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Activistas colocan imagen del príncipe Andrés saliendo de una comisaría en el Museo del Louvre

En tiempos donde una imagen viaja más rápido que cualquier comunicado oficial, la figura del exduque vuelve al centro de la conversación global: no desde el protocolo, sino desde el lente implacable de la opinión pública.

Activistas colocan imagen del príncipe Andrés saliendo de una comisaría en el Museo del Louvre

FRANCIA-. Un video y una serie de imágenes difundidas en redes sociales reactivaron el debate en torno al exduque de York, luego de que se viralizara la escena de su salida de una comisaría, escoltado y con semblante visiblemente desencajado.

El material, que comenzó a circular el 21 de febrero, muestra a Andrés dentro de un automóvil, con la mirada amplia y gesto tenso tras abandonar las instalaciones policiales. La imagen no tardó en convertirse en tendencia global.

La controversia no surge en el vacío. Desde 2019, el nombre del hijo de la reina Isabel II quedó vinculado al caso del financiero estadounidense Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual de menores.

En 2022, Andrew alcanzó un acuerdo extrajudicial en la demanda civil interpuesta por Virginia Giuffre, sin admitir responsabilidad legal. Desde entonces, fue apartado de funciones oficiales y perdió sus títulos militares honoríficos.

Un episodio sin precedentes en la narrativa real

La difusión de las imágenes fue acompañada por versiones que señalaron una detención formal, lo que habría marcado un hecho inédito en la historia contemporánea de la monarquía británica.

El antecedente más extremo dentro de la realeza inglesa sigue siendo la ejecución de Carlos I de Inglaterra en 1649, tras la Guerra Civil.

Aunque la Familia Real ha enfrentado crisis públicas, ningún miembro de alto rango había sido expuesto mediáticamente bajo una narrativa de arresto en tiempos recientes.

El impacto visual fue inmediato.

“La fotografía habla por sí sola”, comentaron usuarios en X.

“Es la caída de un intocable”, escribieron otros.

Pero la historia no terminó ahí.

Este domingo, activistas del colectivo británico Everyone Hates Elon colocaron una reproducción de la imagen en el interior del Museo del Louvre, en París.

La intervención convirtió el retrato del expríncipe en una pieza simbólica de protesta, trasladando el debate digital al terreno cultural.

La acción, aunque efímera, reforzó el carácter icónico de la fotografía: un miembro de la realeza captado en un momento de vulnerabilidad, amplificado por la era de la hiperconectividad.

Comentarios

  • La imagen de Andrew saliendo de la comisaría es auténtica y corresponde al momento de su comparecencia pública tras los señalamientos.
  • El contexto judicial se remonta al caso Epstein y al acuerdo civil de 2022.
  • La viralización reciente resignificó la fotografía como símbolo político y social.
  • La intervención en el Louvre consolidó su dimensión performática y mediática.

En tiempos donde una imagen viaja más rápido que cualquier comunicado oficial, la figura del exduque vuelve al centro de la conversación global: no desde el protocolo, sino desde el lente implacable de la opinión pública.

Fuentes:

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