¿Qué dice la Biblia sobre los dinosaurios?
Más que ofrecer respuestas definitivas, estos pasajes invitan a reflexionar sobre la grandeza de la creación y los límites del conocimiento humano, recordando que ciencia y fe pueden dialogar sin anularse.

MÉXICO-. Desde hace años, la relación entre la Biblia y los dinosaurios ha sido motivo de debate constante en redes sociales, foros religiosos y espacios académicos.
La pregunta persiste y se repite con frecuencia: ¿habla la Biblia de los dinosaurios?
Este cuestionamiento suele dirigirse a pastores, teólogos y especialistas en la fe cristiana, quienes buscan ofrecer respuestas que no enfrenten la evidencia científica con el mensaje bíblico.
Recientemente, el tema volvió a cobrar relevancia tras una intervención del pastor Mauricio Sánchez Scott, a quien se le preguntó directamente sobre este asunto.
El pastor explicó que científicamente la existencia de los dinosaurios está comprobada, pero que bíblicamente es necesario entender el contexto histórico, lingüístico y teológico de las Escrituras.
¿Por qué la Biblia no menciona la palabra “dinosaurio”?
Sánchez Scott señaló que el término dinosaurio no aparece en la Biblia porque no existía en la antigüedad.
Fue acuñado hasta 1842 por el naturalista británico Richard Owen, a partir de las palabras griegas deinos (terrible) y sauros (lagarto), para describir grandes reptiles extintos conocidos a través de fósiles.
Por ello, ningún texto bíblico ni documento antiguo menciona a los dinosaurios con ese nombre. Sin embargo, la Biblia sí describe criaturas de gran tamaño, fuerza y ferocidad.
Behemot: el gigante terrestre del libro de Job
Uno de los pasajes más citados se encuentra en Job 40, donde se describe a Behemot, una criatura colosal creada por Dios. En la Biblia Reina-Valera 1960 se lee:
“He aquí ahora behemot, al cual hice como a ti;hierba come como buey…Su cola mueve como cedro,y los nervios de sus muslos están entretejidos.”
(Job 40:15–17, RVR1960)
Para algunos teólogos conservadores, esta descripción no encaja plenamente con animales modernos conocidos, como el hipopótamo o el elefante, lo que ha llevado a sugerir que podría tratarse de una criatura extinta, similar a lo que hoy se entendería como un dinosaurio herbívoro. Otros estudiosos consideran que el lenguaje es poético, destinado a resaltar el poder creador de Dios.



Leviatán: ¿una criatura marina prehistórica?
Junto a Behemot, el libro de Job también menciona a otra criatura imponente: Leviatán, descrito en Job 41 como un ser marino de fuerza inconmensurable, prácticamente indomable para el ser humano.
“¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo…?Su estornudo enciende lumbre,y sus ojos son como los párpados del alba.”(Job 41:1,18, RVR1960)
Teológicamente, Leviatán ha sido interpretado de diversas maneras: como un animal real de gran tamaño, como un símbolo del caos, o incluso como una representación del poder que solo Dios puede dominar.
Algunos investigadores han sugerido que podría aludir a criaturas marinas extintas, similares a grandes reptiles prehistóricos como los plesiosaurios o mosasaurios, aunque la Biblia no lo afirma de forma literal.



Fe y ciencia: enfoques distintos, no opuestos
Desde la perspectiva cristiana, la Biblia no pretende ofrecer una clasificación zoológica detallada. Su propósito es espiritual. Como explicó el pastor Sánchez Scott, la Biblia contiene verdades que no contradicen la ciencia, pero no busca reemplazarla.
La ciencia explica los procesos; la fe explica el origen último y el sentido. En ese marco, no existe conflicto necesario entre afirmar la existencia de dinosaurios y creer que Dios es el creador de toda vida.
Los herederos modernos de los dinosaurios
La paleontología moderna ha confirmado que algunas líneas de dinosaurios sobrevivieron y evolucionaron hasta convertirse en las aves actuales. Asimismo, reptiles como cocodrilos y lagartos conservan características fisiológicas heredadas de antiguos reptiles prehistóricos.
Desde la fe, esta continuidad se entiende como parte del diseño y la diversidad de la creación.
Una reflexión que permanece abierta
Behemot y Leviatán siguen siendo figuras fascinantes porque se encuentran en el límite entre lo histórico, lo simbólico y lo teológico.




Más que ofrecer respuestas definitivas, estos pasajes invitan a reflexionar sobre la grandeza de la creación y los límites del conocimiento humano, recordando que ciencia y fe pueden dialogar sin anularse.
Fuentes fidedignas
- Biblia Reina-Valera 1960, Libro de Job, capítulos 40 y 41
- John C. Lennox, Siete días que dividen al mundo
- Norman Geisler, Systematic Theology
- Henry Morris, The Bible and Modern Science
- Museo Americano de Historia Natural (AMNH)
- National Geographic, estudios sobre dinosaurios y reptiles marinos prehistóricos
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