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Hallaron un cuaderno medieval de 700 años que aún es legible tras sobrevivir intacto en una letrina alemana junto a fragmentos de seda usados como papel higiénico y arqueólogos ya aplican escaneos de alta resolución para revelar los secretos que la clase alta escribió en latín

El hallazgo conserva madera, cuero, cera y escritura en latín dentro de su envoltura original, mientras especialistas ya preparan análisis digitales para recuperar textos borrados y rastrear a su posible propietario medieval

Hallaron un cuaderno medieval de 700 años que aún es legible tras sobrevivir intacto en una letrina alemana junto a fragmentos de seda usados como papel higiénico y arqueólogos ya aplican escaneos de alta resolución para revelar los secretos que la clase alta escribió en latín

Un equipo arqueológico recuperó en Paderborn, Alemania, un cuaderno medieval de madera, cuero y cera que permaneció completo y legible durante entre siete y ocho siglos dentro de una letrina. El objeto, fechado entre los siglos XIII y XIV, conserva su envoltura original, diez páginas y rastros de escritura en latín, una combinación poco común para este tipo de hallazgos.

De acuerdo con la información difundida por La Bruja Verde con base en datos del Landschaftsverband Westfalen-Lippe (LWL), el cuaderno apareció durante excavaciones relacionadas con la construcción de una nueva sede administrativa en la ciudad. La consejera de Cultura del LWL, la arqueóloga Barbara Rüschoff-Parzinger, confirmó que se trata del único ejemplar completo de sus características localizado hasta ahora en Renania del Norte-Westfalia.

La relevancia del hallazgo no se limita al libro. En la misma letrina también se recuperaron restos textiles, entre ellos fragmentos rectangulares de seda que, según la restauradora Susanne Bretzel, pudieron haber sido reutilizados para higiene personal cuando ya no servían como prendas de vestir. Esa interpretación, aclaró el equipo, refuerza la idea de que el sitio estuvo vinculado con habitantes de alto estatus.

¿Qué encontraron exactamente en la letrina medieval?

El objeto principal es un pequeño libro de notas hecho con tablillas de madera recubiertas de cera y protegido por una cubierta de cuero. Mide 10 por 7.5 centímetros en su exterior y 8.6 por 5.5 centímetros en las tablillas internas.

El volumen conserva diez páginas. Ocho tienen doble cara encerada y la primera y la última presentan cera solo en uno de sus lados. Todo el conjunto estaba resguardado dentro de una pequeña bolsa de cuero con tapa.

Para los arqueólogos, el hallazgo es poco común porque, aunque existen piezas comparables en sitios como Lübeck y Lüneburg, esos casos no habían entregado un libro completo dentro de su envoltura original. Por eso, el LWL considera que el ejemplar de Paderborn tiene un valor singular para la arqueología medieval.

¿Por qué el cuaderno se conservó intacto durante tantos siglos?

La explicación está en las condiciones del subsuelo. La alta humedad y, sobre todo, la falta de oxígeno dentro de la letrina actuaron como una barrera natural contra el deterioro.

La restauradora Susanne Bretzel explicó que el cuaderno llegó al taller envuelto en un terrón de tierra húmeda y con un olor todavía perceptible por su larga estancia en ese ambiente. Sin embargo, las páginas seguían tan firmemente unidas que el sedimento no penetró en el interior.

La madera no se deformó y la capa de cera se mantuvo estable. Eso permitió que los trazos hechos con un punzón metálico o de hueso siguieran visibles a simple vista. En términos de conservación, ese nivel de integridad es lo que convierte al hallazgo en una pieza de referencia.

¿Qué dice la escritura y quién pudo haber sido su dueño?

La arqueóloga municipal de Paderborn, Sveva Gai, señaló que la escritura está en latín y presenta una forma cursiva compatible con una datación entre el siglo XIII y finales del XIV. Aunque el texto aparece escrito en dos orientaciones distintas, la paleografía indica que toda la manuscritura proviene de una sola mano.

Ese detalle sugiere un uso práctico y cotidiano, más cercano a un cuaderno de notas que a un manuscrito ceremonial. La hipótesis inicial de Gai es que pudo pertenecer a un comerciante asentado en la ciudad, que lo habría usado para registrar apuntes rápidos sobre operaciones mercantiles y quizá reflexiones personales.

La elección del latín también es relevante. En ese periodo, el acceso a la lectura y la escritura estaba concentrado en sectores reducidos de la población. Por eso, el idioma y la calidad del objeto apuntan a una persona vinculada con estratos altos de la sociedad urbana medieval.

¿Qué revelan los fragmentos de seda hallados junto al cuaderno?

Entre los materiales recuperados en la misma letrina aparecieron restos de seda de gran finura, algunos con decoración. Bretzel observó que varios estaban cortados en fragmentos rectangulares y planteó la posibilidad de que hubieran sido reutilizados para higiene personal una vez que las prendas dejaron de ser útiles.

El equipo no presenta esa interpretación como un hecho definitivo, pero sí como una hipótesis consistente con el contexto del hallazgo. Para Sveva Gai, el uso de seda con ese fin sería otro indicio de alto estatus social, ya que se trataba de un material costoso en la Edad Media.

La zona excavada, además, estaba ubicada en un antiguo barrio habitado por capas altas del patriciado urbano, cerca del monasterio de Abdinghof. Ese contexto social coincide con la calidad del cuaderno y con la presencia de textiles valiosos en el mismo depósito.

¿Qué análisis harán ahora los especialistas?

El LWL aplicará técnicas de alta resolución digital para separar las distintas capas de escritura superpuestas en la cera. Esto es importante porque las tablillas eran reutilizables: los textos viejos se borraban alisando la superficie, pero sus marcas seguían parcialmente registradas.

La transcripción del manuscrito ya fue encargada, aunque Barbara Rüschoff-Parzinger advirtió que el trabajo será complejo por la paleografía y por posibles errores ortográficos o variantes gráficas. Una vez concluida esa etapa, el texto será traducido del latín al alemán.

En paralelo, el equipo de restauración analizará la composición exacta de la mezcla de cera y resina, la posible presencia de pigmentos, el punto de fusión del material y la especie de árbol usada en la madera. Mientras se desarrollan esos estudios, el cuero y la madera permanecen en agua destilada renovada de forma periódica.

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