Científicos usan drones con sensores y cámaras térmicas para detectar agua estancada y criaderos ocultos de mosquitos, una estrategia que permite prevenir brotes de dengue, zika y otras enfermedades antes de que se propaguen
Los dispositivos sobrevuelan zonas urbanas y rurales para recolectar datos sobre humedad, temperatura y acumulaciones de agua, información que permite a las autoridades sanitarias intervenir de forma temprana y reducir el riesgo de contagios en la población.

Un grupo de científicos ha comenzado a usar drones equipados con sensores y cámaras especializadas para localizar criaderos ocultos de mosquitos en zonas urbanas y rurales.
El objetivo es prevenir brotes de enfermedades transmitidas por estos insectos, como el dengue, zika y chikungunya, antes de que se conviertan en epidemias.
Esta estrategia innovadora combina tecnología aérea con análisis de datos para identificar lugares donde se reproducen mosquitos, incluso cuando son difíciles de ver desde el suelo.
La idea es actuar antes de que se multipliquen y propaguen enfermedades, reduciendo la carga para los sistemas de salud y mejorando la calidad de vida de las comunidades.
Cómo funcionan los drones para detectar criaderos
Los drones utilizados en estos estudios llevan sensores que pueden:
- Captar variaciones en la humedad y la temperatura de áreas donde podrían acumularse charcos o agua estancada.
- Tomar imágenes de alta resolución para analizar vegetación, zonas de sombra o superficies donde se forman criaderos.
- Mapear lugares inaccesibles o difíciles de revisar a pie, como techos, terrenos irregulares o zonas agrícolas.
Con esos datos, los científicos pueden elaborar mapas detallados que muestran puntos de riesgo elevado, lo que permite a las autoridades sanitarias dirigir operaciones de control más efectivas.

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Por qué es difícil detectar criaderos de mosquitos
Los mosquitos que transmiten enfermedades suelen reproducirse en pequeñas acumulaciones de agua, desde recipientes tan pequeños como tapas y platos hasta charcos escondidos en maleza.
En muchos casos:
- Los criaderos son difíciles de detectar a simple vista.
- Pueden estar en zonas privadas o inaccesibles.
- Cambian rápidamente después de lluvias o riegos.
Esto dificulta que los equipos de control sanitario puedan encontrar todos los puntos de reproducción con métodos tradicionales, lo que abre la puerta para soluciones tecnológicas como los drones.
Qué beneficios ofrecen los drones en el control de enfermedades
Gracias al uso de drones y análisis de datos, las autoridades pueden:
- Priorizar intervenciones en zonas de mayor riesgo.
- Optimizar recursos humanos y materiales.
- Reducir el tiempo entre la detección y la intervención.
- Prevenir brotes antes de que lleguen a comunidades completas.
Los resultados preliminares indican que esta tecnología puede ser particularmente útil en áreas densamente pobladas o con gran cantidad de estructura urbana donde los criaderos suelen pasar desapercibidos.
Qué sigue para esta tecnología
Equipos de investigación planean combinar los datos recogidos por drones con algoritmos de inteligencia artificial que permitan predecir tendencias de reproducción de mosquitos según patrones climáticos y ambientales.
La intención es que, en el futuro, estos sistemas no solo detecten criaderos, sino que avancen predicciones sobre dónde podrían aparecer nuevos focos, lo que podría ser clave para reducir brotes antes de que comiencen.
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