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“Y yo que tenía un letrero en el local de ‘no se admiten perros’.”: vendedora muestra el conflicto que tuvo con una madre y su hijo, quien se identifica como therian

Más allá de lo anecdótico, el caso abrió conversación en redes sobre los límites entre la identidad personal y las normas de convivencia en espacios públicos, especialmente cuando se trata de reglas comerciales claramente establecidas.

“Y yo que tenía un letrero en el local de ‘no se admiten perros’.”: vendedora muestra el conflicto que tuvo con una madre y su hijo, quien se identifica como therian

ARGENTINA-. Un nuevo vídeo se volvió viral en redes sociales luego de que una joven vendedora en Argentina compartiera una experiencia que, según sus propias palabras, la dejó entre sorprendida y desconcertada.

Todo ocurrió en medio de la creciente conversación sobre los llamados Therians.

Pero, ¿qué significa este término?

De forma breve, un Therian es una persona que se identifica —a nivel personal o espiritual— con un animal no humano. En algunos casos, esta identificación se expresa mediante vestimenta, comportamiento o actitudes asociadas con ese animal.

Un cartel claro… y una escena inesperada

La joven relató que en la entrada de su tienda hay un cartel visible que dice:

“Prohibido perros”.

Sin embargo, notó que afuera del local una mujer observaba el interior junto a su hijo, quien vestía un disfraz de dálmata y actuaba como tal.

Chicos, hay una señora afuera que se me quiere meter con un terrier en el local. Tengo un cartel que dice ‘Prohibido perros’. Está mirando desde la ventana y amagando ahí”, comentó la vendedora en el video.

Finalmente, ambos entraron.

La empleada volvió a señalar el aviso, pero la madre insistió:

Sí, pero venimos a buscar un regalito”. En ese momento, el joven comenzó a ladrar, mientras la mujer le decía: “Basta, quedate quieto”, siguiendo la dinámica.

La situación escaló cuando la madre quiso que su hijo se probara ropa sin dejar el disfraz.

No, no, no se puede probar… y si no, que se saque las cosas porque a mí me da miedo realmente”, respondió la trabajadora, manteniendo un tono amable pero firme.

Ante el argumento de la madre —“No te asustes, él simplemente se percibe que es un perrito”— la vendedora reiteró las reglas del local.

Finalmente, logró que el joven se quitara el disfraz para poder medirse las prendas, dejando claro que no podía seguir ladrando dentro del establecimiento.

El clip desató una ola de reacciones.

Entre los comentarios destacaron frases como:

  • “Dime que esto es actuado”;
  • Para la próxima, un cartel que diga: Therians”
  • “Y la madre que encima lo aprueba”.

Más allá de lo anecdótico, el caso abrió conversación en redes sobre los límites entre la identidad personal y las normas de convivencia en espacios públicos, especialmente cuando se trata de reglas comerciales claramente establecidas.

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