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¿Los niños necesitan vitaminas? Lo que dicen los expertos sobre los suplementos infantiles

El consumo de vitaminas y suplementos infantiles crece en el Reino Unido, impulsado por la preocupación de madres y padres por la salud de sus hijos.

El mercado de vitaminas y suplementos infantiles mantiene un crecimiento sostenido en el Reino Unido. La principal razón es la preocupación de madres y padres por la inmunidad, la concentración y el desarrollo de sus hijos.

Un informe reciente de The Times señala que el gasto anual promedio por familia en estos productos alcanza los 320 dólares. Esta cifra contrasta con generaciones anteriores, cuando el acceso a suplementos era más limitado y la alimentación cumplía un rol central.

El fenómeno no se explica solo por la publicidad. Un estudio de una plataforma británica reveló que el 92 % de los padres compró vitaminas o suplementos infantiles durante el último año. El punto de discusión no es el consumo, sino si estos productos son necesarios y si aportan beneficios reales.

¿Los niños necesitan multivitamínicos?

Para la nutricionista pediátrica Lucy Upton, miembro de la Asociación Dietética Británica y autora de The Ultimate Guide to Children’s Nutrition, el papel de los suplementos es limitado. “Los suplementos deberían ser precisamente eso: una suplementación dirigida a objetivos específicos”, explicó.

En diálogo con The Times, Upton sostuvo que, salvo la vitamina D, los niños pueden cubrir sus requerimientos nutricionales mediante una dieta adecuada. Esta postura es compartida por Danielle Petersen, especialista en nutrición infantil, quien aclaró que el precio no define la calidad del producto.

“Un multivitamínico o vitamina D general del supermercado suele tener una calidad similar a una marca cara que cuesta cinco veces más”, afirmó Petersen. La recomendación es revisar la composición y la dosis, no el empaque.

Vitamina D: la única suplementación constante recomendada

Las guías del Servicio Nacional de Salud Británico (NHS) recomiendan que los niños menores de cinco años reciban un suplemento diario de vitamina D durante todo el año, salvo que consuman más de 500 mililitros diarios de fórmula infantil.

Petersen advirtió que la deficiencia de esta vitamina es frecuente y puede afectar el sistema inmunitario, la salud ósea y la función muscular. La dosis recomendada es de 10 microgramos diarios para bebés y niños en edad escolar.

Upton sugirió elegir vitamina D3 en lugar de D2 por su mejor absorción y revisar la etiqueta, ya que algunos productos infantiles contienen cantidades menores a las recomendadas.

Microbiota intestinal y probióticos: lo que sí importa

Durante los primeros tres a cinco años de vida, el microbioma intestinal se desarrolla de forma acelerada y cumple un papel clave en el sistema inmunitario y la salud cerebral. Sin embargo, Upton señaló que no existe evidencia sólida que justifique el uso generalizado de probióticos en niños sanos.

La prioridad debe estar en la alimentación. El consumo regular de legumbres, frutos secos, semillas, cereales integrales y avena favorece la diversidad bacteriana intestinal. Aunque alcanzar 30 alimentos vegetales distintos por semana puede ser difícil, el objetivo es diversificar la dieta según las posibilidades de cada familia.

Dietas veganas infantiles: nutrientes que requieren control

Las dietas veganas o basadas en plantas pueden ser adecuadas, pero requieren una planificación cuidadosa. Petersen indicó que existe riesgo de deficiencias de hierro, calcio, vitamina B12, yodo, riboflavina y zinc.

La vitamina B12 se encuentra en alimentos de origen animal y en productos fortificados, como algunos cereales y yogures, pero no en vegetales sin fortificación. El calcio puede obtenerse de almendras, nueces de Brasil, tofu enriquecido, semillas de sésamo y bebidas vegetales fortificadas.

Las expertas advirtieron que cubrir los requerimientos solo con multivitamínicos es complejo. Además, muchos suplementos de calcio ya contienen vitamina D, lo que obliga a vigilar las dosis para evitar excesos.

Hierro y otros suplementos: cuándo son necesarios y cuándo no

En el Reino Unido, uno de cada cinco niños presenta deficiencia de hierro. Upton explicó que el riesgo es mayor entre los seis y 24 meses, debido a las altas demandas del crecimiento.

El hierro de mejor absorción proviene de carnes, huevos, pescado azul y alimentos fortificados. Las fuentes vegetales requieren combinaciones adecuadas para mejorar su aprovechamiento.

En contraste, el uso de suplementos de magnesio ha aumentado sin respaldo científico. “No hay evidencia de que los niños tengan deficiencia de magnesio”, afirmó Upton. Medio plátano, una rebanada de pan integral o una taza de avena con lácteos aportan cantidades similares a muchos suplementos.

Concentración e inmunidad: lo que dicen las pruebas

No existen pruebas concluyentes de que los suplementos mejoren la concentración en niños sin deficiencias específicas. Upton destacó la importancia de una dieta variada, niveles estables de energía, un buen aporte de hierro y omega-3, así como descanso suficiente.

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En cuanto al sistema inmunitario, nutrientes como zinc y vitamina C cumplen una función de apoyo, pero ningún suplemento lo “refuerza”. La mayoría de los niños obtiene vitaminas A y C suficientes a través de una alimentación diversa, sin necesidad de productos adicionales.

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