Una pareja se jubiló a los 35 y 40 años después de vivir con ahorro extremo, invertir la diferencia y evitar que sus gastos crecieran al mismo ritmo que sus ingresos
Alan y Katie Donegan redujeron durante una década sus gastos cotidianos y dirigieron el dinero restante a inversiones, aunque reconocen que sus ingresos profesionales también fueron determinantes

Durante varios inviernos, Alan y Katie Donegan evitaron encender la calefacción de su casa en el sur de Inglaterra. En su lugar, utilizaban más capas de ropa y bolsas con agua caliente. También preparaban sus alimentos, casi nunca pedían comida y buscaban descuentos para reducir sus gastos.
La pareja explicó a la BBC que esta estrategia formó parte del plan que les permitió alcanzar la jubilación anticipada hace siete años. Katie tenía 35 años y Alan 40 cuando reunieron el patrimonio que necesitaban para dejar de depender de un empleo.
Sin embargo, el resultado no se debió únicamente a llevar el almuerzo al trabajo. Los Donegan también aumentaron sus ingresos, evitaron elevar su nivel de vida y destinaron a inversiones una parte importante del dinero que no gastaban.
¿Cómo lograron jubilarse a los 35 y 40 años?
La pareja siguió una estrategia relacionada con el movimiento FIRE, cuyas siglas en inglés significan independencia financiera y jubilación anticipada.
El objetivo de este modelo es reunir suficientes ahorros e inversiones para cubrir los gastos cotidianos sin depender de un salario. Para lograrlo, las personas suelen reducir gastos, aumentar ingresos e invertir durante varios años.
Katie trabajaba como actuaria, una especialista en evaluación de riesgos dentro de una empresa financiera. Alan había trabajado como paisajista y después puso en marcha un negocio de formación y asesoría personal.
Ambos buscaron ampliar la diferencia entre lo que ganaban y lo que necesitaban para vivir. Conforme sus ingresos aumentaban, evitaban gastar más en vivienda, comida, transporte o entretenimiento.
Sus ingresos crecieron, pero sus gastos no aumentaron al mismo ritmo. El dinero restante era ahorrado e invertido.
¿Cuánto ahorraron llevando el almuerzo al trabajo?
Durante diez años, Alan y Katie prepararon en casa la comida que llevaban a sus empleos. Alan calcula que este hábito les permitió ahorrar alrededor de 53 mil dólares durante ese periodo.
“Ahorramos US$53.000 en 10 años gracias a ese simple hábito de llevar la comida”, contó.
La cantidad es el resultado de evitar durante años la compra diaria de alimentos preparados. Aunque el ahorro por una sola comida puede parecer pequeño, el gasto acumulado puede crecer cuando se repite varias veces por semana.
El punto central de su estrategia fue no utilizar ese dinero en otros consumos. La pareja lo sumaba a sus ahorros y después lo dirigía a inversiones.
¿Qué otros gastos redujeron para jubilarse antes?
Los Donegan rara vez pedían comida a domicilio. También buscaban cupones de supermercado y, según Alan, incluso cargaban sus teléfonos fuera de casa para disminuir el consumo de electricidad.
Durante el invierno evitaban usar la calefacción cuando consideraban que podían mantenerse calientes con más ropa y bolsas de agua.
“No era sufrimiento, era estrategia”, explicó Alan. La pareja convirtió el ahorro en una especie de juego y mantuvo como objetivo lo que describía como “comprar su libertad”.
Estas decisiones fueron consideradas extremas por algunas personas de su entorno. Para Alan y Katie, cada gasto evitado representaba dinero que podía acercarlos a su jubilación.
¿Por qué era importante evitar que aumentaran sus gastos?
Uno de los elementos principales de su plan fue controlar la llamada inflación del estilo de vida. Este fenómeno ocurre cuando una persona gana más dinero, pero también aumenta su consumo.
Por ejemplo, un incremento de sueldo puede destinarse a una vivienda más costosa, un automóvil nuevo, más restaurantes o servicios adicionales. En esos casos, el ingreso aumenta, pero la capacidad de ahorrar permanece igual.
Alan y Katie mantuvieron gastos similares a pesar de que sus ingresos mejoraron. Esto les permitió destinar una proporción cada vez mayor de sus ganancias al ahorro y la inversión.
Para la pareja, esta decisión tuvo más impacto que cualquier recorte aislado. Llevar comida ayudó, pero la diferencia principal apareció cuando combinaron el ahorro con mejores ingresos.
¿Qué hicieron con el dinero que ahorraban?
La pareja destinaba su dinero a inversiones de largo plazo. La intención era que los rendimientos generaran nuevos recursos con el paso de los años.
Este proceso se relaciona con el interés compuesto, mediante el cual las ganancias obtenidas pueden reinvertirse y producir otros rendimientos.
Las inversiones también implican riesgos. Su valor puede disminuir y no existe garantía de obtener los resultados esperados. Por ello, una estrategia de jubilación anticipada debe considerar los gastos, las deudas y la tolerancia al riesgo de cada persona.
¿Jubilarse significa que dejaron toda actividad?
La jubilación anticipada les permitió dejar sus empleos como fuente obligatoria de ingresos, pero no significa que hayan dejado de realizar proyectos.
Después de alcanzar la independencia financiera, comenzaron a viajar y a desarrollar actividades relacionadas con educación financiera. La diferencia es que ahora pueden decidir cómo utilizar su tiempo sin depender de un salario para cubrir sus necesidades básicas.
Para los Donegan, jubilarse no significó permanecer inactivos, sino tener la libertad de elegir cuándo trabajar, viajar o descansar.
¿Cualquier persona puede jubilarse con esta estrategia?
No todas las personas pueden alcanzar la jubilación anticipada a la misma edad. El salario, la vivienda, las deudas, la salud y las responsabilidades familiares influyen en la capacidad para ahorrar.
Alan y Katie contaban con ingresos profesionales y no tenían hijos, condiciones que redujeron sus gastos y facilitaron su avance. Por ello, su experiencia no puede presentarse como una fórmula que garantiza los mismos resultados.
La lección principal de su historia no es que llevar comida al trabajo permita jubilarse antes de los 40 años. Su caso muestra el efecto de combinar durante una década ahorro constante, mayores ingresos, inversiones y control del estilo de vida.
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