¿Te sientes ebrio sin beber? Podrías tener el síndrome de auto-cervecería, según expertos
El síndrome de auto-cervecería es una afección intestinal poco conocida que provoca síntomas de embriaguez en personas que no han consumido alcohol.
¿Alguna vez te has sentido “borracho, borracho, completamente borracho, absolutamente borracho — pero no has probado ni una gota de alcohol?” Esa experiencia, aunque parece improbable, puede tener una explicación médica. Se trata del síndrome de auto-cervecería, una afección intestinal poco conocida que provoca síntomas de intoxicación alcohólica en personas que no han consumido alcohol.
Investigadores reportaron nuevos hallazgos sobre este trastorno en la revista Nature Microbiology. El estudio aporta claves sobre su origen, posibles formas de diagnóstico y opciones de tratamiento que podrían cambiar la atención de quienes lo padecen.
¿Qué es el síndrome de auto-cervecería?
El síndrome de auto-cervecería ocurre cuando ciertas bacterias del intestino convierten los carbohidratos de la dieta en etanol, es decir, alcohol. En todas las personas, la digestión de carbohidratos genera pequeñas cantidades de alcohol. Sin embargo, en quienes tienen este síndrome, los niveles aumentan lo suficiente como para causar síntomas de embriaguez.
Estos síntomas pueden incluir desorientación, mareo, dificultad para hablar o comportarse con normalidad, aun cuando la persona no haya ingerido bebidas alcohólicas.
¿Por qué es difícil de detectar?
La condición se considera rara, pero los investigadores señalan que probablemente esté subdiagnosticada. De acuerdo con la Cleveland Clinic, se han documentado menos de cien casos en todo el mundo. La baja conciencia médica y social sobre el síndrome dificulta que las personas lo identifiquen y que los profesionales de la salud lo diagnostiquen a tiempo.
Esto puede derivar en problemas familiares, sociales e incluso legales, ya que los síntomas se confunden con consumo de alcohol.
Qué descubrió el nuevo estudio
Para esta investigación, se comparó a 22 personas con síndrome de auto-cervecería con 21 parejas de hogar sin el trastorno y con otras 22 personas sanas.
“Este estudio es la mayor cohorte de pacientes con síndrome de auto-cervecería hasta la fecha”, señalaron los autores.
Las muestras de heces tomadas durante los episodios del trastorno produjeron mucho más etanol en laboratorio que las de las personas sanas. Este hallazgo sugiere que una prueba basada en heces podría servir como método diagnóstico.
Las bacterias involucradas
El análisis identificó especies bacterianas específicas relacionadas con el síndrome. Entre ellas se encuentran E. coli y Klebsiella, bacterias conocidas por su relación con distintas enfermedades.
Al identificar estas bacterias y las vías microbianas implicadas, los investigadores consideran que será posible desarrollar diagnósticos más sencillos y tratamientos dirigidos.
¿Puede tratarse el síndrome de auto-cervecería?
El estudio incluyó el caso de un hombre que desarrolló el síndrome tras recibir varios tratamientos con antibióticos. Como parte del tratamiento, se sometió a un trasplante fecal mediante cápsulas con bacterias intestinales de un donante sano.
Después del primer trasplante, sus síntomas desaparecieron durante tres meses. Tras un segundo procedimiento, permaneció sin síntomas por más de 16 meses.
“El síndrome de auto-cervecería es una condición mal entendida con pocas pruebas y tratamientos. Nuestro estudio demuestra el potencial del trasplante fecal”, explicó la coinvestigadora principal, la doctora Elizabeth Hohmann, especialista en enfermedades infecciosas del Mass General Brigham, en Boston.
Lo que sigue para pacientes y médicos
Actualmente no existe un tratamiento estándar ni un consenso médico para esta condición. Los investigadores advierten que los pacientes suelen enfrentar retrasos en el diagnóstico y un impacto importante en su calidad de vida.
“De forma más amplia, al determinar las bacterias y vías microbianas específicas responsables, nuestros hallazgos pueden abrir camino hacia un diagnóstico más sencillo, mejores tratamientos y una mejor calidad de vida para las personas que viven con esta rara enfermedad”, concluyó Hohmann.
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Para el lector, este avance representa un paso importante: confirma que sentirse ebrio sin beber no siempre es un problema de conducta, sino que puede tener una causa médica concreta que merece atención y tratamiento.
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