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Conservantes en productos cotidianos: cómo identificarlos y sustituirlos

Investigaciones recientes vinculan el consumo elevado de conservantes industriales con un mayor riesgo de cáncer y diabetes tipo 2.

Conservantes en productos cotidianos: cómo identificarlos y sustituirlos

Durante gran parte del siglo XX, los conservantes industriales se consolidaron como una herramienta clave para prolongar la vida útil de los alimentos y facilitar su distribución a gran escala. Su uso se volvió habitual en productos de consumo diario, como pan, carnes procesadas, bebidas y dulces.

En años recientes, este modelo comenzó a ser revisado. Investigaciones científicas analizaron qué ocurre cuando estos aditivos forman parte constante de la dieta diaria y no solo de un consumo ocasional.

Qué dice la evidencia científica más reciente

Un informe publicado por The Telegraph reunió evidencia que vincula el consumo elevado de ciertos conservantes con un mayor riesgo de cáncer y diabetes tipo 2. El análisis se basó en el estudio francés NutriNet-Santé, que siguió durante más de siete años a más de 100 mil personas adultas y evaluó la relación entre alimentación y salud a largo plazo.

Entre los hallazgos principales, se observó que una ingesta elevada de sorbato de potasio, presente en yogures, mermeladas y algunos jugos, se asoció con un 26% más de riesgo de cáncer de mama. De forma paralela, el consumo elevado de nitrito de sodio, común en carnes procesadas, se relacionó con un 32% más de riesgo de cáncer de próstata.

El estudio también detectó una asociación entre el consumo de doce conservantes distintos y un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Qué explican los especialistas sobre estos riesgos

Mathilde Touvier, profesora del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia y directora del estudio, señaló: “Esta es otra evidencia de los problemas que surgen de la exposición a estos múltiples aditivos alimentarios en nuestra dieta diaria”.

Las hipótesis científicas apuntan a varios mecanismos. Touvier explicó que algunos conservantes podrían provocar inflamación crónica, un proceso relacionado con la división celular anormal. En el caso de la diabetes, se estudian posibles alteraciones en los sistemas biológicos que regulan la insulina.

La profesora Orla Flannery, de la Universidad Metropolitana de Manchester, agregó que estos compuestos pueden aumentar el estrés celular y el daño en el ADN. “Ese daño en el ADN puede entonces activar y desactivar genes. Y si se desactivan genes importantes, esto puede causar problemas”, explicó.

Por su parte, Richard Hoffman, especialista en alimentos ultraprocesados de la Universidad de Hertfordshire, indicó que muchos conservantes antimicrobianos alteran el microbioma intestinal. “Si se manipula el microbioma intestinal, se manipula el sistema inmunitario, lo que aumenta el riesgo de cáncer”, afirmó.

Alimentos de consumo diario con mayor presencia de conservantes

Especialistas en nutrición y salud pública señalaron que una parte importante de la exposición a conservantes proviene de alimentos cotidianos, no de productos considerados excepcionales.

Entre ellos se encuentran la panceta, salchichas y fiambres, que contienen nitritos o nitratos. La nutricionista Rhiannon Lambert recordó que la Organización Mundial de la Salud clasificó el consumo regular de carnes procesadas como carcinógeno del Grupo 1.

También se identificaron bebidas concentradas para diluir en agua, como jarabes saborizados, que suelen contener sorbato de potasio y sulfitos. De igual forma, aderezos industriales, salsas listas para pasta, panes industriales, wraps y golosinas concentran distintos tipos de conservantes.

Sustituciones simples para reducir la ingesta de aditivos

Los expertos coinciden en que no es necesario modificar de forma drástica la dieta para reducir la exposición a conservantes. Existen cambios prácticos que pueden aplicarse en el día a día.

En lugar de carnes procesadas, se recomienda priorizar carne fresca, pescado, huevos o proteínas vegetales. Para las bebidas saborizadas, Flannery sugirió optar por agua con rodajas de limón, pepino o frutas de temporada.

La nutricionista Federica Amati señaló que muchos aderezos industriales contienen ácido acético, por lo que recomendó usar jugo de limón o lima como alternativa. En el caso de las salsas para pasta, se sugiere revisar etiquetas y elegir productos con listas de ingredientes más cortas o preparar versiones caseras con tomates enlatados, hierbas secas y vegetales.

Panes, dulces y opciones más simples

Diversos panes y wraps industriales contienen sorbatos o acetatos para retardar el crecimiento de moho. Lambert recomendó optar por pan recién horneado, panes de masa madre o productos con menos ingredientes.

En cuanto a gomitas, caramelos y golosinas de colores intensos, Flannery explicó que estos productos suelen contener ácido cítrico, ácido acético y sulfitos, sin alternativas industriales equivalentes sin conservantes. En estos casos, la opción más directa para reducir la exposición es reemplazarlos por fruta.

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Una decisión informada en el consumo diario

La evidencia científica no apunta a eliminar por completo los conservantes, sino a reducir su consumo acumulado. Revisar etiquetas, priorizar alimentos frescos y hacer sustituciones simples permite disminuir la exposición diaria sin cambiar de forma radical los hábitos alimentarios.

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