¿Es real la leyenda del anillo del rey Salomón que supuestamente albergaba una legión?
Hacia el final de su vida, Salomón volvió su corazón a Dios, una reflexión que muchos creyentes identifican con el tono existencial del libro de Eclesiastés, tradicionalmente atribuido al rey
MÉXICO-. La figura del Rey Salomón, tercer monarca de Israel e hijo del Rey David, es una de las más fascinantes del relato bíblico.
Su historia central y su núcleo auténtico se encuentran en las Sagradas Escrituras, donde es presentado como un rey sabio, constructor del Primer Templo de Jerusalén y heredero de una monarquía instaurada bajo el Dios de Israel.
Sin embargo, fuera del texto bíblico, su imagen terminó por mistificarse, dando paso a algunas leyendas en torno a su figura.
El propio relato bíblico expone con claridad el punto de quiebre en la vida del monarca. A pesar de las advertencias divinas, Salomón desvió su corazón al contraer matrimonio con mujeres extranjeras, quienes rendían culto a otros dioses.
La Biblia señala que estas uniones provocaron que su fidelidad se debilitara (1 Reyes 11:4). El rey llegó a tener un harén numeroso —más de 700 mujeres— y permitió la edificación de altares dedicados a deidades paganas, ajenas al Dios de su padre David.
Dios no aprobó estas acciones, pero tampoco retiró el reino de Salomón por amor al pacto hecho con David (1 Reyes 11:12–13).
Aun así, el texto bíblico no presenta a Salomón como un hechicero ni como un practicante del ocultismo, idea que surgiría siglos después.
El anillo de Salomón: una leyenda medieval
La historia más difundida fuera de la Biblia es la del supuesto anillo de Salomón, un objeto mágico que —según la leyenda— le habría sido entregado por Dios y con el cual controlaba a una legión de espíritus para construir el Templo. Esta narrativa es falsa.
Dicho relato no aparece en la Biblia ni en fuentes hebreas antiguas. Su origen se encuentra en textos medievales, como el Testamento de Salomón, escrito siglos después de la muerte del rey.
La construcción del Primer Templo está descrita con detalle en las Escrituras y fue realizada por artesanos, arquitectos y obreros humanos, bajo acuerdos políticos con Hiram, rey de Tiro (1 Reyes 5–6).
Un lugar considerado santo jamás habría sido edificado, por entidades espirituales.
Pese a ello, la leyenda del anillo persiste hasta hoy, comercializada como amuleto y presentada erróneamente como un objeto bíblico.
Hacia el final de su vida, Salomón volvió su corazón a Dios, una reflexión que muchos creyentes identifican con el tono existencial del libro de Eclesiastés, tradicionalmente atribuido al rey (Eclesiastés 12:13).
Su arrepentimiento no borró sus errores, pero sí marcó el cierre de una vida compleja, humana y profundamente significativa.
Salomón fue un rey sabio y falible, cuya grandeza bíblica contrasta con los mitos posteriores. El anillo nunca existió; su legado auténtico sigue estando en las Escrituras, no en la leyenda.
Fuentes
- Biblia Reina-Valera 1960: 1 Reyes 3; 1 Reyes 5–11; Eclesiastés 12
- Encyclopaedia Britannica, entrada “Solomon”
- Jewish Encyclopedia, entrada “Solomon”
- The Testament of Solomon (texto apócrifo medieval)
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados