Expertos explican por qué envolver las tarjetas bancarias en papel aluminio puede reducir el riesgo de robo electrónico de datos, aunque advierten que las amenazas de fraude más frecuentes y peligrosas para el usuario mexicano son otras
El truco casero tiene base científica en el principio de la Jaula de Faraday y bloquea señales de radiofrecuencia, pero especialistas en ciberseguridad coinciden en que el skimming inalámbrico de tarjetas modernas representa un riesgo mínimo comparado con el phishing y las estafas digitales

Cubrir una tarjeta de débito o crédito con papel aluminio tiene base física real. El aluminio es un material conductor que refleja y absorbe ondas electromagnéticas, lo que interfiere con la comunicación entre el chip RFID de la tarjeta y cualquier lector externo. Este efecto reproduce, de forma casera y económica, el principio de la llamada Jaula de Faraday: una estructura metálica que redistribuye las cargas eléctricas en su superficie e impide que los campos electromagnéticos penetren hacia el interior.
De acuerdo con información publicada por Merca2.0, cuando la tarjeta queda completamente cubierta por aluminio, los lectores de radiofrecuencia externos tienen mayor dificultad para alcanzar el chip integrado. Mientras más completa sea la cobertura, mayor es la capacidad de bloqueo.
¿Qué es el skimming inalámbrico y cuándo representa un riesgo?
El skimming inalámbrico es una modalidad de fraude que consiste en interceptar la señal emitida por tarjetas con tecnología de pago sin contacto mediante dispositivos portátiles capaces de leer datos a corta distancia. Las tarjetas contactless emiten una señal de radiofrecuencia cuando se acercan a una terminal compatible, y en teoría esa señal puede ser captada sin autorización.
Este tipo de ataque se asocia principalmente con lugares concurridos como el metro, autobuses, mercados o centros comerciales, donde un dispositivo lector podría operar en una mochila o bolsillo cercano sin que la víctima lo advierta.
¿Qué tan frecuente es este tipo de fraude en la práctica?
Aquí es donde la nota requiere un matiz importante. La mayoría de los expertos en ciberseguridad consultados por medios especializados coinciden en que el riesgo real del skimming RFID es muy bajo en tarjetas modernas, por una razón técnica concreta: los datos que transmite el chip viajan cifrados y los códigos de autorización son de un solo uso, lo que hace que la información captada por un lector no autorizado sea prácticamente inútil para completar una transacción fraudulenta.
El portal especializado Cybermentor señala que los casos documentados de robo de datos bancarios mediante skimming RFID “son extremadamente raros o inexistentes” en la práctica, porque se trata de un método poco eficiente para los atacantes comparado con otras modalidades de fraude más rentables y sencillas.
Las amenazas que sí representan un riesgo estadísticamente significativo para el usuario mexicano son el phishing —mensajes falsos que suplantan a bancos o instituciones para obtener claves—, la clonación física de tarjetas en cajeros y terminales manipuladas, y las estafas por llamada o mensaje. El Banco de México reportó un incremento del 25% en fraudes con tarjetas durante 2025, aunque la mayor parte de esos casos no está vinculada al skimming inalámbrico.
¿Entonces el papel aluminio sirve o no?
Funciona como barrera física contra señales de radiofrecuencia, y eso está técnicamente comprobado. Una sola capa reduce la intensidad de la señal de forma significativa; dos capas pueden bloquearla por completo, siempre que la cobertura sea total y sin pliegues defectuosos que dejen espacios sin cubrir.
Sin embargo, no sustituye otras medidas de seguridad bancaria, no protege contra fraudes digitales, y no tiene ningún efecto sobre las modalidades de robo más comunes. Su utilidad es específica: reduce la exposición del chip RFID en situaciones donde el usuario considera que puede estar cerca de lectores no autorizados.
Una alternativa más práctica y duradera son las billeteras o fundas con bloqueo RFID incorporado, disponibles en el mercado a bajo costo, que cumplen la misma función sin el inconveniente de envolver y desenvolver la tarjeta cada vez que se necesita usarla.
¿Cómo hacerlo correctamente si se decide usar esta medida?
Para quienes decidan aplicar esta medida preventiva, el procedimiento es simple:
- Colocar la tarjeta sobre una hoja de aluminio suficientemente amplia.
- Doblar los bordes hasta cubrir completamente ambas caras sin dejar espacios.
- Añadir una segunda capa para reforzar el bloqueo.
- Evitar arrugar excesivamente el material para no dañar el chip.
- Guardar la tarjeta cubierta en un compartimento separado de la cartera.
La medida no requiere inversión económica y puede complementarse con otras acciones más efectivas: activar notificaciones en tiempo real en la aplicación del banco, establecer límites de gasto para pagos sin contacto, y revisar periódicamente el estado de cuenta para detectar cargos no reconocidos.
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