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Hombre decide comer arrodillado para no quitar a su gato de la silla donde dormía plácidamente

Más allá de la anécdota, el video conectó con una audiencia que entiende a las mascotas como parte esencial de la familia.

 Hombre decide comer arrodillado para no quitar a su gato de la silla donde dormía plácidamente

ARGENTINA-. Un video doméstico, sencillo pero poderoso, se convirtió en viral en cuestión de horas. La escena: un hombre, una silla y una mascota profundamente dormida.

El desenlace: una demostración inesperada de afecto que encendió las redes sociales.

El clip, compartido inicialmente en plataformas digitales, muestra el momento exacto en que el hombre se dispone a comer. Su lugar en la mesa ya estaba ocupado. No por otra persona, sino por su mascota, que dormía plácidamente sobre la silla.

Lejos de interrumpir el descanso del animal, decidió no despertarlo.

Amor sin interrupciones

En el video se observa cómo, sin dramatismo, el hombre opta por arrodillarse en el suelo y utilizar la mesa desde esa posición para ingerir sus alimentos. Su esposa, quien graba la escena, no oculta su sorpresa.

“Esto está criminal”, comenta él entre risas, mientras disfruta la comida desde el suelo.

Ella responde incrédula:

“No te lo puedo creer, no va a sacar al gato de la silla, pero él…”, enfocando la cámara hacia su esposo arrodillado.

La naturalidad del momento fue lo que detonó la conversación digital. No hubo discurso, no hubo explicación extensa. Solo una decisión clara: priorizar el descanso de su mascota.

En redes sociales, la reacción fue inmediata. Usuarios celebraron el gesto como una muestra genuina de cariño hacia los animales de compañía, destacando que el amor por las mascotas muchas veces supera cualquier comodidad personal.

Comentarios destacados:

  • “Te quiero, señor que cede la silla.”
  • “Ese padre gatuno es todos nosotros.”
  • “¿Cómo lo va a sacar si está durmiendo?”

Más allá de la anécdota, el video conectó con una audiencia que entiende a las mascotas como parte esencial de la familia.

El gesto, aunque simple, fue leído como empatía, respeto y vínculo emocional.

En tiempos donde lo viral suele ser escandaloso o polémico, esta historia encontró eco desde la ternura. A veces no se necesita más que una silla ocupada y alguien dispuesto a cederla para recordarnos que el amor, incluso el más cotidiano, también merece protagonismo.

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