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¿Por qué tu gato deja la comida sin terminar? La ciencia revela que el olfato es la clave

Investigadores de la Universidad de Iwate, en Japón, descubrieron que la habituación olfativa, un mecanismo sensorial propio de los gatos, es un factor clave en su alimentación.

¿Por qué tu gato deja la comida sin terminar? La ciencia revela que el olfato es la clave

Tu gato come unas cuantas croquetas, se aleja del plato y regresa minutos después; esto no es un capricho. Una investigación reciente demostró que este comportamiento responde a un mecanismo sensorial llamado habituación olfativa.

El estudio, realizado con 12 gatos domésticos, reveló que los felinos dejan de comer no porque estén satisfechos, sino porque el olor de la comida deja de ser novedoso para ellos.

Cuando el aroma se vuelve familiar, pierde su capacidad de atraerlos.

¿Qué descubrieron los científicos sobre la alimentación de los gatos?

Los investigadores de la Universidad de Iwate en Japón diseñaron una serie de experimentos para observar el comportamiento alimenticio de los gatos.

Primero confirmaron algo que muchos dueños ya conocen: los gatos comen varias veces al día en pequeñas porciones. Esta pauta no responde únicamente al hambre o a la saciedad fisiológica.

Durante las pruebas, los gatos fueron sometidos a un ayuno de 16 horas. Luego se les ofreció comida en ciclos de:

  • 10 minutos de alimentación
  • 10 minutos de descanso.

A pesar del ayuno prolongado, la mayoría de los gatos no terminó la porción que se les ofreció. De 120 ensayos, solo cuatro gatos consumieron la comida completa en alguna ocasión.

El dato más relevante: la cantidad mediana de consumo fue del 33.8% de la comida ofrecida. Es decir, un gato típico come aproximadamente un tercio de lo que se le pone enfrente y luego se detiene.

¿Qué es la habituación olfativa y cómo afecta el apetito de los gatos?

La habituación olfativa es un proceso neurológico básico. Ocurre cuando un animal se expone repetidamente al mismo olor.

Con cada exposición, la respuesta cerebral disminuye. El olor deja de ser relevante y pierde su valor como estímulo.

En los gatos, este mecanismo regula directamente la motivación para comer. Cuando el aroma de la comida se vuelve demasiado familiar, el cerebro del gato le indica que ya no es interesante.

No es que el animal esté lleno: es que la comida ya no le llama la atención.

El estudio demostró que al ofrecer el mismo alimento en seis ciclos consecutivos, el consumo disminuía progresivamente.

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¿Cambiar la comida ayuda a que los gatos coman más?

Sí. Los investigadores probaron ofrecer seis alimentos diferentes en seis ciclos consecutivos. Cada ciclo presentaba una comida distinta.

El resultado fue contundente: los gatos mantuvieron un nivel de ingesta más constante a lo largo de toda la sesión.

Este hallazgo tiene una implicación práctica directa: rotar los alimentos no solo combate el aburrimiento; activa un mecanismo neurológico que mantiene viva la motivación para comer.

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¿El olor solo es suficiente para que un gato vuelva a comer?

Esta es la pregunta más importante que respondió el estudio. Los investigadores diseñaron un comedero de dos compartimentos:

  • En la parte superior colocaban comida accesible.
  • En la inferior, comida inaccesible que solo emitía olor.

Durante los primeros cinco ciclos, ambos compartimentos contenían el mismo alimento. El consumo disminuyó progresivamente, como ya se había observado.

En el sexto ciclo, los investigadores cambiaron únicamente el alimento del compartimento inferior. Introdujeron un olor nuevo, pero la comida accesible seguía siendo la misma.

El resultado fue claro: la introducción de un olor nuevo aumentó el consumo, incluso cuando la comida no había cambiado. Los gatos comieron más solo porque percibieron un aroma diferente.

¿Qué diferencia a los gatos de los perros en este aspecto?

Los perros de trabajo y detección pueden responder al mismo olor objetivo durante cientos de ensayos sin perder la motivación.

Cómo identificar señales de envejecimiento en perros y gatos no solo mejora su calidad de vida sino que permite prevenir enfermedades| Foto: Especial (canva)

Los gatos, en cambio, son hipersensibles a la novedad sensorial.

Esto responde a un rasgo evolutivo: los antepasados salvajes del gato doméstico cazaban presas pequeñas múltiples veces al día. Cada presa tenía un olor diferente.

La habituación rápida al olor de una presa ya consumida evitaba el desperdicio de energía en seguir rastreando lo mismo.

Un olor nuevo, por su parte, incentivaba al gato a seguir cazando.

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Limitaciones del estudio y lo que falta por investigar

Los propios autores señalan varias limitaciones:

  • Muestra reducida de solo 12 gatos.
  • No se midió directamente la actividad neuronal ni las hormonas del apetito como la grelina o la leptina.
  • No se incluyeron gatos castrados.
  • Las pruebas no reflejan necesariamente el patrón natural de 24 horas del gato.
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Se necesita más investigación para entender si estos mecanismos operan igual con alimentos húmedos, con dietas de diferente densidad energética o en gatos con distintas condiciones corporales.

Conclusión: el olfato manda en el plato de tu gato

Los gatos no dejan de comer porque estén llenos, dejan de comer porque el olor de la comida se vuelve familiar. Su cerebro reduce la respuesta a ese estímulo y apaga la motivación para seguir ingiriendo.

La buena noticia es que este mecanismo es reversible. Un olor nuevo, sin necesidad de cambiar la comida, puede restaurar el interés del gato.

El olfato de los gatos no solo detecta comida. Regula cuándo empezar a comer y, sobre todo, cuándo parar.

Fuente: Estudio científico publicado en Physiology & Behavior por investigadores de la Universidad de Iwate, Japón

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