“El pasaje que muestra el poder de Dios en todos los ámbitos.”: ¿el rey Saúl contactó a los muertos a través de una bruja, según la Biblia?
Este episodio permanece como advertencia y recordatorio: Dios gobierna incluso en los escenarios más oscuros, y su autoridad trasciende cualquier límite humano o espiritual
MÉXICO-. Uno de los pasajes más impactantes —y menos analizados con profundidad— del Antiguo Testamento se encuentra en 1 Samuel 28. El relato expone un momento crítico en la vida del primer monarca de Israel, el rey Saúl, ungido por Dios y elegido como líder del pueblo.
La escena ocurre en un contexto de crisis. Israel enfrenta nuevamente a los filisteos y Saúl, lejos de experimentar dirección divina, percibe un silencio abrumador:
“Jehová no le respondía, ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas”
(1 Samuel 28:6, RVR1960).
La razón es clara en la narrativa bíblica: su desobediencia previa, especialmente al mandato contra Amalec (1 Samuel 15), había fracturado su relación con Dios.
Desesperado y temeroso, Saúl toma una decisión prohibida por la Ley: consulta a una adivina en Endor.
Resulta irónico que quien había expulsado a los encantadores y adivinos del país (1 Samuel 28:3) ahora recurriera a aquello que él mismo vetó.
Disfrazado, solicita a la mujer que invoque al profeta Samuel, ya fallecido.
Un mensaje definitivo en medio de la oscuridad
El relato alcanza su punto culminante cuando la mujer afirma ver a Samuel.
El mensaje es directo y devastador:
“¿Por qué me has inquietado haciéndome venir?”
Y Saúl respondió:
“Estoy muy angustiado… Dios se ha apartado de mí… por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer”
(1 Samuel 28:15).
Samuel responde con firmeza:
“Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo… Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David… Y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos”
(1 Samuel 28:16–19, RVR1960).
La sentencia es clara: derrota y muerte. El texto señala que Saúl cayó en tierra, lleno de temor
(1 Samuel 28:20).
Teológicamente, el pasaje ha generado debate.
Algunos intérpretes sostienen que fue realmente Samuel, que se trató de una manifestación permitida por Dios.
Lo cierto es que el relato subraya una verdad central: la soberanía de Dios no está limitada por prácticas paganas ni por decisiones humanas. Aun en un contexto prohibido, el mensaje final no proviene del poder de la bruja, sino del juicio divino.
La historia de Saúl culmina trágicamente en 1 Samuel 31.
Sin embargo, años después, David honraría la memoria de la casa de Saúl al mostrar misericordia a Mefiboset (2 Samuel 9), un gesto que añade un matiz de dignidad al legado del primer rey.
Este episodio permanece como advertencia y recordatorio: Dios gobierna incluso en los escenarios más oscuros, y su autoridad trasciende cualquier límite humano o espiritual.
Fuentes
- Biblia Reina-Valera 1960: 1 Samuel 15; 28; 31; 2 Samuel 9.
- Comentario Bíblico Matthew Henry (sobre 1 Samuel 28).
- Comentario Bíblico Jamieson-Fausset-Brown.
- Diccionario Bíblico Ilustrado Nelson, entrada “Endor”.
- Gleason L. Archer, Merece Confianza el Antiguo Testamento.
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