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El fenómeno de las citas con acuerdos que crece entre los nuevos ejecutivos del nearshoring

El fenómeno de las citas con acuerdos que crece entre los nuevos ejecutivos del nearshoring

La llegada de directivos extranjeros y mexicanos repatriados impulsa un mercado de compañía selectiva en Monterrey, Querétaro y Ciudad de México. Plataformas especializadas conectan a profesionistas con agendas imposibles con jóvenes interesados en experiencias y networking.

Una cena en un restaurante de Polanco. Un palco en el Palacio de Bellas Artes. Un fin de semana en Valle de Guadalupe o en Los Cabos. Experiencias que adquieren otro valor cuando se comparten con la compañía adecuada. Esta es la premisa de las plataformas de dating selectivo que comienzan a ganar terreno en México, impulsadas por un perfil específico: los nuevos ejecutivos del nearshoring.

Con la relocalización industrial llegaron las fábricas, las inversiones millonarias y los empleos. Pero también llegó un tipo particular de profesionista: directivos internacionales, mexicanos repatriados, gerentes de trasnacionales con sueldos en dólares y agendas que no dejan espacio para el ligue convencional. En ciudades como Monterrey, Querétaro y Ciudad de México, este ecosistema ha encontrado en las plataformas de citas con acuerdos una solución práctica: tener con quién disfrutar el tiempo libre sin las complicaciones del cortejo tradicional.

El perfil del nuevo ejecutivo

Entre 2023 y 2025, más de 400 empresas extranjeras se instalaron en México atraídas por la cercanía con Estados Unidos y las ventajas del T-MEC. Tesla en Nuevo León, Foxconn en varios estados, decenas de proveedoras automotrices asiáticas y europeas. Con cada planta llegaron equipos directivos: ingenieros alemanes, gerentes coreanos, consultores estadounidenses, mexicanos que regresaron después de años trabajando afuera.

El perfil es reconocible: hombres de 40 a 55 años, ingresos superiores a los 150 mil pesos mensuales —muchos cobran en dólares—, semanas divididas entre plantas industriales, oficinas corporativas y salas de aeropuerto. Viven en San Pedro Garza García, en fraccionamientos de Querétaro o en departamentos de Santa Fe y Lomas, pero pasan más tiempo en juntas que en casa.

"Llegué de Alemania hace dos años a supervisar la operación de una armadora. No conozco a nadie fuera de la chamba. Mis colegas tienen familia, mis amigos están en Europa. Los fines de semana que libro no quiero pasarlos solo viendo Netflix“, describe un director de planta de 47 años. Su caso se repite: profesionistas de alto nivel con vida social limitada y recursos para invertir en compañía de calidad.

Un mercado que crece con la inversión extranjera

Las plataformas de dating selectivo en México reportan un crecimiento del 22% anual en los últimos tres años. No es casualidad que el aumento se concentre en las ciudades que más inversión extranjera reciben. Monterrey lidera con un 35% más de usuarios desde 2023, seguida por Querétaro (28%) y el corredor industrial del Bajío.

Ciudad de México concentra el mayor número absoluto —cerca del 40% del total nacional—, con presencia fuerte en Polanco, Santa Fe, Condesa y Roma: zonas donde se ubican corporativos y residencias de ejecutivos. Guadalajara aporta otro 12%, impulsada por su ecosistema tecnológico y universitario.

Entre las plataformas que operan en el mercado mexicano, Sugar Daddy Latam se ha posicionado con enfoque regional, interfaz en español y entendimiento de las dinámicas locales. Los usuarios valoran poder comunicarse en su idioma —especialmente los ejecutivos extranjeros que todavía batallan con el español— y contar con soporte cercano.

Del otro lado: universitarias y jóvenes profesionistas

El perfil femenino predominante tiene entre 21 y 28 años. Muchas estudian en universidades privadas: Tec de Monterrey, ITAM, Ibero, UDEM, Anáhuac. Otras son jóvenes profesionistas en sus primeros años de carrera. Las motivaciones varían: completar el gasto de colegiaturas, financiar la renta, acceder a experiencias, construir redes de contactos en industrias específicas.

"Estudio ingeniería industrial. Me interesa el sector automotriz. En la plataforma conocí a un director de operaciones que me explicó cómo funciona la cadena de suministro mejor que cualquier clase. Me conectó con gente, me recomendó para unas prácticas. Además de las salidas y los viajes, me ha abierto puertas“, cuenta una estudiante de 23 años en Monterrey.

El aspecto económico es parte del acuerdo, pero no el único atractivo. Muchas usuarias destacan el acceso a networking y mentoría informal. "Son personas que han construido carreras internacionales, que toman decisiones que valen millones. Escucharlos hablar de negocios en una cena me ha enseñado más que muchos diplomados“, señala una egresada de finanzas de 26 años.

El contexto mexicano: contrastes que pesan

En un país con fuertes contrastes socioeconómicos, estas dinámicas adquieren matices particulares. Según datos del INEGI, el ingreso promedio de un joven profesionista ronda los 13,700 pesos mensuales, mientras que rentar en zonas como Roma o Del Valle cuesta entre 15 mil y 20 mil pesos. Las colegiaturas de universidades privadas pueden superar los 90 mil pesos semestrales. Las cuentas, para muchos, simplemente no cuadran.

Para algunos jóvenes, el acceso a ciertos espacios de consumo y cultura está mediado por relaciones que difícilmente podrían sostener de forma autónoma. Una cena en Pujol o Quintonil cuesta lo que muchos ganan en una semana. Un fin de semana en Los Cabos equivale a un mes de sueldo. Las plataformas de dating selectivo funcionan, en este contexto, como un punto de encuentro entre realidades económicas que de otra forma no se tocarían.

