Drogaron a su amiga en un bar, creó un cubrevasos reutilizable para evitar abusos, llevó su idea a Shark Tank y hoy vende cerca de 2 millones de dólares al año mientras impulsa la prevención de agresiones sexuales
Lo que empezó como una reacción ante un caso cercano de violencia terminó convirtiéndose en una solución práctica que hoy se usa en bares y universidades, creció como negocio internacional y abrió una conversación urgente sobre cómo prevenir la manipulación de bebidas y los abusos sexuales.
EEUU — Una liga para el cabello y unas medias viejas de su madre. Eso fue todo lo que necesitó Shirah Benarde, cuando tenía apenas 16 años, para crear lo que hoy es una marca global de seguridad personal.
Así nació Nightcap, un cubrevasos reutilizable pensado para evitar que alguien manipule bebidas sin que la persona lo note, una práctica conocida como drink spiking.
La idea surgió después de que una amiga cercana fuera drogada en un bar universitario, un episodio que marcó a la joven estadounidense.
El problema del “drink spiking” que casi no se denuncia
El drink spiking ocurre cuando alguien introduce drogas o alcohol en una bebida sin consentimiento, generalmente con la intención de cometer abusos sexuales. Aunque afecta principalmente a mujeres jóvenes, también hay hombres entre las víctimas.
El problema, explica Shirah, es que la mayoría de los casos no se denuncia y muchas víctimas no acuden al hospital, lo que impide saber qué sustancia se utilizó, ya que desaparece del cuerpo en menos de 72 horas. Eso fue lo que ocurrió con su amiga, quien perdió el conocimiento y nunca supo qué le habían dado.
Eso no se queda solo en esa noche. Tienes que vivir con no saber qué te pasó”, cuenta.
El miedo de salir y no sentirse segura
El caso cambió por completo la forma en que Shirah veía las salidas nocturnas. Dice que antes no dimensionaba el riesgo y que solo cuando le ocurre a alguien cercano se vuelve real.
Salir a divertirse dejó de ser algo simple. La sensación de no estar ahí para ayudar, de no saber qué pasó exactamente, fue una experiencia que la marcó. Aun siendo muy joven, tenía claro algo: quería hacer algo útil para ayudar a otras personas.
Una idea que apareció en un sueño
Semanas después del incidente, la solución llegó de forma inesperada. Shirah cuenta que una noche soñó con la idea y, al despertar, corrió por su casa buscando materiales. Tomó unas medias de su madre y una liga para el cabello y armó el primer prototipo.
Era una moña que podía llevarse en la muñeca o en el cabello y que, al estirarse, cubría completamente un vaso. El diseño incluía incluso un pequeño orificio para colocar una pajilla. Era lavable, reutilizable y fácil de usar.
Un emprendimiento que empezó en familia
Con ayuda de su padre —quien propuso el nombre Nightcap— y de su hermano Michael, Shirah comenzó a dar forma al proyecto. Contactaron a una costurera local y a un diseñador gráfico para crear el logo y avanzar con la patente.
No sabían exactamente cómo emprender, pero sí tenían claro el objetivo: si el producto podía salvar vidas, valía la pena intentarlo, incluso cuando Shirah estaba a punto de entrar a la universidad.
Los primeros recursos y el impulso en redes
El proyecto arrancó con US$12.000 recaudados en universidades y comunidades locales, además de US$18.000 obtenidos por su hermano entre familiares y amigos. Con eso comenzaron la producción inicial.
Los pedidos empezaron a llegar desde distintos puntos de Estados Unidos y el crecimiento se aceleró gracias a TikTok, donde el producto conectó rápidamente con jóvenes preocupados por su seguridad.
El salto a Shark Tank
Al año siguiente, Shirah y su hermano buscaron financiamiento para crecer y llegaron a Shark Tank. Con solo 17 años, presentó el proyecto y pidió US$60.000 por el 20% de la empresa.
La respuesta fue inmediata. Lori Greiner apostó por Nightcap y ofreció la inversión a cambio del 25% del negocio, en uno de los acuerdos más rápidos en la historia del programa.
Ventas récord y crecimiento acelerado
Tras la emisión, Nightcap vendió US$200.000 en solo 48 horas, aunque enfrentó un problema inesperado: no tenían suficiente stock. Con la inversión, fabricaron cientos de cubrevasos para responder a la demanda.
En el año siguiente, las ventas superaron los US$2 millones. Hasta hoy, la empresa ha generado más de US$3 millones en ingresos totales, con ventas anuales cercanas a los US$2 millones.
La valuación creció aún más tras una inversión de US$100.000 de la cantautora Julia Michaels.
Cuando el producto realmente salva vidas
Con el crecimiento llegaron testimonios inesperados. Algunos usuarios reportaron haber encontrado pastillas o polvo sobre el Nightcap, lo que confirmó que el producto no solo disuade, sino que también detecta intentos de agresión.
Para nosotros, eso significa que salvamos la vida de alguien. Solo eso ya justifica todo lo que hemos hecho”, señala Shirah.
Conciencia, prevención y cambio legal
No existen cifras globales exactas sobre la adulteración de bebidas, pero estudios muestran su alcance: un 2% de las personas lo sufrió en el último año, una de cada cinco alguna vez en su vida, y en universidades hasta un 8% de estudiantes reportaron haber sido drogados en un solo ciclo escolar.
Para Shirah, la clave está en hablar del problema y generar conciencia. Por eso, Nightcap ha impulsado cambios legales en estados como California y se ha aliado con organizaciones para distribuir cubrevasos de forma gratuita.
Mientras el problema exista, dice, la misión seguirá siendo la misma: evitar que más personas vivan lo que su amiga vivió aquella noche.
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