Un análisis de sangre que podría anticipar ataques de asma con años de ventaja
Un estudio internacional publicado en Nature Communications identificó un biomarcador en sangre que permite predecir crisis asmáticas hasta cinco años antes de que ocurran.
Una muestra de sangre y un cálculo preciso podrían cambiar la forma en que se maneja el asma. Un equipo internacional de investigadores desarrolló un método capaz de identificar, con alta precisión, qué pacientes tienen mayor riesgo de sufrir una crisis grave, incluso hasta cinco años antes del primer episodio. El hallazgo fue publicado en la revista Nature Communications y apunta a un cambio relevante en el control de una enfermedad que afecta a más de 500 millones de personas en el mundo.
¿Qué es el asma y por qué representa un riesgo?
El asma es una enfermedad crónica que inflama y estrecha las vías respiratorias, lo que dificulta el paso del aire hacia los pulmones. Los síntomas más comunes son tos, sibilancias, opresión en el pecho y dificultad para respirar. De acuerdo con la Mayo Clinic, la intensidad puede variar desde molestias leves hasta episodios que requieren atención médica urgente.
Las crisis asmáticas suelen desencadenarse por alérgenos, infecciones respiratorias, ejercicio o estrés. Aunque no existe una cura definitiva, el asma puede controlarse con tratamiento y seguimiento médico constante. El principal reto ha sido anticipar quién tendrá una crisis grave y cuándo podría ocurrir.
Un biomarcador que permite prever crisis futuras
Hasta ahora, los médicos solo contaban con herramientas como las pruebas de función pulmonar o el recuento de eosinófilos en sangre. Estas evaluaciones reflejan el estado actual del paciente, pero no permiten anticipar con claridad episodios futuros.
La nueva investigación identificó un biomarcador basado en la relación entre dos tipos de moléculas presentes en la sangre: los esfingolípidos y los esteroides. Medir el equilibrio entre ambos permite prever quién tendrá una exacerbación asmática, incluso varios años antes del primer ataque.
Cómo se realizó el estudio y qué tan preciso es
El análisis incluyó muestras de sangre y registros médicos de más de 2,500 adultos con asma, pertenecientes a tres grandes cohortes internacionales. Los científicos utilizaron la metabolómica, una técnica que detecta pequeñas moléculas del metabolismo celular, para identificar patrones que no son visibles con estudios convencionales.
Investigadores del Mass General Brigham y del Karolinska Institutet descubrieron que la proporción entre esfingolípidos y esteroides anticipa con cerca de 90% de precisión qué pacientes sufrirán una crisis. El modelo predictivo fue validado en distintos grupos y mostró resultados consistentes.
“La interacción entre esfingolípidos y esteroides determina el perfil de riesgo”, explicó Craig Wheelock, del Karolinska Institutet. “Este enfoque no solo tiene sentido biológico, también es robusto y apto para convertirse en un test clínico práctico y económico”.
Ventajas frente a las evaluaciones tradicionales
El desempeño del nuevo modelo superó de forma clara a las herramientas actuales. La medición alcanzó un valor de “área bajo la curva” de 0.90, frente al rango de 0.50 a 0.70 de las evaluaciones clínicas habituales.
Además, el sistema logró anticipar el momento del primer ataque. Los pacientes clasificados como de alto riesgo presentaron su primera crisis más de 100 días antes que aquellos considerados de bajo riesgo, lo que abre la posibilidad de intervenir con mayor anticipación.
Qué podría cambiar en el tratamiento del asma
Para Jessica Lasky-Su, investigadora del Mass General Brigham, el avance responde a una necesidad histórica. “Uno de los mayores desafíos en el tratamiento del asma es que no tenemos una forma efectiva de saber quién tendrá un ataque grave en el corto plazo. Nuestros hallazgos cubren esta necesidad crítica”, señaló.
Anticipar el riesgo permitiría ajustar tratamientos antes de que los síntomas se agraven y evitar complicaciones a largo plazo. El estudio también encontró que algunos metabolitos relacionados con la microbiota intestinal influyen en las crisis, aunque el papel de los esfingolípidos y esteroides fue el más relevante.
Lo que sigue antes de su uso clínico
El equipo solicitó una patente para el método, pero advierte que aún se requieren ensayos clínicos y validaciones en poblaciones más diversas. Aun así, los investigadores señalan que el modelo podría implementarse en laboratorios convencionales, lo que facilitaría su adopción en la práctica médica diaria.
“El impacto potencial es enorme, ya que podríamos identificar a quienes parecen estables, pero tienen un desequilibrio metabólico subyacente”, destacó Wheelock.
El hallazgo abre la puerta a un manejo más personalizado del asma y a la posibilidad de reducir crisis graves antes de que ocurran.
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