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En 1977 llevaron un bloque de hielo de más de una tonelada desde Alaska hasta Iowa para estudiar si los icebergs podían convertirse en una fuente de agua dulce

El bloque fue trasladado en avión y camión hasta una universidad de Iowa como parte de una conferencia internacional que estudiaba si los icebergs podían llevar agua a regiones con escasez

En 1977, un bloque de hielo de más de una tonelada viajó desde Alaska hasta Iowa con un propósito que hoy puede parecer inusual: estudiar si los grandes icebergs podían convertirse en una fuente alternativa de agua dulce.

Según la documentación conservada por Iowa State University y la investigación histórica publicada por Environment & Society Portal, el bloque fue llevado hasta Ames, Iowa, durante la Primera Conferencia Internacional sobre Utilización de Icebergs, celebrada en octubre de ese año.

La iniciativa formaba parte de un proyecto internacional que buscaba determinar si era técnicamente posible transportar grandes masas de hielo desde regiones polares hasta zonas con escasez de agua.

Un bloque de hielo de más de una tonelada

El ejemplar utilizado para la demostración pesaba aproximadamente 2,500 libras, unos 1,133 kilogramos, y procedía del glaciar Portage, cerca de Anchorage, Alaska.

Para sacarlo del glaciar se utilizaron buzos y un helicóptero. Después fue trasladado hasta Anchorage, enviado por avión a Minneapolis y finalmente llevado en un camión refrigerado hasta Ames.

El recorrido permitió poner a prueba algunos de los problemas que implicaría transportar hielo a grandes distancias, especialmente la necesidad de conservarlo durante el trayecto.

¿Por qué querían llevar icebergs a otras regiones?

La idea estaba relacionada con un problema que continúa vigente: la disponibilidad de agua dulce.

Durante la conferencia de Iowa se reunieron alrededor de 200 científicos, ingenieros, empresarios y representantes políticos de 18 países para analizar la posibilidad de utilizar icebergs como una fuente de agua.

El proyecto tenía especial interés para países con regiones áridas, entre ellos Arabia Saudita, donde se estudiaban alternativas para aumentar la disponibilidad de agua.

Uno de los impulsores relacionados con aquella iniciativa fue Mohammed Al-Faisal, vinculado al programa de desalinización saudí.

El hielo tenía miles de años

El bloque no era simplemente hielo fabricado para la demostración. Procedía de un glaciar de Alaska y tenía una antigüedad estimada de unos 10,000 años.

Una vez que llegó a Iowa State University, fue almacenado en una cámara frigorífica para conservarlo durante la conferencia.

El traslado también tenía un componente simbólico: mostrar físicamente que era posible extraer hielo de una región remota, transportarlo a miles de kilómetros y mantenerlo disponible para su estudio.

¿Cuánto costó llevarlo hasta Iowa?

Las cifras varían según la fuente histórica consultada.

La documentación de Environment & Society Portal sitúa el costo del traslado en aproximadamente 8,500 dólares, mientras que una publicación del Washington Post de octubre de 1977 hablaba de una cantidad cercana a los 10,000 dólares.

Por ello, no es recomendable afirmar que el traslado costó exactamente 5,000 dólares, como señalan algunas versiones de esta historia.

¿Funcionó la idea de transportar icebergs?

La conferencia no demostró que fuera viable utilizar icebergs como una fuente comercial de agua dulce a gran escala.

Lo que hizo fue reunir investigaciones y pruebas para estudiar los principales obstáculos técnicos, entre ellos el transporte, el derretimiento, el aislamiento y la estabilidad del hielo durante recorridos de miles de kilómetros.

Después de aquella conferencia también se publicaron investigaciones específicas sobre el transporte de icebergs y las pérdidas de hielo que podrían producirse durante el recorrido.

La idea, por tanto, quedó como un campo de investigación sobre una posible fuente de agua, más que como una solución implementada de manera general.

Una idea que buscaba convertir hielo en agua potable

El experimento de 1977 muestra hasta qué punto la escasez de agua impulsó la búsqueda de alternativas poco convencionales.

Aquel bloque de hielo recorrió una ruta que comenzó en Alaska y terminó en Iowa, pero su verdadero objetivo estaba mucho más lejos: determinar si algún día grandes masas de hielo podrían trasladarse desde zonas polares hasta regiones que necesitaran agua dulce.

Casi cinco décadas después, el traslado permanece documentado en los archivos de Iowa State University como parte de una conferencia dedicada a estudiar los icebergs como posible recurso hídrico.

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