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Infecciones urinarias: qué son, cómo identificarlas y cómo prevenirlas, según Harvard

Las infecciones urinarias son un problema de salud frecuente que afecta a personas de todas las edades y genera altos costos médicos.

Infecciones urinarias: qué son, cómo identificarlas y cómo prevenirlas, según Harvard

La infección urinaria es una de las afecciones más comunes en el mundo. Cada año genera millones de consultas médicas y un gasto elevado en estudios y tratamientos. Su impacto no se limita a un grupo específico: afecta a mujeres, hombres y niños en distintas etapas de la vida.

Ante este panorama, Harvard Health Publishing difundió recomendaciones actualizadas para reducir su incidencia y mejorar su manejo. El enfoque se basa en la detección temprana, la identificación de riesgos y la prevención personalizada según la edad y el sexo.

Identificar el tipo de infección es el primer paso

Los especialistas subrayan la importancia de distinguir el tipo de infección urinaria. No es lo mismo una infección de la vejiga, conocida como cistitis, que una infección renal.

La cistitis suele causar ardor, dolor y urgencia al orinar. En cambio, la infección renal puede provocar fiebre alta, dolor lumbar y malestar general. Este último cuadro puede ser grave y requiere atención médica inmediata. Reconocer la diferencia permite iniciar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.

Factores de riesgo poco conocidos para infecciones renales

Harvard advierte que algunas infecciones renales se desarrollan por no tratar a tiempo una infección de la vejiga. El retraso en la atención médica aumenta el riesgo de que las bacterias se propaguen hacia los riñones.

También influyen antecedentes como malformaciones congénitas, enfermedades crónicas y alteraciones del tracto urinario. Estos factores elevan la probabilidad de cuadros más complejos.

Vigilancia clave en bebés y niños

Durante la infancia, la detección temprana es fundamental. Cuando un bebé o niño presenta fiebre sin causa aparente, irritabilidad o cambios en la cantidad o frecuencia de la orina, Harvard recomienda acudir de inmediato al pediatra.

En casos de infecciones urinarias recurrentes, los especialistas aconsejan realizar estudios complementarios y mantener un seguimiento médico estricto. Esta vigilancia ayuda a prevenir secuelas a largo plazo.

Prevención en mujeres jóvenes y adultas

En adolescentes y mujeres jóvenes, el riesgo suele relacionarse con la actividad sexual. Harvard destaca dos medidas simples y útiles: orinar después del coito y mantener una higiene adecuada. Estas acciones reducen la entrada de bacterias al tracto urinario.

En mujeres mayores, el uso de ciertas cremas vaginales puede disminuir la recurrencia de infecciones. Estos productos ayudan a conservar el equilibrio de la flora bacteriana y reducen la sequedad vulvovaginal, un factor que facilita la infección.

Riesgos específicos en hombres adultos

En los hombres, las infecciones urinarias son menos frecuentes, pero el riesgo aumenta con la edad. Las causas más comunes incluyen el agrandamiento prostático, la obstrucción de la vía urinaria, el uso de catéteres, la presencia de cálculos y las enfermedades crónicas.

Estas condiciones favorecen la retención de orina y el crecimiento bacteriano. Ante síntomas como dolor, ardor o dificultad para orinar, la consulta médica temprana es esencial.

Cómo se confirma el diagnóstico

Para identificar con precisión el microorganismo responsable, Harvard Health Publishing recomienda el cultivo de orina. Esta prueba permite elegir el antibiótico más adecuado.

En situaciones complejas, el médico puede solicitar estudios por imagen, como ecografía o tomografía computarizada. Estos exámenes ayudan a evaluar si hay daño renal o alguna alteración adicional.

Infección no complicada y complicada: por qué importa

Distinguir entre infección urinaria no complicada y complicada es clave. La forma no complicada suele responder bien al tratamiento estándar. En cambio, la infección complicada puede requerir hospitalización, antibióticos intravenosos y un control médico más estrecho.

Esta clasificación guía las decisiones médicas y mejora los resultados del tratamiento.

El reto de la resistencia a los antibióticos

La resistencia bacteriana es uno de los mayores desafíos actuales. Por ello, los especialistas insisten en no iniciar antibióticos sin un diagnóstico dirigido.

“Realizar un cultivo de orina antes del tratamiento permite identificar el microorganismo causal y seleccionar el antibiótico más eficaz”. Esta práctica mejora la recuperación y ayuda a frenar la propagación de bacterias resistentes.

Información y prevención a lo largo de la vida

Harvard Health Publishing resalta que la educación y la atención personalizada son herramientas clave. Conocer los síntomas, controlar los factores de riesgo y acudir al médico ante las primeras señales permite reducir complicaciones.

Adoptar estas estrategias mejora la prevención y el tratamiento de las infecciones urinarias y protege la salud urinaria en todas las etapas de la vida.

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