Qué hacer en una estampida humana: estas son las señales de peligro y los pasos para protegerte si una multitud comienza a aplastarte
Mantente alerta en eventos masivos cuando te encuentres en una multitud y conoce como podrías salvar tu vida.
Si una multitud se vuelve tan densa que ya no puedes moverte con libertad, el mayor peligro no necesariamente está en que alguien te pise. En los aplastamientos por multitud, la presión ejercida sobre el pecho y el abdomen puede impedir la respiración y provocar asfixia traumática.
Por eso, aunque en búsquedas y conversaciones cotidianas se utiliza el término “estampida humana”, no todos estos accidentes corresponden técnicamente a una estampida.
Una multitud puede volverse peligrosa incluso sin que las personas estén corriendo: basta una alta concentración, un espacio reducido y presiones que se transmiten entre los cuerpos.
¿Cómo saber si una multitud empieza a ser peligrosa?
No existe una cifra única que permita saber con certeza cuándo una concentración de personas se volverá mortal. Influyen factores como el tamaño corporal de los asistentes, si la multitud camina o permanece quieta, el terreno, las salidas disponibles, los obstáculos y la dirección del flujo.
Sin embargo, el investigador especializado propone algunas reglas prácticas para estimar la densidad a tu alrededor.
Si puedes caminar sin tocar a quienes te rodean, probablemente la densidad se encuentra por debajo de unas tres personas por metro cuadrado. Si comienzas a rozar involuntariamente a una o dos personas, podría situarse aproximadamente entre cuatro y cinco personas por metro cuadrado; en ese momento conviene buscar con calma una zona menos congestionada mientras todavía puedas moverte.
Debes intentar alejarte de la zona de mayor concentración si notas que el contacto físico con otras personas se vuelve constante, cada vez tienes menos control sobre la dirección en que caminas o ya no puedes mover los brazos con libertad. Si además la multitud comienza a desplazarte sin que puedas decidir hacia dónde ir, la situación es considerablemente más peligrosa.
El médico Isaac Chávez Díaz y el investigador Mehdi Moussaïd, actualmente investigador visitante del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano y especializado en comportamiento de multitudes, coinciden en indicaciones especializadas para estas situaciones de peligro donde cada minuto cuenta para salvar tu vida.
¿Qué hacer si notas que la multitud se está cerrando?
La primera medida es salir antes de perder movilidad. Si notas que cada vez hay menos espacio entre las personas, que comienzan los empujones involuntarios o que moverte hacia donde quieres resulta difícil, busca una zona menos densa antes de que la presión aumente.
Moussaïd advierte que cuanto más tiempo se permanece en el núcleo de la congestión, más difícil puede resultar escapar después.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) también recomienda que, al llegar a conciertos, festivales, peregrinaciones, celebraciones deportivas u otras concentraciones masivas, se identifiquen previamente salidas, puestos de primeros auxilios y zonas menos congestionadas. Permanecer cerca de los bordes puede facilitar la salida si el flujo aumenta de forma inesperada.
¿Cómo protegerte?
Si ya no es posible salir inmediatamente y comienzas a sentir presión, los expertos recomiendan mantener las manos y los brazos frente al pecho, en una posición similar a la guardia de un boxeador. El objetivo es evitar que los brazos queden atrapados a los costados y conservar algo de espacio frente al tórax.
No significa empujar agresivamente a otras personas. La prioridad es proteger el área del pecho, mantener el equilibrio y conservar la capacidad de respirar mientras buscas una oportunidad para desplazarte hacia una zona menos densa.
Ambos coinciden en que colocar los brazos a la altura del pecho puede dejar algunos centímetros adicionales alrededor de las costillas y los pulmones cuando la presión aumenta.
No ir contra la corriente
Intentar resistir con fuerza una multitud que ya se mueve puede hacerte gastar energía y aumentar el riesgo de perder el equilibrio.
La recomendación es no luchar en dirección opuesta a la multitud. Mientras mantienes los pies firmes, acompaña el movimiento y, cuando haya una pausa o disminución en la presión, intenta avanzar en diagonal hacia el borde, donde la densidad suele ser menor.
Esto no significa dejarse caer ni abandonar el control del cuerpo. La prioridad sigue siendo permanecer de pie, proteger el pecho y aprovechar cualquier reducción del movimiento para acercarse gradualmente a una zona más segura.
Evita estructuras de concreto
Las paredes, vallas, postes, barandales y otras estructuras rígidas pueden convertirse en puntos especialmente peligrosos porque una persona puede quedar comprimida entre el objeto y la multitud.
Por ello recomiendan alejarse, cuando sea posible, de paredes, columnas y vallas. Investigaciones de accidentes anteriores han mostrado que las zonas de presión próximas a estructuras pueden concentrar fuerzas peligrosas.
Olvida tus objetos personales si se caen al suelo
Si se te cae el teléfono, una bolsa u otro objeto y la multitud ya ejerce presión sobre ti, mantenerte de pie tiene prioridad sobre recuperar una pertenencia ya que si tropiezas, será muy difícil volver a incorporarte por el mismo peso de las pisadas y corres el riesgo de quedar aplastada.
Si caes, intenta reincorporarte tan pronto como sea posible y siempre que puedas hacerlo sin provocar otra caída. Pero si no puedes levantarte, lo ideal es encogerte en posición fetal con las manos en la cabeza y rodillas apuntando al pecho para proteger el cuerpo y esperar una oportunidad para incorporarte. Mantener protegidas la cabeza y el torso reduce la exposición mientras otras personas continúan moviéndose alrededor.
No gritar para controlar la respiración
Pedir ayuda puede ser necesario, pero gritar de manera continua no es una estrategia de protección. Expertos recomiendan controlar la respiración y evitar gritar innecesariamente cuando una persona ya se encuentra sometida a una fuerte presión.
El CDC, por su parte, aconseja mantener la calma. En una situación extrema, concentrarse en conservar el equilibrio, respirar y detectar oportunidades para desplazarse hacia el exterior puede ser más útil que intentar abrirse paso por la fuerza.
La prevención sigue siendo la mejor protección. Una vez que una multitud alcanza densidades extremas y comienzan las ondas de presión, la capacidad individual para cambiar lo que ocurre se reduce de forma drástica.
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