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Así será la primera planta del mundo que almacenará energía con aire líquido: comenzará a operar en 2026

El proyecto se construye en Inglaterra y permitirá guardar electricidad renovable para liberarla cuando la demanda supere la oferta, reduciendo el uso de centrales fósiles para estabilizar la red.

Así será la primera planta del mundo que almacenará energía con aire líquido: comenzará a operar en 2026

CARRINGTON, INGLATERRA.- El crecimiento acelerado de las energías renovables está transformando la forma en que el mundo produce electricidad. Por primera vez, la generación limpia ya supera al carbón a nivel global.

Sin embargo, este avance plantea un desafío central: cómo almacenar la energía cuando no hay sol ni viento. Conforme aumenta la producción renovable, también crece la necesidad de contar con sistemas que permitan guardar ese excedente y usarlo cuando la demanda lo exige.

En este escenario, una tecnología desarrollada desde finales de los años setenta, pero ignorada durante décadas, vuelve a cobrar relevancia: el almacenamiento de energía mediante aire líquido.

En el noroeste de Inglaterra, cerca de Carrington, se construye la primera planta comercial del mundo basada en este sistema.

El proyecto, impulsado por la empresa Highview Power, comenzará a operar a partir de 2026 y busca convertirse en una alternativa para reforzar la estabilidad de las redes eléctricas, de acuerdo con información de la compañía, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y estudios del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

El reto de la intermitencia en las energías renovables

La transición energética es clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y enfrentar el cambio climático. No obstante, las fuentes renovables tienen una limitación estructural: no producen electricidad de forma constante.

Las centrales de carbón o gas pueden ajustarse a la demanda casi en tiempo real. En cambio, la energía solar y eólica dependen del clima.

Esto puede generar déficits de electricidad en ciertos momentos o excesos de generación que ponen en riesgo la red.

Por esta razón, almacenar el excedente energético y liberarlo cuando se necesita se ha vuelto una prioridad para los sistemas eléctricos modernos.

Las opciones actuales para almacenar energía a gran escala

Durante años, la principal tecnología ha sido la hidroeléctrica de bombeo, que utiliza electricidad sobrante para bombear agua hacia una presa elevada.

Cuando se requiere energía, el agua desciende y mueve turbinas. En 2021, esta tecnología alcanzó una capacidad global de 160 gigavatios, según datos internacionales.

En la última década, también se han expandido las baterías a gran escala, especialmente las de iones de litio. De acuerdo con la AIE, la capacidad mundial pasó de 1 gigavatio en 2013 a más de 85 gigavatios en 2023, con un crecimiento acelerado en los últimos años.

Aun así, ambas opciones presentan limitaciones en costos, vida útil o condiciones geográficas. Es en este punto donde el aire líquido se plantea como una alternativa complementaria.

Cómo funciona el almacenamiento de energía con aire líquido

El sistema opera en tres etapas. Primero, se toma aire del ambiente y se limpia. Después, se comprime hasta alcanzar presiones muy altas. Finalmente, se enfría mediante intercambiadores de calor hasta que se convierte en líquido.

Durante esta fase se utiliza electricidad, preferentemente renovable, para cargar el sistema. Cuando la red necesita energía, el proceso se invierte: el aire líquido se evapora, vuelve a su estado gaseoso y se usa para accionar turbinas que generan electricidad. Al final, el aire se libera nuevamente a la atmósfera.

La ingeniera química Shaylin Cetegen, del MIT, explica que el sistema aprovecha el calor generado durante la compresión.

Sin recuperación térmica, la eficiencia ronda el 50%, pero al reutilizar ese calor podemos superar el 60% y acercarnos al 70%”, señala.

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Foto: Highview Power

La primera planta comercial estará en Inglaterra

La planta de Carrington es la primera iniciativa comercial a gran escala. Tendrá capacidad para almacenar 300 megavatios-hora, suficiente para cubrir un corte breve de suministro para hasta 480 mil hogares.

Según Richard Butland, director ejecutivo de Highview Power, el proyecto entrará en operación por fases. En agosto de 2026 comenzará a funcionar la turbina, enfocada en estabilizar la red eléctrica. El sistema completo de almacenamiento y generación está previsto para 2027.

Actualmente, los operadores recurren en ocasiones a centrales de gas para estabilizar la red.

Esto tiene un costo muy alto para el sistema”, afirma Butland. El objetivo del aire líquido es reducir esa dependencia.

¿Es viable económicamente esta tecnología?

La rentabilidad sigue siendo un reto. En un estudio publicado en marzo, Cetegen y su equipo analizaron la viabilidad del aire líquido en 18 regiones de Estados Unidos, considerando distintos escenarios de descarbonización.

En el escenario más ambicioso, el sistema fue viable solo en Florida y Texas. Sin embargo, la investigadora aclara que este resultado no significa que la tecnología sea inviable. De hecho, otras opciones de almacenamiento mostraron resultados económicos menos favorables.

Uno de los factores clave es que, en las primeras etapas de la transición energética, la volatilidad de precios aún es baja, lo que limita los ingresos de los sistemas de almacenamiento.

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El bajo costo, una ventaja clave del aire líquido

El aire líquido destaca por su costo nivelado de almacenamiento, que puede ser de hasta 45 dólares por megavatio-hora. En comparación, la hidroeléctrica de bombeo ronda los 120 dólares, y las baterías de iones de litio alcanzan los 175 dólares.

Si bien ninguna tecnología es totalmente rentable sin apoyo político, el aire líquido se perfila como una opción atractiva para el almacenamiento a gran escala”, afirma Cetegen.

Un futuro con múltiples tecnologías de almacenamiento

Especialistas coinciden en que no existe una solución única. La hidroeléctrica de bombeo es duradera, pero depende del entorno. Las baterías son flexibles, pero requieren reemplazos frecuentes. El aire líquido permite almacenar energía por más tiempo con pérdidas mínimas.

A medida que los países avanzan hacia la energía limpia, las redes eléctricas deben adaptarse.

Estamos reconstruyendo las redes a nivel mundial con base en la nueva generación”, concluye Butland.

En ese proceso, el almacenamiento de energía mediante aire líquido podría dejar de ser una promesa olvidada y convertirse en una herramienta clave del sistema eléctrico del futuro.

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