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FRIDA BABY: la marca de productos para bebé que enfrenta críticas por utilizar marketing y publicidad sugerente

En una era donde la protección de la infancia es prioridad social, el tono y el contexto importan. Y mucho.

ESTADOS UNIDOS-. Una nueva polémica digital puso en el centro de la conversación a Frida Baby, marca de productos dirigidos al sector infantil, luego de que usuarios señalaran su estrategia de marketing por utilizar frases de doble sentido en empaques y publicaciones en redes sociales.

La controversia escaló cuando diversas cuentas comenzaron a recopilar capturas de pantalla de anuncios y descripciones que, aseguran, contienen connotaciones sexuales pese a tratarse de artículos para bebés.

Marketing irreverente… ¿o línea cruzada?

Entre las publicaciones señaladas aparece la imagen de un bebé acompañada del texto:

“Lo que pasa cuando la sacas demasiado pronto.”

Otro de los productos criticados es un termómetro cuyo empaque incluye la frase:

“¿Qué tal un rapidín?”

También fue cuestionado un succionador nasal descrito como:

“Básicamente soy un succionador potente.”

En otra publicación, la imagen de un menor con sudor en la frente iba acompañada de:

“Calentándome y sudando, pensando qué pasará mañana. ¿Puedes adivinar qué es?”

Uno de los mensajes que más indignación generó fue el que acompañaba un termómetro digital:

“Esto es lo más cerca que estará tu esposo de tener un trío.”

Usuarios también criticaron una frase incluida en otro producto:

“Puedes tener dos galletas para el desayuno, pero es un secreto.”

Algunos comentarios señalaron que este tipo de mensajes pueden normalizar dinámicas inadecuadas entre adultos y menores.

Además, se cuestionó una publicación educativa sobre tipos de heces en bebés, presentada —según denunciaron usuarios— de forma gráfica y considerada innecesariamente sugestiva, aunque se trataba de una muñeca y no de una menor real.

Ante la ola de críticas, la marca respondió en algunos comentarios que su marketing está dirigido a padres y madres, no a bebés, y que su tono busca ser irreverente y humorístico.

Sin embargo, para muchos usuarios, el límite fue rebasado.

Reacciones en redes:

  • “Súper innecesario presentar así los productos, parece publicidad para pedófilos.”
  • “Creo que esto amerita una investigación legal a todos los involucrados.”
  • “Ni que fuese una sex-shop, esto es lamentable.”

La discusión abrió un debate más amplio sobre los límites del humor en el marketing infantil y la responsabilidad ética de las marcas que operan en un sector tan sensible.

En una era donde la protección de la infancia es prioridad social, el tono y el contexto importan. Y mucho.

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