herramientas de una manera similar.
¿Por qué es importante que utilicen herramientas?
El uso de herramientas demuestra que un animal puede incorporar un objeto de su entorno a una estrategia para resolver un problema.
En este caso, la concha no es simplemente un objeto que el delfín transporta. Forma parte del mecanismo utilizado para conseguir alimento.
El hallazgo se suma a otras conductas conocidas en delfines mulares, como el uso de esponjas marinas para proteger el rostro mientras buscan alimento en el fondo marino.
En el caso del “shelling”, la herramienta permite atrapar y recuperar una presa que se encuentra dentro de otro objeto.
La investigación de Shark Bay ya había establecido que esta conducta constituye un caso de uso de herramientas en cetáceos dentados.
Una nueva pregunta sobre la inteligencia de los delfines
La importancia del descubrimiento no está únicamente en que los animales utilicen una concha.
Lo que interesa a los investigadores es la combinación de uso de herramientas, innovación y aprendizaje social.
Una conducta de este tipo puede comenzar con un individuo que encuentra una forma eficiente de obtener alimento. Si otros animales observan el comportamiento y consiguen reproducirlo, la estrategia puede extenderse dentro del grupo.
El caso registrado en Queensland ofrece ahora una oportunidad para estudiar si las crías pueden adquirir estas habilidades observando a sus madres, algo que ya se ha demostrado para otras técnicas de alimentación en delfines, pero que todavía necesita más evidencia en el caso específico del “shelling”.
Por ello, los investigadores planean continuar observando a las poblaciones de la región y buscar nuevos casos que permitan determinar cómo surgió la conducta, cómo se transmite y hasta dónde se ha extendido.
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados