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Conservantes en ultraprocesados: qué dice la evidencia científica sobre cáncer y diabetes

Los estudios no prueban causalidad, pero identifican a compuestos como el sorbato de potasio y el nitrito de sodio entre los más vinculados al riesgo.

Conservantes en ultraprocesados: qué dice la evidencia científica sobre cáncer y diabetes

Investigaciones recientes realizadas en Europa colocaron de nuevo en el centro del debate a los conservantes alimentarios presentes en productos ultraprocesados. Los resultados apuntan a una asociación entre su consumo elevado y un mayor riesgo de desarrollar cáncer —en especial de mama y próstata— así como diabetes tipo 2. Aunque los estudios no prueban causalidad, sí aportan datos útiles para entender mejor el impacto de la dieta cotidiana en la salud.

¿Quiénes realizaron los estudios y qué se analizó?

Las investigaciones fueron desarrolladas por equipos de la Universidad de la Sorbona de París, la Universidad Paris-Cité, el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (INSERM) de Francia y el Instituto Nacional de Investigación para la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE), con apoyo de universidades británicas.

El análisis principal se basó en datos del estudio NutriNet-Santé, que incluyó a más de 105 mil adultos. Cerca del 80% de los participantes fueron mujeres, seguidas durante un promedio de siete años y medio. La información se recabó mediante cuestionarios dietéticos de 24 horas y permitió evaluar la ingesta de 58 conservantes: 33 no antioxidantes y 27 antioxidantes.

Esta metodología permitió diferenciar tipos de conservantes y explorar su relación específica con enfermedades crónicas.

¿Qué relación se encontró con el cáncer?

Los resultados, publicados a inicios de 2026 en revistas científicas como The BMJ, muestran que una mayor ingesta de ciertos conservantes se asoció con un aumento en la incidencia de distintos tipos de cáncer.

Entre los hallazgos más relevantes destacan:

  • El sorbato de potasio (E202) se vinculó con un 14% más de riesgo de cáncer general y un 26% más de riesgo de cáncer de mama.
  • El metabisulfito de potasio (E224) y los sulfitos totales se asociaron con incrementos de 12% y 13% en el riesgo de cáncer general y de mama.
  • El nitrito de sodio (E250) se relacionó con un 32% más de riesgo de cáncer de próstata.

Otros compuestos, como el nitrato de potasio, los acetatos, el ácido acético y el eritorbato de sodio, también mostraron asociaciones con mayor riesgo. No obstante, en el análisis individual, 11 de los 17 conservantes evaluados no presentaron relación significativa con el desarrollo de cáncer.

El profesor William Gallagher, de la University College Dublin, subrayó que los datos “no permiten establecer causalidad”, aunque sí muestran una relación entre mayor consumo de conservantes no antioxidantes y tasas más altas de cáncer general, de mama y de próstata.

¿Qué tan sólidos son estos resultados?

Varios especialistas externos pidieron cautela al interpretar los datos. Rachel Richardson, de la Colaboración Cochrane, señaló que las asociaciones suelen ser modestas y que los márgenes de error indican que el efecto real podría ser bajo. Además, recordó que la muestra está compuesta principalmente por mujeres con estilos de vida más saludables que el promedio, lo que limita la representatividad.

Desde el King’s College London, el profesor Tom Sanders apuntó que parte del aumento de riesgo podría explicarse por otros factores, como el consumo de carne procesada, alcohol, azúcar o sal, así como por variables hormonales. Aunque estos elementos se ajustaron en el análisis estadístico, no siempre pueden corregirse por completo.

¿Qué se observó sobre diabetes tipo 2?

Un segundo estudio, publicado en Nature Communications, analizó la relación entre conservantes y diabetes tipo 2. Los datos indican que una ingesta elevada de estos aditivos se asocia con un 47% más de riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Entre los conservantes con mayor relación al riesgo se encuentran el sorbato de potasio (E202), el metabisulfito de potasio (E224), el nitrito de sodio (E250), el ácido acético (E260), los acetatos de sodio (E262), el propionato de calcio (E282), el ascorbato de sodio (E301), el eritorbato de sodio (E316), el ácido cítrico (E330), el ácido fosfórico (E338) y los extractos de romero (E392).

Mathilde Touvier, directora de investigación del INSERM y coordinadora del trabajo, explicó que se trata del primer estudio de largo plazo que explora esta relación en una cohorte de más de 100 mil adultos, y reiteró que los resultados reflejan asociaciones estadísticas, no pruebas directas de causa y efecto.

¿Por qué los ultraprocesados generan preocupación?

Especialistas en nutrición coinciden en que el problema no son solo los conservantes, sino el patrón alimentario que los acompaña. La doctora Pilar Quevedo, del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, señaló que una dieta basada en ultraprocesados “promueve una alimentación de baja calidad nutricional, rica en azúcares simples, grasas saturadas y sodio, y pobre en fibra y micronutrientes”.

Por su parte, la nutricionista Cecilia Martinelli recordó que la recomendación general es que más del 90% de la dieta diaria provenga de alimentos naturales o mínimamente procesados.

Los productos con mayor carga de aditivos suelen ser bebidas azucaradas, panes industriales y embutidos, alimentos de consumo frecuente en muchos hogares.

¿Qué dicen los expertos sobre regulación y consumo?

Desde el Science Media Centre Ireland y universidades como Newcastle, Reading y el King’s College London, los expertos coincidieron en que los resultados son relevantes, pero deben interpretarse con cuidado. Gavin Stewart, de la Universidad de Newcastle, consideró justificada una futura revisión de la seguridad de los aditivos, aunque advirtió que cambiar conductas de consumo de forma drástica podría ser prematuro.

Otros investigadores señalaron posibles factores de confusión, como el consumo de alcohol en personas con alta ingesta de sulfitos, o la dificultad para medir con precisión cuánto conservante proviene de fuentes naturales y cuánto de adición industrial.

¿Qué recomendaciones prácticas surgen de la evidencia?

Pese a las limitaciones de los estudios, la comunidad científica mantiene una postura clara. El sistema NOVA y diversas guías internacionales desaconsejan el consumo elevado de ultraprocesados, tanto por su exposición a múltiples aditivos como por su baja calidad nutricional.

Carlos Monteiro, de la Universidad de Sao Paulo, advirtió que estos productos alteran la estructura de los alimentos y dificultan el control natural de la digestión y la saciedad.

Mientras avanzan el debate regulatorio y nuevas investigaciones, la recomendación consensuada es priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados, junto con estilos de vida activos. Como resumió Kevin McConway, de The Open University: “Hay evidencias claras de que al menos algunos alimentos ultraprocesados elevan el riesgo de ciertas enfermedades”.

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Mantener una dieta basada en alimentos naturales sigue siendo, hoy por hoy, la medida más práctica para reducir riesgos potenciales.

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