Científicos revelan que el TDAH, el autismo y la anorexia podrían estar relacionados con alteraciones en la microbiota intestinal, según un nuevo estudio publicado por Scientific Reports
El análisis comparó muestras biológicas de niños y adolescentes y detectó patrones intestinales similares en distintos trastornos del neurodesarrollo y la conducta alimentaria, lo que abre nuevas preguntas sobre su origen y tratamiento.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Comenius de Bratislava identificó alteraciones semejantes en la microbiota intestinal de niños y adolescentes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno del espectro autista y anorexia nerviosa.
Las observaciones apuntan a un posible vínculo entre el equilibrio de bacterias del intestino y ciertas condiciones neuropsiquiátricas, aunque aún se requieren investigaciones más amplias para confirmar causalidades.
Los resultados, publicados en la revista Neuroscience, resaltan la importancia del llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que une el intestino con funciones cerebrales a través de señales hormonales y metabólicas.
Qué analizaron los científicos
El estudio comparó muestras de 117 menores diagnosticados con TDAH, autismo o anorexia frente a 52 niños y adolescentes sanos emparejados por edad y sexo.
Los investigadores recolectaron muestras de heces para identificar perfiles bacterianos y muestras de sangre para medir hormonas relacionadas con el apetito y marcadores intestinales.
Entre los hallazgos, se observó una relación elevada Bacteroidetes/Firmicutes en los grupos con diagnóstico, un indicador de desequilibrio microbiano (disbiosis) que también se ha vinculado a otras condiciones de salud intestinal.
Además, se detectó una reducción de bacterias consideradas beneficiosas, como Bifidobacterium y Faecalibacterium, en comparación con los controles sanos.
Diferencias y similitudes entre los trastornos
Aunque se identificaron rasgos compartidos, cada grupo mostró características bacterianas particulares:
- En autismo, se observó un aumento de Bacteroidetes y Escherichia-Shigella y disminuciones de Actinobacteriota y Ruminococcus.
- En TDAH, la proporción elevada de Escherichia-Shigella y Desulfovibriota fue acompañada por menos Firmicutes.
- En anorexia nerviosa, además de una menor presencia de Firmicutes, se detectaron aumentos de Proteobacteria, Cyanobacteria y Verrucomicrobiota.
Estas diferencias sugieren que cada diagnóstico tiene un perfil microbiano particular, aun cuando comparten ciertos rasgos de desequilibrio intestinal.
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Qué significa el desequilibrio microbiano
El eje intestino-cerebro —la red de comunicación entre el tracto digestivo y el sistema nervioso— ha sido objeto de creciente interés científico en los últimos años.
Investigaciones previas han asociado microbiotas menos diversas o desbalanceadas con variaciones en el comportamiento, la regulación emocional y la producción de hormonas relacionadas con el apetito y el estado de ánimo.
Aunque este estudio no prueba que los desequilibrios microbianos causen TDAH, autismo o anorexia, sí abre líneas de investigación sobre cómo ciertas bacterias o combinaciones de microorganismos podrían influir en síntomas conductuales y fisiológicos.
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Lo que falta por investigar
Los autores del trabajo advierten que factores como dieta, ejercicio y tratamientos farmacológicos también influyen en la composición de la microbiota, y deben considerarse en estudios futuros.
Además, urge ampliar las investigaciones con muestras más grandes y seguimiento a largo plazo para entender si estos desequilibrios son causa, efecto o correlato de los trastornos estudiados.
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