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La bebida más popular del mundo bajo la lupa: Un masivo estudio científico realizado en 2026 confirma que el consumo frecuente de refrescos y bebidas azucaradas incrementa hasta en un 39% el riesgo de sufrir síntomas depresivos y ansiedad crónica

La ciencia lanza una advertencia definitiva sobre el impacto del azúcar en la química cerebral. Un metaanálisis global revela que quienes consumen refrescos de manera habitual enfrentan un 39% más de probabilidades de padecer depresión, impulsando un llamado urgente a cambiar las políticas de salud pública en todo el mundo

La bebida más popular del mundo bajo la lupa: Un masivo estudio científico realizado en 2026 confirma que el consumo frecuente de refrescos y bebidas azucaradas incrementa hasta en un 39% el riesgo de sufrir síntomas depresivos y ansiedad crónica

Lo que durante décadas fue una alerta centrada en la obesidad y la diabetes ha escalado este 2026 a una crisis confirmada de salud mental. Un nuevo estudio masivo publicado en la prestigiosa revista Food & Function ha revelado una asociación directa y preocupante: el consumo habitual de refrescos podría estar saboteando tu bienestar emocional sin que te des cuenta.

La investigación, liderada por científicos vietnamitas, consistió en un metaanálisis de 15 estudios previos que involucraron a más de 521,000 participantes. De este grupo, aproximadamente 55,000 ya presentaban síntomas clínicos de depresión. Los resultados son contundentes: las personas con el consumo más alto de refrescos azucarados presentan un 39% más de probabilidades de experimentar signos depresivos en comparación con quienes mantienen un consumo bajo o nulo.

¿Cómo altera el azúcar nuestra estabilidad emocional?

La comunidad científica señala que el impacto no es solo psicológico, sino puramente biológico. Al ingerir estas bebidas, se desencadenan procesos que afectan directamente la química del cerebro:

  • Neuroinflamación: El exceso de azúcar procesada dispara marcadores inflamatorios que atraviesan la barrera hematoencefálica, afectando áreas del cerebro responsables del estado de ánimo.
  • El Eje Intestino-Cerebro: Los refrescos carbonatados alteran la microbiota intestinal. Dado que el 90% de la serotonina (neurotransmisor de la felicidad) se produce en el intestino, un ecosistema dañado se traduce en síntomas de tristeza y apatía.
  • Picos de Insulina: Los constantes “subidones” y caídas de glucosa desregulan el sistema de recompensa del cerebro, generando un ciclo de dependencia y ansiedad.

Un desafío para la salud pública mundial en 2026

El estudio destaca que esta relación es persistente tanto en estudios transversales como en cohortes, y es especialmente marcada con las bebidas azucaradas y las carbonatadas. Aunque los investigadores detallaron que no se identificó una relación exacta entre la cantidad consumida y la intensidad de los síntomas, la sola presencia del hábito eleva el riesgo de manera alarmante.

A manera de conclusión, los científicos indican que el consumo frecuente de refrescos contribuye de manera significativa a la “carga mundial de depresión”. Ante estos hallazgos, el llamado es a implementar políticas de control de consumo mucho más estrictas, similares a las del tabaco, para mitigar una epidemia de salud mental que ya afecta a millones.

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