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Lulu, la cerda que fingió estar muerta en la carretera para salvarle la vida a su dueña

En el verano de 1998, una cerda vietnamita de 65 kilos desafió todas las leyes de la intuición animal en Pensilvania. Sin entrenamiento previo y sangrando por escapar de su casa, ideó un plan táctico para detener el tráfico y guiar a los paramédicos hasta su dueña colapsada.

En el mundo de los fenómenos virales y las historias de rescate animal, la ciencia y la etología tienen documentado un milagro terrenal que ocurrió el 4 de agosto de 1998 en una zona rural de Presque Isle, Pensilvania.

Jo Ann Altsman se encontraba sola en su casa rodante cuando un dolor punzante en el pecho la derribó al suelo: estaba sufriendo un infarto masivo. Su esposo había salido en un viaje de pesca y la vivienda más cercana estaba demasiado lejos como para que alguien escuchara un grito de auxilio.

En su desesperación, Jo Ann logró lanzar un reloj por la ventana con la esperanza de generar algún ruido, pero nadie pasó por el lugar. En la habitación, el perro de la familia comenzó a ladrar descontrolado presa del pánico, incapaz de reaccionar.

Fue entonces cuando Lulu, la cerda vietnamita de la familia de más de 65 kilos, tomó el control de la situación.

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La estrategia de bloqueo: ¿Cómo logró Lulu detener el tráfico?

Sin haber recibido jamás entrenamiento de rescate, la cerda pareció comprender la gravedad del minuto a minuto. Para salir de la propiedad, forzó su paso a través de una pequeña puerta de la cerca metálica, sufriendo cortes y rasguños profundos en la piel.

Ignorando el dolor y sangrando, corrió cerca de 90 metros hasta la carretera principal y puso en marcha un plan de acción insólito:

El plan paso a paso del animal héroe

  1. Se tumbó en el asfalto: Se echó en medio del carril para obligar a los vehículos a frenar de golpe.
  2. El anzuelo: Cuando el primer conductor descendió para ver si el animal estaba herido, Lulu se levantó de inmediato y corrió hacia la casa, mirando hacia atrás para comprobar si la seguían.
  3. El bucle de monitoreo: Como el primer automovilista no entendió la señal y se fue, Lulu regresó a la casa rodante para olfatear a Jo Ann, emitir un pequeño gemido de consuelo y salir disparada de nuevo a la carretera a repetirlo todo.

Lulu mantuvo este ciclo durante casi 45 minutos, demostrando una capacidad de resolución de problemas sin precedentes.

El rescate: Joseph Tyskie y la llegada de las emergencias

La persistencia de Lulu rindió frutos cuando Joseph Tyskie, un joven conductor que transitaba por la zona, vio a la cerda obstaculizar el camino. Al bajarse del auto y notar que el animal caminaba unos pasos, se detenía y lo miraba fijamente como guiándolo, decidió seguirla.

Al llegar a la vivienda, Tyskie encontró a Jo Ann tendida en el piso e inmediatamente llamó al 911. Cuando las asistencias médicas llegaron al lugar, los paramédicos confirmaron que la rapidez del traslado fue decisiva para salvarle la vida.

Incluso relataron que, al momento de subir a Jo Ann a la camilla, Lulu intentó subirse con ella a la ambulancia para no despegarse de su lado.

La inteligencia de los cerdos y el legado de Lulu

La historia de Lulu dio la vuelta al mundo y se convirtió en un caso de estudio obligatorio sobre la alta capacidad cognitiva y emocional de los porcinos.

Tras la recuperación de su dueña, Lulu fue condecorada con la Medalla de Oro de la ASPCA (Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales) y viajó a Nueva York para ser entrevistada en programas de televisión nacional como The Oprah Winfrey Show.

El caso de Lulu demostró que la lealtad animal no es exclusiva de las mascotas tradicionales como perros o gatos, y que los cerdos poseen una inteligencia equivalente a la de un niño de tres años, capaz de activarse ante situaciones de riesgo extremo.

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