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Adultos mayores vacunados contra herpes zóster muestran envejecimiento biológico más lento, según nuevo estudio

En adultos mayores vacunados se observaron menores niveles de inflamación y cambios más lentos en procesos celulares y genéticos ligados al envejecimiento.

Adultos mayores vacunados contra herpes zóster muestran envejecimiento biológico más lento, según nuevo estudio

Un estudio reciente de la Universidad del Sur de California (USC) sugiere que una vacuna recomendada para adultos mayores no solo ayuda a prevenir una infección viral dolorosa, sino que también podría contribuir a un envejecimiento más lento. La investigación analizó los efectos de la vacuna contra el herpes zóster, conocida como culebrilla, en distintos indicadores del envejecimiento biológico.

¿Qué es el herpes zóster y por qué importa en la vejez?

El herpes zóster es una infección causada por la reactivación del virus de la varicela en etapas posteriores de la vida. Provoca un sarpullido con ampollas y dolor intenso. El riesgo aumenta de forma clara después de los 50 años y en personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Aunque hoy la varicela infantil es poco común —los casos cayeron más de 97% desde que la vacuna se incorporó al esquema infantil en 1995—, más de 95% de los adultos en Estados Unidos tuvieron varicela antes de ese cambio, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Cada año, cerca de un millón de personas desarrollan herpes zóster en ese país.

Por esta razón, el gobierno federal recomienda que los adultos de 50 años o más reciban dos dosis de la vacuna contra el herpes zóster. Esta reduce el riesgo de infección y disminuye la probabilidad de neuralgia posherpética, un dolor nervioso que puede durar meses o incluso años.

¿Puede una vacuna influir en el envejecimiento?

El equipo liderado por la investigadora Eileen Crimmins quiso ir más allá del beneficio conocido de la vacuna. Para ello, analizó datos de más de 3,800 adultos de 70 años o más, participantes del estudio nacional Health and Retirement Study de Estados Unidos.

A partir de muestras de sangre, los investigadores evaluaron siete marcadores distintos de envejecimiento biológico. A diferencia de la edad cronológica, el envejecimiento biológico refleja qué tan bien funcionan los órganos y sistemas del cuerpo con el paso del tiempo.

Menos inflamación, un factor clave

Los resultados mostraron que las personas vacunadas tenían niveles más bajos de inflamación. Este proceso está relacionado con enfermedades asociadas a la edad, como problemas cardiovasculares, fragilidad y deterioro cognitivo.

“Al ayudar a reducir esta inflamación de fondo —posiblemente al prevenir la reactivación del virus que causa el herpes zóster—, la vacuna puede apoyar un envejecimiento más saludable”, explicó Jung Ki Kim, autora principal del estudio.

Cambios en genes y envejecimiento celular

El análisis también encontró que los adultos vacunados presentaron cambios más lentos en dos procesos clave: la forma en que los genes se activan o desactivan (envejecimiento epigenético) y la manera en que la información genética se transforma en proteínas (envejecimiento transcriptómico).

Al combinar los siete indicadores en un solo puntaje de envejecimiento biológico, los investigadores observaron que quienes recibieron la vacuna envejecían más lentamente, en promedio, que quienes no lo hicieron.

Efectos que podrían durar años

Un dato relevante es que los beneficios se mantuvieron incluso en personas que se habían vacunado cuatro años o más antes de la toma de sangre. En estos casos, también se observaron ritmos más lentos de envejecimiento epigenético, transcriptómico y general.

“Estos hallazgos indican que la vacunación contra el herpes zóster influye en dominios clave vinculados al proceso de envejecimiento”, señaló Crimmins.

Vacunas y envejecimiento saludable: una línea de investigación en crecimiento

Este estudio se suma a investigaciones previas que han relacionado vacunas en adultos, como las de influenza y herpes zóster, con un menor riesgo de demencia y otras enfermedades neurodegenerativas, incluido el Parkinson.

“Mientras se necesita más investigación para confirmar y ampliar estos hallazgos, nuestro estudio se suma a la evidencia que sugiere que las vacunas pueden tener un papel en estrategias de envejecimiento saludable, más allá de prevenir enfermedades agudas”, afirmó Crimmins.

Baja cobertura, un reto pendiente

A pesar de estos posibles beneficios, la cobertura de la vacuna sigue siendo limitada. Hasta 2022, solo 30.1% de los adultos elegibles en Estados Unidos había recibido la vacuna contra el herpes zóster, incluso después del aumento observado durante la pandemia.

Si futuros estudios confirman estos resultados, la vacunación podría convertirse no solo en una medida de prevención, sino en una herramienta adicional para apoyar un envejecimiento más saludable en la población adulta mayor.

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