Investigadores del Colegio de México han estudiado cómo las clases medias mexicanas enfrentan una creciente presión aspiracional con recursos limitados. "Existe una brecha entre las expectativas de consumo y las posibilidades reales de alcanzarlas. Esto genera dinámicas de movilidad social no convencionales“, señala un estudio reciente sobre juventud y aspiracionalidad.

Instagram, TikTok y la presión del lifestyle

Instagram, TikTok y YouTube han redefinido las expectativas de éxito, consumo y estilo de vida. La exposición constante a experiencias de lujo —viajes, restaurantes, ropa de marca— normaliza un nivel de consumo difícil de alcanzar para la mayoría de los jóvenes profesionistas. Influencers que exhiben sus viajes a Tulum o sus cenas en San Miguel de Allende generan aspiraciones que el mercado laboral no puede satisfacer.

"Mis amigas de la universidad suben fotos en lugares increíbles. Algunas vienen de familias con dinero, otras no. Al principio me preguntaba cómo le hacían. Ahora lo entiendo“, comenta una usuaria de 24 años. La presión social por proyectar un estilo de vida determinado es un factor que varios usuarios reconocen como parte de su motivación inicial para explorar estas plataformas.

No es exclusivo de México, pero aquí adquiere tonos particulares. Investigadores de la UNAM han documentado cómo las redes sociales amplifican la distancia percibida entre el estilo de vida aspirado y el alcanzable. "La exposición constante a imágenes de consumo premium genera frustración en quienes no pueden acceder a ese nivel. Algunos buscan atajos“, apunta una investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales.

La cuestión de género: percepciones distintas

El fenómeno no escapa a la discusión sobre género. Mientras algunos defienden estas prácticas como acuerdos entre adultos que saben lo que quieren, otros señalan que las mujeres suelen cargar con mayor estigmatización social. Un hombre que participa en estas plataformas rara vez enfrenta juicio; una mujer que hace lo mismo puede ser señalada.

"Si mis papás se enteran, se mueren. Pero ellos no están pagando mi departamento ni mi coche. Yo tomo mis decisiones y asumo las consecuencias“, dice una usuaria de 25 años. La discreción es prácticamente universal entre las participantes: pocas hablan del tema incluso con amigas cercanas.

Especialistas en estudios de género de la UNAM observan que estas dinámicas reflejan tensiones más amplias. "Vivimos en una sociedad que simultáneamente hipersexualiza a las mujeres y las condena por ejercer agencia sobre su propia sexualidad y sus decisiones económicas. Estas plataformas hacen visible esa contradicción“, señala una académica que ha estudiado el fenómeno.

Así funciona: del match a la salida

El proceso es directo. Los usuarios crean perfiles donde describen qué buscan y qué ofrecen. Los hombres pagan membresías mensuales —entre 800 y 2,500 pesos según el nivel de acceso—; las mujeres se registran gratis. El modelo funciona como filtro: quien paga demuestra seriedad y capacidad económica.

El primer paso suele ser un café o videollamada para checar que haya química. Si funciona, se define el acuerdo: tipo de compañía, frecuencia, expectativas económicas. "Todo se habla de frente. Nada de andar adivinando intenciones ni descubrir después de tres meses que cada quien quería algo diferente“, explica un usuario de 52 años.

Las salidas típicas: cenas en restaurantes como Contramar, Rosetta o Carmela y Sal en CDMX; Pangea o La Nacional en Monterrey. Fines de semana en Valle de Guadalupe, San Miguel de Allende o Tulum. Eventos en Zona Maco, el Festival Cervantino o conciertos en el Auditorio Nacional. Experiencias de primer nivel que ganan cuando se comparten.

Consideraciones prácticas

Para quienes consideran explorar estas plataformas, especialistas en seguridad recomiendan precauciones básicas. Primera cita siempre en lugar público: cafetería de hotel, restaurante, plaza comercial. Avisar a alguien de confianza. No compartir domicilio ni datos bancarios en las primeras interacciones. Tomarse el tiempo de conocer al otro antes de aceptar viajes.

Definir expectativas claras es fundamental. Qué tipo de compañía se busca, cada cuándo, cuáles son los límites. La comunicación directa —aunque al principio pueda sentirse incómoda— es la base de que estos acuerdos funcionen para ambas partes.

Elegir plataformas con buena reputación es clave. Revisar políticas de privacidad —especialmente importante para ejecutivos que manejan información sensible—, leer opiniones de otros usuarios, conocer cómo reportar comportamientos inadecuados.

Un mercado que llegó con la inversión

Las plataformas de dating selectivo crecen en México al ritmo del nearshoring. No es casualidad: responden a necesidades específicas de un perfil profesional que la relocalización industrial trajo consigo. Ejecutivos con recursos y sin vida social encuentran compañía de calidad; jóvenes con interés en experiencias y contactos acceden a un mundo que de otra forma quedaría lejos.

El fenómeno refleja transformaciones más amplias: en las formas de socialización, en las expectativas de consumo, en las tensiones entre aspiración y posibilidad que definen a buena parte de la juventud mexicana contemporánea. Un espacio donde se negocian abiertamente intercambios que en otros contextos permanecen implícitos.

No es un modelo para todos. Requiere claridad sobre lo que se busca, capacidad de poner límites y cierta dosis de pragmatismo. Pero para quienes encajan en el perfil —y en las ciudades que concentran la nueva inversión extranjera cada vez son más—, ofrece algo que el dating tradicional difícilmente puede dar: transparencia, eficiencia y acceso a experiencias de primer nivel con compañía elegida conscientemente.

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