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Si te invitan a jugar a la hora de comer, ellos comen y tú esperas en otra habitación: joven revela una peculiar costumbre de Suecia y explica su origen

Lo que para un latinoamericano puede parecer una escena de película, para una familia sueca puede ser simplemente una diferencia cultural profundamente normalizada.

Si te invitan a jugar a la hora de comer, ellos comen y tú esperas en otra habitación: joven revela una peculiar costumbre de Suecia y explica su origen

MÉXICO-. Una joven que ha vivido en Suecia dejó estupefactas a las redes sociales al contar una costumbre de la infancia que, para muchos latinoamericanos, resulta difícil de imaginar.

“¿Quieren saber lo más loco de crecer en Suecia?”, comenzó.

La situación es sencilla: tienes alrededor de 10 años, sales de la escuela y vas a casa de un amigo a jugar. Llega la hora de la cena y tu amigo es llamado a la mesa.

Tú no.

De acuerdo con la joven, el niño invitado puede quedarse solo en otra habitación mientras la familia cena.

En algunos casos, incluso puede sentarse cerca de la mesa para convivir, pero sin que necesariamente le sirvan comida.

“Tú vas a casa de un amigo o una amiga y la familia va a comer, tú te quedas en el cuarto, mija”, contó.

El relato rápidamente se volvió viral, especialmente entre usuarios latinoamericanos, donde la idea provocó desconcierto, críticas y hasta humor.

“Soy muy latino para estas costumbres”, escribió un usuario.

Y es que en buena parte de Latinoamérica, que un niño esté en casa a la hora de comer suele significar exactamente lo contrario:

“sírvete”.

La explicación detrás del choque cultural

Entre los comentarios apareció una explicación que ayudó a poner la costumbre sueca en contexto.

Una de las razones señaladas es que tradicionalmente las familias suecas han acostumbrado planificar las cantidades exactas de comida para quienes viven en casa.

Históricamente, los largos inviernos y la necesidad de conservar alimentos reforzaron esa cultura de planificación.

También existe una cuestión de respeto hacia la familia del invitado. Ofrecer comida a un niño ajeno podría interpretarse como insinuar que sus padres no pueden alimentarlo correctamente.

A esto se suma la importancia de la privacidad familiar. La cena puede entenderse como un momento reservado para quienes viven en casa, sin que la presencia de un invitado implique automáticamente compartir la comida.

Incluso las relaciones sociales tienen otra lógica: una invitación puede generar la expectativa de corresponder posteriormente. Por eso, muchas reuniones se planean con anticipación.

En ese contexto aparece el Fika, una de las tradiciones sociales más conocidas de Suecia: compartir café y algo dulce como una forma de convivencia.

Una invitación a comer, en cambio, suele tener un carácter más planeado.

Lo que para un latinoamericano puede parecer una escena de película, para una familia sueca puede ser simplemente una diferencia cultural profundamente normalizada.

Y quizá ese fue el verdadero descubrimiento del video: no todas las familias entienden la hospitalidad de la misma manera.

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