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La escocesa de 28 años con senos de 25 kilos que no dejan de crecer: así es vivir con gigantomastia

Summer Robert enfrenta dolor físico, discriminación y obstáculos médicos por una rara condición que provoca crecimiento descontrolado del tejido mamario.

La vida de Summer Robert, una joven de 28 años originaria de Glasgow, Escocia, ha estado marcada por una condición médica extremadamente rara: la macromastia, también conocida como gigantomastia en sus formas más severas.

A pesar de medir apenas 1.50 metros y tener una complexión delgada, sus senos pesan alrededor de 25 kilogramos en total, lo que la ha llevado a usar tallas como 30R (o equivalentes según la marca).

Un crecimiento que comenzó desde la infancia

El caso de Summer no es reciente. Desde muy pequeña comenzó a notar cambios inusuales en su cuerpo:

  • A los 7 años, ya rompía las camisas del colegio
  • A los 8 años, pasó de forma repentina a una talla C
  • Durante la adolescencia, el crecimiento continuó sin control

Esta situación la convirtió en blanco de bullying, acoso sexual y comentarios constantes, al grado de que, según ha contado, llegó a sentirse como “solo un par de senos caminando”.

Un diagnóstico poco común y difícil de tratar

Fue hasta los 25 años cuando recibió un diagnóstico formal de macromastia, una condición en la que el tejido mamario crece de manera excesiva y continua debido a factores hormonales.

En un solo año, su talla aumentó 11 números, lo que evidencia la agresividad del padecimiento.

Dolor físico y obstáculos cotidianos

Más allá del impacto emocional, la condición tiene consecuencias severas en su día a día:

  • Dolor crónico en espalda, cuello y hombros
  • Dificultad para usar transporte o asientos convencionales
  • Problemas para encontrar ropa y sujetadores resistentes
  • Discriminación y restricciones en espacios públicos

Incluso ha relatado que ha tenido que pagar vuelos en clase ejecutiva para poder viajar con mayor comodidad, algo que describe como un “impuesto oculto” por su condición.

Un sistema de salud que no dio respuesta

Summer intentó acceder a una reducción mamaria a través del sistema de salud pública del Reino Unido (NHS), pero su solicitud fue rechazada en varias ocasiones.

El motivo: su índice de masa corporal (IMC) aparece elevado debido al peso de sus senos, a pesar de que el resto de su cuerpo es delgado, lo que ha generado críticas sobre los criterios médicos utilizados.

De la vergüenza a la aceptación

Con el tiempo, su perspectiva ha cambiado. Lo que antes era motivo de vergüenza, hoy forma parte de su identidad.

Actualmente trabaja como creadora de contenido y ha construido una comunidad en redes sociales, donde comparte su experiencia y visibiliza su condición.

Aunque en algún momento consideró operarse, ahora ha señalado que no lo haría completamente, ya que existe la posibilidad de que el tejido vuelva a crecer.

Solo estoy tratando de existir”, ha expresado.

Una historia que va más allá del impacto visual

El caso de Summer pone sobre la mesa los retos de vivir con una condición poco comprendida, en un entorno donde el cuerpo femenino suele ser hipersexualizado y juzgado constantemente.

Su historia no solo evidencia las dificultades médicas y sociales, sino también la posibilidad de encontrar aceptación incluso en circunstancias extremas.

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