La contaminación del aire en el embarazo podría elevar la presión arterial en la infancia
La investigación encontró que las partículas finas del smog, especialmente durante el primer trimestre del embarazo, se asocian con una presión arterial más alta en la infancia.
Un nuevo estudio advierte que la exposición a la contaminación del aire desde el embarazo y durante los primeros años de vida podría aumentar el riesgo de hipertensión en niños. La investigación señala que este efecto puede aparecer desde edades tempranas y mantenerse entre los 5 y los 12 años.
Los hallazgos fueron publicados en la edición de marzo de 2026 de la revista Environmental Research y se centran en la contaminación por partículas finas, uno de los componentes más comunes del smog urbano.
¿Qué relación existe entre el smog y la presión arterial infantil?
El estudio encontró que los niños expuestos a mayores niveles de partículas finas antes y después de nacer presentaron, en promedio, una presión arterial más alta. Esto incluye la exposición ocurrida durante el embarazo y en los dos primeros años de vida.
Según los investigadores, incluso niveles relativamente bajos de este tipo de contaminación pueden tener efectos medibles en la salud infantil.
“Estos hallazgos se suman a la creciente evidencia de que la exposición en la vida temprana a la contaminación por partículas finas del aire puede afectar la salud cardiometabólica de los niños, incluso en niveles relativamente bajos”, explicó Yu Ni, investigadora principal del estudio.
El primer trimestre del embarazo, un periodo clave
Uno de los resultados más relevantes es que la exposición a partículas finas durante el primer trimestre del embarazo fue la que mostró el mayor impacto.
En este periodo, los investigadores observaron una asociación con una presión arterial sistólica más alta en la infancia. La presión sistólica es la que se registra cuando el corazón late y bombea sangre a las arterias.
Además, esta exposición temprana se relacionó con una mayor probabilidad de que el niño desarrollara hipertensión durante la niñez.
¿Por qué preocupa el aumento de la hipertensión en niños?
La hipertensión infantil ha aumentado casi un 80% en las últimas dos décadas, de acuerdo con datos citados por los autores del estudio. Aunque suele asociarse con adultos, este problema en edades tempranas puede tener consecuencias a largo plazo.
Entre los riesgos se encuentran enfermedades cardíacas y un deterioro progresivo de la función renal en etapas posteriores de la vida.
Cómo se realizó el estudio
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron información de más de 4 mil 800 niños que participaron en un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.
Se compararon los niveles de presión arterial de los niños, medidos entre los 5 y los 12 años, con los niveles de contaminación del aire exterior registrados durante:
- Cada trimestre del embarazo
- Todo el embarazo
- Los dos primeros años de vida del niño
Este enfoque permitió identificar en qué etapas la exposición resultó más relevante.
El caso del dióxido de nitrógeno: un hallazgo inesperado
El estudio también analizó la exposición al dióxido de nitrógeno, otro contaminante común relacionado con el tráfico vehicular. En este caso, los resultados fueron distintos.
La exposición materna a este contaminante se asoció con una ligera disminución de la presión arterial en los niños. Este efecto fue más notorio durante el embarazo medio o tardío.
“Los hallazgos inesperados relacionados con el dióxido de nitrógeno sugieren que se necesita más investigación para entender cómo este tipo de contaminación del aire puede afectar a los cuerpos en desarrollo de los niños, así como si otros factores ambientales podrían estar influyendo, como el ruido del transporte”, señaló Ni.
Qué significa esta información para madres y familias
Los autores subrayan que los resultados no buscan generar alarma, sino aportar evidencia para entender mejor cómo el entorno influye en la salud desde etapas muy tempranas.
La investigación refuerza la importancia de políticas públicas orientadas a mejorar la calidad del aire y de estrategias de prevención, especialmente para mujeres embarazadas y familias con niños pequeños.
A largo plazo, reducir la exposición a la contaminación podría ser una medida clave para disminuir el riesgo de hipertensión y otros problemas de salud en la infancia.
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